Caja España-Duero se convierte en banco para reforzar su consolidación

Este acuerdo, que debe ser ratificado por la asamblea general el próximo 5 de septiembre, mantiene abierta sus dos vías de futuro: la fusión con Unicaja o continuar en solitario.

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El Consejo de Administración de Caja España-Caja Duero aprobó ayer la segregación de toda actividad financiera de la entidad y sus activos en favor del banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria S.A. Este acuerdo, que debe ser ratificado por la asamblea general que se celebrará el próximo 5 de septiembre, supone un paso más en el proceso iniciado el pasado 26 de mayo por los órganos de Gobierno para la consolidación de la entidad financiera, de acuerdo con las indicaciones del Banco de España.

De este modo, Caja España-Caja Duero continúa sus planes de futuro que, según acuerdo del Consejo de Administración, pasan por dos vías paralelas: acometer una fusión con la andaluza Unicaja o bien continuar en solitario a partir de la creación de un banco, tal y como estipula el Banco de España, y solicitar nuevas ayudas del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancario, lo que supondría la integración en el Consejo de Administración resultante de varios miembros que representan al órgano supervisor. Con la decisión de ayer, la Caja da un paso en este ‘plan b’, cuyo desarrollo transcurre a la vez de las negociaciones para la fusión. No obstante, la creación y segregación de activos a favor del banco no predispone ninguna opción ya que en caso de alcanzar un acuerdo con la entidad andaluza podría producirse una integración de los respectivos bancos.

Caja España-Caja Duero está a la espera de que los técnicos del Banco de España realicen una valoración de los activos de la entidad, de la que dependerá tanto el reparto del peso de las dos entidades en caso de fusión, como de la presencia que el organismo regulador tendrá en el banco, si se opta por continuar en solitario.

La decisión que se tomó ayer supone que toda la actividad financiera, así como la plantilla, pasará a depender del futuro banco, sin que ello suponga ninguna alteración para sus clientes y empleados, según fuentes de la Caja. La Obra Social de la entidad y el Monte de Piedad seguirán manteniendo su funcionamiento habitual dentro de la Caja.

El Consejo de Administración del nuevo banco constará, inicialmente, de cinco miembros, que fueron designados en la reunión de ayer. El presidente será Evaristo del Canto, y como consejeros se ha designado a Alejandro Menéndez y Miguel Ángel Álvarez, que ya forman parte del Consejo de la Caja, y Pablo Pérez Robla, ingeniero superior de Informática y responsable de Innovación de ADE Inversión y Servicios, y José Ignacio Sánchez Macías, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca.

La sede social del banco, cien por cien propiedad de Caja España-Caja Duero, estará ubicada en la calle Marqués de Villamagna, de Madrid. La puesta en marcha del nuevo banco forma parte del proceso de reestructuración del sector financiero a nivel nacional, siguiendo las directrices del Banco de España y del Gobierno. Los clientes de Caja España-Caja Duero podrán seguir operando con absoluta normalidad en sus oficinas, sin que el nuevo banco suponga ningún cambio en su relación habitual con la entidad.

El presidente de la Caja y del futuro banco, Evaristo del Canto, resaltó que operar a través de una ficha bancaria es un requisito «indispensable» para que la entidad siga siendo «un referente» del sistema financiero español. El paso dado consolidará, a su juicio, el futuro de la entidad, sus fortalezas y el compromiso con la sociedad en la que se encuentra arraigada.