La madre de la niña de 4 años y su compañero sentimental en el momento del asesinato, Roberto H.H.
La madre de la niña de 4 años y su compañero sentimental en el momento del asesinato, Roberto H.H. / Efe
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El acusado de maltratar, violar y matar a una hija de su pareja, una niña de 4 años llamada Sara, negó que lesionara a la pequeña, mientras la madre de la menor, también procesada por el crimen, aseguró que no pensó que su compañero sentimental tuviera que ver con la muerte de la niña. Los dos acusados, Roberto H.H., y la progenitora de Sara, Davinia M.G., declararon ayer en la segunda jornada del juicio con jurado popular que se sigue por el crimen de la niña, fallecida en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid el 3 de agosto de 2017.

La madre de la menor y su pareja sentimental están acusados de seis delitos de maltrato, uno de maltrato habitual, uno de asesinato con la alternativa de homicidio, una violación de persona menor y abandono de familia, en este último caso aplicado a la progenitora de la fallecida. “Yo no hice nada a Sara, ni se me ocurriría jamás”, sería “incapaz de hacer algo así”, respondió el procesado, Roberto H.H., cuando su abogado defensor le preguntó si el 2 de agosto golpeó a la pequeña contra la pared —las acusaciones sostienen que la niña sufrió golpes con una superficie plana—.

Labios irritados

Roberto H.H. reconoció que se opuso a que la madre de Sara llevara al médico a la niña porque tenía los labios irritados. “Yo no colapso las urgencias por una irritación de labios”, dijo el procesado.

Preguntado por lo que ocurrió el 28 de julio en el domicilio de Davinia, manifestó que, cuando se levantó, la hermana de Sara, de 12 años entonces, le dijo que mirase qué le había pasado a la pequeña en la cara. Vio que tenía un golpe “muy fuerte” en la sien izquierda que la niña dijo que se había hecho al darse con una mesa, motivo por el que la puso una bolsa helada de guisantes para la inflamación.

“No soy quien para tomar la decisión de llevarla al médico”, manifestó al ser preguntado por qué no la condujo a un centro de salud, ante lo que argumentó además que sabía que cuando la madre de Sara la llevó al hospital por la irritación de los labios se había activado el protocolo de malos tratos.

Un día antes de la muerte de Sara, el acusado dijo que se levantó y vio la puerta cerrada de la habitación de la niña, acudió a verla, percibió un ambiente cargado, como de “olor a gimnasio” y la vio inerte, con un brazo colgando a la derecha y la mano izquierda bajo la almohada.

Pensó que Davinia le habría dado algún medicamento que la había hecho reacción; llamó nueve veces a su pareja —estaba trabajando y no cogió el móvil— y avisó al 112, tras lo que hizo las maniobras que le indicó el servicio de emergencias, ha narrado. “No se me pasó por la cabeza que hubiera tenido algo que ver” Roberto H.H. con las lesiones y la muerte de Sara, manifestó la encausada al responder al ministerio fiscal durante la sesión del juicio.