El Plan Hidrológico del Duero obligará a las hidroeléctricas a mantener los caudales ecológicos

La CHD prevé que el documento, que ha contado con la participación de más de 1.000 entidades implicadas, salga a consulta pública a finales de año y garantice la vida en los ríos

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El nuevo Plan Hidrológico del Duero obligará a las empresas hidroeléctricas que operan en la cuenca a mantener niveles mínimos de agua en los caudales, independientemente de la estación y la climatología, con el fin de garantizar la vida en los ríos. Así lo avanzó el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Antonio Gato, quien precisó que éste es uno de los puntos donde más se está trabajando, teniendo en cuenta que se trata de la cuenca que más energía hidroeléctrica genera en toda España -unos 7.300 gigavatios por hora-, prácticamente la mitad de este tipo de energía que se produce en todo el país.

Este documento, cuya vigencia se extenderá hasta 2015, marcará las reglas de juego de las decisiones en política del agua. La previsión es que a finales de este año salga a consulta pública por un período de seis meses, con el objetivo de que a mediados de 2011 el Gobierno central lo apruebe con rango de Real Decreto. Además, cabe destacar que su caducidad se ha hecho coincidir con la conclusión de la Directiva Marco del Agua, cuyo principal objetivo es que en este horizonte esté asegurado el buen estado ecológico de los ríos.

«Cualquier restricción sobre algo ligado a los embalses es un problema para el sistema energético nacional, teniendo en cuenta que esto afecta al suministro y lo que ello implica traducido económicamente de forma directa en las empresas». En principio, no existen «mayores problemas», a tenor de las reuniones mantenidas con responsables de Unión Fenosa, Iberdrola y Endesa, y debido a que en la cuenca del Duero ya «existe una cultura de caudal ecológico», explicó el máximo responsable del órgano de cuenca, que precisó que el Plan Hidrológico del Duero dará «carta de naturaleza y cuerpo legal» a este aspecto y delimitará lo que tiene que soltar cada presa para mantener con vida un tramo determinado de río.

Pese a que a priori parece sencillo, se trata de un aspecto complejo, puesto que no existen las mismas necesidades, por ejemplo, en verano que en invierno, 20 kilómetros aguas arriba o aguas abajo. También, depende mucho de las especies, de si están criando o no, etc. «Es un aspecto muy complicado. Estamos hablando de 50.000 kilómetros de cauces y no es nada fácil de determinar. De hecho, se viene trabajando con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León desde hace tiempo e, incluso, el Ministerio ha encargado un trabajo de consultoría para cada cuenca».

A esta medida se suma que el nuevo Plan Hidrológico del Duero incluirá, también escenarios de cambio climático ante la previsión de la reducción paulatina de las precipitaciones en la cuenca. Para ello, el articulado fijará un conjunto de medidas y actuaciones con el fin de garantizar el agua tanto para agricultura -donde se estima que la demanda caerá con motivo de la modernización del regadío- como para abastecimiento humano y de la industria –sectores donde las solicitudes aumentan-.

El Plan, cuyo embrión se forjó en septiembre de 2009 con la participación de más 1.000 entidades implicadas, pivota sobre seis grandes asuntos. Junto al mantenimiento de los caudales ecológicos, servirá para inventariar y cuantificar la disponibilidad y la calidad de los recursos; para asignarlos en función de los distintos usos; proteger las masas de agua, tanto superficiales como subterráneas; al tiempo que tendrá en cuenta la recuperación de costes, algo que viene fijado por la Directiva Marco del Agua, e incluirá planes y programas de medidas hasta 2015.

A través de este último punto, el Plan Hidrológico del Duero determinará las reservas y asignaciones previstas hasta el año 2015, y hará una proyección indicativa hasta el ejercicio de 2027. Para ello, el documento incluirá las nuevas previsiones de inversión en infraestructuras por parte de las distintas administraciones, combinadas con estimaciones de demanda, y de la climatología.