La consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo, en la rueda de prensa.
La consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo, en la rueda de prensa. / agencias
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La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, constató el “buen pulso” de la economía de Castilla y León a pesar de que se ha desacelerado tres décimas tras cerrar el tercer trimestre del año con un crecimiento del 3,1 por ciento, frente al 3,4 por ciento del trimestre anterior, a lo que se suma el “menor ritmo” en la creación de empleo, con 5.377 nuevos empleos medidos en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo lo que representa un incremento del 0,5 por ciento frente al 1,3 por ciento de abril a junio.

“Se crea empleo pero a un ritmo más lento que en el trimestre anterior”, constató Del Olmo en la presentación de los datos de la Contabilidad Regional de Castilla y León correspondientes al tercer trimestre según los cuales la Junta mantiene la previsión de crecimiento del 2,7 por ciento del PIB que estimó para 2018 ya que, según ha significado, todos los sectores están en positivo aunque sólo ha repuntado la construcción, que pasa del 2,7 al 2,9 por ciento por un especial dinamismo en la edificación no residencial y en la obra civil.

En el caso del sector primario, registró una variación interanual del 11,7 por ciento, frente al 12,4 por ciento del trimestre anterior, con un “importante crecimiento” de la producción agrícola y una desaceleración de la ganadera.

Según detalló, los últimos datos disponibles de producción de cultivos de la campaña 2017/2018 continúan reflejando un crecimiento “muy significativo” de la producción agrícola, en contraste con los descensos de la campaña anterior, mientras que en el sector ganadero se produjo un “leve aumento” de la producción, inferior al del trimestre precedente.

Por su parte, la industria experimentó un incremento del 1,7 por ciento en el tercer trimestre, 1,4 puntos inferior al observado en el periodo anterior como consecuencia del peor comportamiento de la industria manufacturera y por la “fuerte caída” en la venta de coches.

En este punto, ha mostrado su confianza en que los planes de reestructuración de motores de Renault ayuden a cambiar el signo de la industria de la automoción que, según lamentó, se ha visto afectada por los “globos sonda” del Gobierno de la nación, por medidas como el impuesto al diésel y por los anuncios sobre el fin de los vehículos de combustión.

Las ramas energéticas crecieron un 10,2 por ciento interanual (-0,2 por ciento en el trimestre precedente), por la aceleración del suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, y a pesar de la mayor caída de las ramas extractivas. Por su parte, las ramas manufactureras presentaron una variación anual del 0,9 por ciento (3,5 por ciento en el segundo trimestre), con “peores resultados” en la mayor parte de las ramas.

Por último, el sector servicios registró un aumento “levemente inferior” al del periodo anterior (3,2 por ciento y 3,3 por ciento, respectivamente), por una desaceleración en su componente de mercado. En el caso concreto de los servicios de mercado la variación anual fue del 3,3 por ciento, frente al 3,7 por ciento en el trimestre precedente, mientras que los servicios no de mercado repuntaron al 2,9 por ciento (2 por ciento en el periodo anterior).

Demanda interna

Desde el punto de vista de la demanda, se mantiene la aportación de la demanda interna al crecimiento del PIB (3,4 puntos) donde destaca especialmente la contribución negativa del sector exterior que ha pasado de 0 a -0,3 puntos porcentuales entre julio y septiembre por el descenso del 0,2 por ciento de las exportaciones totales (+1,3 por ciento en el anterior) y un crecimiento inferior de las importaciones totales que se han quedado en el 0,1 por ciento frente al 1,2 por ciento del trimestre preferente.

Por su parte, el gasto en consumo final se incrementó el 2,9 por ciento en el tercer trimestre, una décima menos que en el segundo, por un menor crecimiento del gasto del consumo final de los hogares (2,8 por ciento y 3 por ciento, respectivamente) y un repunte del gasto de las Administraciones Públicas, que pasa del 2,8 al 3,2 por ciento.

En cuanto a la formación bruta de capital (inversión), experimentó una subida del 4,7 por ciento, dos décimas más que en el trimestre precedente, debido a la aceleración de la inversión en construcción que pasa del 5,0 al 5,4 por ciento. En el caso de la inversión en bienes de equipo creció un 3,5 por ciento interanual, dos décimas menos que entre abril y junio.