Exportar, el motor del sector agrario

El Ministerio de Arias Cañete está ultimando un ambicioso plan para apoyar la internacionalización de las empresas, una de cuyas bases es una mayor coordinación entre todas las Administraciones.

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Las exportaciones agrarias y alimentarias están constituyendo en estos momentos de crisis una de las pocas alegrías de la actividad económica. A pesar de la caída de la demanda en los países desarrollados; de las mayores dificultades que se imponen en las fronteras de terceros países en defensa de la comercialización de sus producciones; de la existencia de múltiples fallos en la propia estructura exportadora, desde la falta de coordinación entre las diferentes Administraciones y la existencia de un sector que ha hecho grandes avances, pero que aún tiene por delante un importante recorrido; a pesar de todo, las ventas en el exterior siguen año tras año su carrera hasta llegar en 2012 a los 34.000 millones de euros, con una balanza comercial favorable de más de 6.000 millones de euros, donde frutas y verduras, carnes, vinos y aceites siguen constituyendo los ejes de esta actividad, aunque también se han incorporado otras producciones como zumos o diferentes preparados alimenticios con un mayor valor añadido.

Estos signos positivos en el desarrollo de las exportaciones han puesto igualmente de manifiesto la existencia de un potencial para vender en el exterior que no se ha utilizado. Y, para modificar esa situación, Agricultura tiene ultimado un Plan para internacionalizar al sector, basado en una mayor coordinación entre todas las Administraciones y todas ellas con las empresas como protagonistas.

La exportación agraria y alimentaria es una salida indispensable para que el sector pueda seguir desarrollando su actividad y mantener el tejido socioeconómico en el territorio rural o semirrural, donde tienen su ubicación una parte muy importante de esas miles de industrias de tamaño pequeño o mediano. Aunque la importancia de las ventas es muy diferente en cada uno de los sectores de la actividad, en conjunto, se podría asegurar que, si no funcionaran esos mercados, el sector agrario sufriría una paralización casi total y que una parte de la industria debería cerrar.

En el sector de las frutas y hortalizas, sobre una producción de unos 17 millones de toneladas, las exportaciones ascendieron en 2012 a 11 millones de toneladas, con algunos subsectores como los cítricos, donde se exporta casi el 80% de la producción para su destino al consumo en fresco en el resto de los países comunitarios. En el aceite de oliva, en la campaña anterior se exportaron 875.000 toneladas, una cifra superior a la media de las producciones de hace una década, mientras el consumo interior se sitúa en unas 650.000 toneladas. La exportación ha sido el motor que ha tirado para arriba con las superficies olivareras y que impulsó las elevadas inversiones para mejorar estructuras con riegos o la puesta de los olivares intensivos de altos rendimientos. En el caso del vino, frente a una demanda interior de unos nueve millones de hectolitros, las exportaciones superan los 22 millones de hectolitros. La producción de porcino creció de los 2,5 hasta cerca de los 3,5 millones de toneladas en una década porque las ventas al exterior suponen el 36% de la misma, mientras las ventas en el exterior no superan niveles en el entorno del 10% en carne de pollo o huevo y en vacuno aumentaron, sobre todo, las de animales vivos.

Crecimiento

El sector agrario y alimentario español, en su conjunto, llegó tarde a los mercados en relación con otros países del entorno como Italia y, sobre todo Francia. Sin embargo, en los últimos años, España está experimentando un proceso de crecimiento muy superior, para situarse con unas ventas en los niveles de Italia y solo por detrás de los más de 40.000 millones de los franceses.

Los éxitos logrados en este tiempo por el sector nacional en la exportación de los productos agrarios y alimentarios no oculta, sin embargo, la existencia de problemas que afectan, tanto a los propios sectores, como al conjunto de las Administraciones. No se puede ocultar que en el tema del aceite, casi la mitad de esas ventas corresponde a productos a granel con destino a Roma, a bajos costes, que luego envasarán y etiquetarán con origen Italia al ser un Estado comunitario. No se puede ocultar que de los vinos que se mandan fuera, más de la mitad corresponden a graneles con destino en un buena parte para Italia y Francia, también a precios por debajo de los 0,50 euros litro, aunque se mantienen las ventas de los caldos de gran calidad a precios caros y que bodegas cooperativas hoy protagonistas de esos graneles avanzan hacia la comercialización de embotellados. En el último año, a pesar del rescoldo negativo que dejó sobre la imagen de España la acusación alemana falsa sobre el famoso virus E.coli en los pepinos, el sector de las frutas y hortalizas ha batido un nuevo récord, no solo en volumen, sino también en valor. Eso demuestra que, a pesar de la apertura de fronteras comunitarias a terceros países, de las bajadas de aranceles y de la entrada de productos más baratos desde el norte de África, el sector ha demostrado poder competir por precios, calidad y logística.