El baile fue el protagonista de la tarde con muchos grupos diferentes actuando ante cientos de personas, como este, que homenajeó a Queen. / c.n.
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El polideportivo Santa Clara se llena cada fin de semana de deporte, pero ayer fue turno de la solidaridad y de que miles de personas celebraran que los más desfavorecidos iban a recibir ayuda. Así comenzó el VIII Festival Solidario de Manos Unidas, con un título que no puede ser más descriptivo: los voluntarios suman fuerzas, unen sus manos para ofrecer un festival en el que la solidaridad es la absoluta protagonista.

No es solo Cuéllar, es una comarca entera volcada en hacer de esta una tarde completa de animación con un trasfondo de colaboración que en la villa siempre acaba siendo un éxito. Toda la zona del polideportivo estaba abarrotada de vehículos, síntoma de que el interior del edificio estaría igual. Centenares de personas llenaron las gradas antes de las 18.00 horas, más las que ocuparon los alrededores del gran escenario dispuesto para la ocasión. Niños y adultos se preparaban para su actuación, voluntaria y llena de buenos deseos para Benín, donde irá destinada la ayuda de la recaudación total de la campaña.

Más de 200 personas se subieron al escenario, a las que hay que sumar las más de 80 de la organización. Toda esta implicación tuvo su recompensa ya echando un vistazo rápido al graderío nada más comenzar; pocas veces al año se puede contemplar la estampa de un polideportivo de dimensiones como el de Cuéllar, lleno. Igualmente, los accesos y el hall del polideportivo contaron con un goteo incesante de gente. Puestos de manualidades y de alimentación permitieron dar más opciones para contribuir a la causa. La entrada, por tres euros, es el donativo para acceder al espectáculo, pero en su interior se pueden adquirir estos productos y rifas para el gran sorteo final de regalos. Estos coparon la parte delantera del escenario, como cada año, gracias a la imprescindible colaboración de establecimientos y empresas locales. Para la organización, estos 120 donativos en forma de regalo que se juntaron suponen un aliciente, y son sin duda una parte fundamental de la totalidad del festival solidario.

Y así se fue desarrollando el espectáculo, en presencia de autoridades como el alcalde de Cuéllar o el párroco, Fernando Mateo, para el que fue el primer festival solidario en Cuéllar tras su llegada. El grupo de voluntarios de la villa funciona especialmente bien, y como demostró, poder ser partícipe de todas sus actividades es un regalo para él y para los vecinos, un sentimiento recíproco.

Así, el grupo de country de Nava llenó el escenario en primer lugar, seguidos de más baile a cargo de la Escuela de Baile Moderno de Cuéllar. La música clásica corrió a cargo de la viola, como en años anteriores, y el plato fuerte llegó con la actuación de los colegios locales. Todos los alumnos interpretaron la canción del Día de la Paz; todas las familias esperan este momento con ilusión, cuando el escenario se queda pequeño para acoger a todos. Siguieron las actuaciones a cargo de la charanga local “La Huevera”, de la gimnasia rítmica de todos los grupos cuellaranos, y el baile de ‘Alma Flamenco’, desde Portillo. También hubo espacio para el coro joven de la Parroquia, que cerró la tarde que condujeron dos jóvenes voluntarios.

la campaña Manos Unidas centra la campaña este año en la figura de la mujer, y lo recaudado en Cuéllar irá destinado a un proyecto de escolarización en Benín. Aún quedan otras iniciativas que recaudarán gran parte de los beneficios, pero este festival es, sin duda, una de las que más personal de voluntarios mueve. La tarde fue un éxito y próximamente se sabrá cuánto suma el festival a la totalidad de la campaña de 2019.