El sabor de Castilla y León seduce en la milla de oro madrileña

Quince bodegas de las denominaciones de origen y los mejores productos gastronómicos de ‘Tierra de Sabor’ conquistan con su excelencia el corazón de Madrid

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Es una bebida de dioses a la que hombres y mujeres veneran desde hace milenios por su poder embriagador, tonificante y afrodisíaco. Desde mucho antes de la civilización griega, que otorgó su invención al dios Dionisos, adoptado por los romanos como Baco, el culto al vino y a los valores que representa ha ocupado siempre un lugar privilegiado.

Por eso no es de extrañar que la cultura del vino se trasladara ayer hasta la milla de oro madrileña. La exclusiva calle José Ortega y Gasset -entre Velázquez y Serrano- se transformó por unas horas en el escenario de una multitudinaria fiesta pensada para el deleite de los sentidos y que fue inaugurada por la consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta, Silvia Clemente, y por el presidente de Lavinia, Thierry Servant.

La tercera edición de las ‘Las Vendimias de Lavinia’, un evento en el que participa la Junta, a través de ‘Tierra de Sabor’ -marca que distingue los alimentos de calidad diferenciada de la región- se ha revelado de nuevo como un homenaje al valor antropológico de la alimentación con mayúsculas. Para ello 15 bodegas de cinco denominaciones de origen de Castilla y León -Ribera del Duero, Rueda, Toro y Cigales- han querido celebrar el fin de la vendimia dando a probar sus caldos en un ambiente distendido amenizado por dos grupos de jazz y bossa-nova.

«Un evento promocional como éste es lo que nos hace falta, porque Madrid es un gran mercado. Y el barrio de Salamanca, el cogollito de Madrid, una zona muy interesante de consumo, especialmente para Ribera del Duero», explica Rafael Peña, director comercial de Finca Villacreces.

De la misma opinión es Estíbaliz Abajo, de Cillar de Silos, que considera que «estar amparados en una imagen de calidad es importante y la Junta lo ha hecho muy bien. ‘Tierra de sabor’ tiene cada vez más prestigio y los productos que se acogen a ella tienen buena calidad», subraya Abajo.

La excelencia, sin ninguna duda, es el mejor antídoto contra la crisis que el mundo agroalimentario castellano y leonés está salvando mejor que otros sectores.

Los amantes del buen vino pudieron degustar, a lo largo de los más de 3.000 metros cuadrados de moqueta roja con los que se vistió esta emblemática calle madrileña, los caldos elaborados por bodegas como Pintia, Abadía de Retuerta, Arzuaga Navarro, Quinta Quietud, Cuatro Rayas, Cillar de Silos, Dehesa de los Canónigos, Magallanes, Naia, Pago de los Capellanes, Hermanos Pérez Pascuas, Terna, Valderiz, Villacreces y Estancia Piedra.

Y como dice el refrán que ‘a buen vino, buen tocino’, este año como novedad se han podido degustar productos típicos de Castilla y León, englobados en ‘Tierra de Sabor’. Chacinas, quesos y otros delicatesen de firmas como Julián Martín, Quesos El Pastor y Cascajares han formado maridaje en el corazón de Madrid con los vinos de Castilla y León, que año tras año fortalecen su imagen de marca.