«El nuevo Gobierno deberá recuperar la unidad del Sistema Nacional de Salud»

Entrevista a Antonio María Sáez Aguado, Consejero de Sanidad.

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Es una de las caras nuevas en el equipo de Gobierno de Juan Vicente Herrera. Responsable de la sanidad de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, apuesta por hacer más con al menos los mismos recursos para lo que avanza medidas de eficiencia en la gestión y organización, y apela a la responsabilidad de los profesionales. Además, expresa su compromiso de desarrollar proyectos como la receta o la historia clínica electrónica, que recibirán un impulso con el nuevo plan de infraestructuras, que garantizará la continuidad de las obras puestas en marcha.

Contra la espada y la pared ha dejado la crisis y el “fracaso” del modelo de financiación a la sanidad pública. Ése es el diagnóstico que hace el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, del problema de financiación estructural y coyuntural al que se enfrenta el Sistema Nacional de Salud. En su opinión, el Gobierno se ha inhibido en su papel de coordinador lo que ha convertido al modelo en un reino de 17 taifas, cuyas consecuencias ahora evidencian las dificultades económicas. La búsqueda de soluciones para saldar parte de la deuda con proveedores o la contención del gasto farmacéutico son algunos de los asuntos que tiene entre manos.

Defiende un sistema universal, accesible, gratuito y de calidad. ¿Con estos apellidos el sistema nacional de salud puede ser sostenible?

Yo creo que sí, porque afortunadamente la sanidad pública en Castilla y León se ha desarrollado en estos últimos años en términos de infraestructuras, personal y prestaciones, lo que permite afrontar las dificultades con un optimismo relativo. Es decir, lo hecho hasta ahora garantiza el mantenimiento y preserva la calidad del sistema. También, quiero hacer un pronunciamiento expreso sobre su gratuidad.

Los problemas de la sanidad tienen que ver con la crisis o tiene un problema estructural.

En este momento lo prioritario es buscar una solución a los problemas derivados de la crisis, es decir, de la reducción de los ingresos y del fracaso del modelo de financiación autonómica, que iba a aportar una serie de recursos adicionales. De todas formas, hay algo estructural en la sanidad que la hace diferente en la gestión a otros servicios públicos. La elevada presión tecnológica, factores como el envejecimiento y la aspiración legítima de la sociedad por un modelo más ágil, de más calidad y más accesible impactan en el gasto sanitario que va por delante de los ingresos de la Comunidad. Es algo que hay que afrontar, y por eso en Castilla y León hace años que se ha apostado por la sostenibilidad.

Entonces, ¿la búsqueda de soluciones a la crisis puede aplazar la atención al problema estructural al que está condenada la sanidad?

Me daría por satisfecho si somos capaces de afrontar y superar la situación coyuntural, que es muy complicada sin que tenga afección a la calidad. Las soluciones son parecidas para la crisis y el futuro. Éstas pasan por una mayor evaluación de la introducción de tecnologías. En España, con demasiada frecuencia depende de la presión de la industria y de los profesiones que prefieren lo mejor para su trabajo.

En Castilla y León de qué déficit o necesidad de financiación estamos hablando

La sanidad pública de Castilla y León tiene pendiente una deuda de 534 millones con sus proveedores. No hay una financiación específica, como había en el anterior modelo de financiación, pese a que el Gobierno de vez en cuando diga te doy esto para sanidad. La financiación que transfiere el Estado en 2011 a la Comunidad para sanidad, educación y dependencia asciende a 5.611 millones y el presupuesto de la Junta para estos tres servicios es de 6.022. Es decir, lo que transfiere el Estado a Castilla y León es insuficiente, esto explica el fracaso del modelo de financiación y la dificultad de afrontar pagos. Todas las comunidades estamos financiando una parte de la sanidad con cargo a recursos extraordinario, a deuda, y eso es muy peligroso.

¿Cree que las comunidades han actuado con responsabilidad en la gestión de las competencias en materia sanitaria?

El próximo año se cumplen diez años de la transferencia de la sanidad a Castilla y León. Desde entonces, las comunidades hemos ido tomando decisiones y la Administración General del Estado ha tomado pocas. En la fase inicial se tomaron más, coincidiendo con los últimos gobiernos socialistas y los ‘populares’. Las últimas leyes aprobadas en 2003 fueron las de Cohesión y la de las profesiones sanitarias. El resultado ha sido que el sistema se ha ido centrifugando porque las comunidades no podíamos dejar de actuar.

Por tanto, en su opinión, ¿qué asunto debe abordar en primer lugar el próximo ministro de Sanidad?

El principal reto del nuevo gobierno será recuperar la unidad del Sistema de Salud. La primera cuestión será garantizar la atención sanitaria en todo el territorio nacional, eso me parece básico. Hay 17 subsistemas medianamente pegados con riesgo de que despeguen o centrifuguen. No existe una tarjeta sanitaria única, ni un calendario de vacunaciones común o una historia clínica accesible para todos los servicios de salud. No obstante, en algunas cuestiones se puede recuperar la unidad.

¿En qué cuestiones se podría volver a retomar la unidad del modelo sanitario?

Por ejemplo, la más sencilla es la de crear una tarjeta única. Con voluntad política y con un desarrollo tecnológico adecuado se podría poner en marcha.

¿Esa falta de liderazgo del Ministerio ha sido la responsable de la subasta de profesionales y de la ampliación de la cartera de servicios?

El Ministerio de Sanidad ha abandonado los temas. Esta situación ha afectado también a la política de recursos humanos y al gasto farmacéutico. Nosotros cada año pagamos 17 millones de euros de recetas de ciudadanos de otras comunidades. Se podría establecer elementos básicos de la carrera profesional y de retribuciones para el conjunto del territorio nacional y vincularlos, junto con la cartera de servicios, al modelo de financiación.