El Adelantado de Segovia
Segovia, viernes 30-01-2015 h.

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Limbo lento desde Nairobi | por José  De Mesa
foto Son ya quince años lejos de Segovia, del Caserío, de Torrecaballeros, de mis raíces, aunque ahí están, ahí siguen y aun me alimentan. Mis raíces son el viento en la cara, una partida perdida de mus y la teja “panzarriba”.
Son ya quince años montado en mis alas. Mis alas me llevaron cinco años a Bruselas, uno año mas al norte de Inglaterra, casi en escocia, 12 meses a un pueblito perdido de la Normandía francesa, otro año a Washington State, USA, y los últimos 7 últimos años a trabajar como funcionario internacional en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 4 años en México D.F., 3 en Panamá City y ahora en Nairobi, corazón de África (o uno de sus corazones).
Y entre mis raíces y mis alas, estoy yo, haciendo largos, rezumando de todo y esparciéndolo en este blog
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lunes, 12 de enero de 2015

Yo no soy Charlie Hebdo porque yo no dirijo un semanario en la que se critica a un dios, que muy probablemente sea el mismo en que yo creo. Yo no soy Charlie porque no reenvío los chistes racistas, catalanistas, xenófobos ni machistas que me llegan al whasup (hace tiempo que no me llegan chistes de mariquitas, prueba de que el lobby gay va consiguiendo sus resultados, y que la sociedad evoluciona aunque a paso de galápago).

Fatou, mi becaria más antigua y fiel, que vegeta a mis espaldas, ha colgado el teléfono con energía. Yo no sabía que había tanta energía ese cuerpo flacucho. Se dirige ahora con paso firme hacia mi mesa. “Mutusi” me espeta. Mutusi significa jefe en kikuyo, y con ese apelativo pretende rebajar la carga de tragedia que conlleva su mensaje inmediato. “Están acosando a mis hijos en el recreo, tengo que ir al liceo”. Cuando digo “si claro, vete” ella ya ha cruzado la puerta de salida y le han revisado el bolso para ver si lleva algo robado (como siempre se hace el personal de seguridad local).

No estamos en ramadán, por lo que se toma con algo más de relax sus horas de rezo. Se encierra en el cuarto de la fotocopiadora, cinco veces al día, y allí nadie puede sacar una maldita fotocopia por muy urgente que sea. No estamos en ramadán, por lo que está siempre comiendo una especie de papatas dulces hervidas que huelen fatal. Durante el ramadán, se va a las 3 porque su cuerpo menudo no aguanta el ayuno de sólidos y líquidos hasta el anochecer y necesita reposo. No estamos en ramadán, y sin embargo presiento que reza por mí, cada día.

Fatou, lleva velo, pero ese que deja la cara totalmente libre o sea la “shayla”, que en realidad favorece y hace resaltar esos ojos negros discretos y huidizos. Sus hijos, negros como un teléfono, cuando los teléfonos eran negros, van al liceo francés, y hoy los otros niños, probablemente de padres agnósticos o ateos, los han acosado en represalia a lo que ha sucedido en París.   

Es legal y debe serlo, y todos debemos luchar para que siga siendo legal, la publicación sistemática de insultos a cualquier dios. Es condenable y firmemente condeno el vil asesinato de la práctica totalidad de la cúpula del semanario Charlie Hebdo. La libertad de expresión es un pilar de cualquier sociedad, y una viñeta o una revista son inofensivas para una sociedad sana.  Pero en ti recae la responsabilidad y la decisión final de comprar, fomentar o reenviar esos legales mensajes ofensivos. Enseña a tu hijo a respetar al prójimo y a aprender de las diferencias. No condenes la religión musulmana ni al que la profesa.

Los agnósticos, apóstatas y ateos lo saben bien, pero por si algún cristiano tiene dudas "Estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, símbolos y valores” dijo nuestro Papa Francisco en el mensaje que tradicionalmente el Vaticano envía todos los años con motivo del Ramadán, en el 2014, es decir inequívocamente refiriéndose a la religión musulmana y sus practicantes.

 

jueves, 8 de enero de 2015

Dar de comer a un niño es todo un misterio. Hoy te has levantado y has cuidado de los tuyos, ya se han ido y la casa está ahora sometida a un inquietante silencio. Si fueras una mujer normal, como las otras, empezarías ahora a preparar un desayuno fabuloso para tus amigas, donde hablarías del servicio, la seguridad, los niños y algunos pecados menores. O quizás, si fueras una mujer como las otras, estaría entrando en estos momentos por la ventana del salón tu amante secreto que llenaría tu cuerpo de besos y caricias prohibidas.

Pero no, tú has arrancado el coche y te has dirigido al norte. Has pasado acelerando por delante del Westgate y al ver las marcas de las balas en la fachada has recordado lo que pasó en este mall hace poco más de un año. El mundo entero sostuvo la respiración cuando cuatro terroristas entraron y empezaron a disparar a todas partes dejando más de 80 muertos.

Has salido ya de la “blue zone”, la zona de seguridad de Naciones Unidas en Nairobi y has entrado en Huruma, ese slam que fue el epicentro del conflicto post electoral del 2009 que dejó varios centenares de muertos y de quienes ya casi nadie se acuerda.

La gigantesca puerta de la Casa de Las Misioneras de la Caridad de Huruma se ha abierto como si adivinara que llegabas y la hermana superiora te ha apretado contra su pecho con fuerza. No lo ha dicho pero ha querido decir “estas aquí, es martes”.

Tú te has dirigido, entre olores a desinfectante y a basura al pabellón de los niños deformes. Es justo la hora de la comida y has vuelto a ver la frenética actividad de las nannys que corren en todas direcciones. Unos niños acaban de comer, otros están comiendo y otros van a empezar. Durante un instante todo se detiene. Te sienten, te huelen, sonríen por dentro y piensan, “ella está aquí, hoy es martes”.

Bosco esta aún solo, te espera. Te has alegrado de verle. Te has acercado por detrás y has apretado el nudo de la cinta que une su cabeza a una tabla vieja. Su cuello no tiene fuerza para sujetarla. Has comprobado el nudo y visto que está hecho con prisa, porque faltan manos, pero con amor, porque sobran corazones.

Estás ya sentada con un delantal y un bol de ugali y lista para darle la primera cucharada. Se lo comerá todo y te devolverá encima por eso te has puesto el delantal. Pero no nos adelantemos, estamos aún en la primera cucharada. Bosco, aunque está atado, se mueve y sus ojos giran en varias direcciones. Por un instante, como sin quererlo, su mirada se cruza con la tuya y te atrapa. Hay una profundidad inmensa en esa mirada y algo te llena, te posee, te invade y comprendes porqué, otro martes más estas allí, desafiando el peligro, dando de comer a un niño deforme.

Sabes que cualquier día, muy pronto, recibirás una llamada de la hermana superiora -se los has hecho prometer- que te informará de la muerte de Bosco, y que irás a su entierro donde solo habrá tres personas, el que hace el agujero, la hermana y tú.

Luego volverás a tu casa. Llegarán los tuyos y volverán las risas y volverán los llantos a tu mundo perfecto. No notarán nada, excepto yo que conozco tu secreto. Me huirás la mirada pero yo la buscaré y por fin la encentraré y constataré ese brillo en tus ojos, esa felicidad profunda y serena, esa Paz que te superará y abochornará.

Dentro de algunos años, espero que muchos, quizá un martes, tú también morirás. Y comprobarás que son ciertas tus palabras: “Bosco y yo no somos tan diferentes, estamos hechos de carne y de alma”. Morirás en un hospital fantástico de Nairobi, de Londres o de Madrid y cuando cierres los ojos por última vez lo verás a Él acercarse con Bosco de la mano. Él te dirá, “Ven, porque tuve hambre y me diste de comer” y te abrazará y te hará dichosa.

Luego te dejarás caer y mirarás a Bosco a los ojos. Comprobarás que aún es un niño pero su cuello ya está fuerte y puede sujetar su cabeza, y le dirás   ”Gracias, porque tuve hambre y me diste de comer”.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Datos objetivos: el 2014 será pronto oficialmente declarado el año más caluroso jamás registrado. Eso será mientras hacemos la digestión de la comilona de fin de año. De momento tenemos los datos de los 10 primeros meses del año,  pero si la tendencia sigue así, así será. Son datos objetivos, repito. Los precedentes años más calurosos de la historia registrada fueron 2010, 2005 y 1998.

 

Son el calentamiento global y la defensa del medio ambiente una nueva religión?. Algo que unos pocos imponen, sin pruebas? Un oscuro negocio escondido tras unas cuantas reuniones multilaterales?. Eso parece por lo expuesto por los escépticos y por los negacioncitas del asunto. Pues la respuesta dependerá de lo que entendamos por religión.

 

La religión implica fe, es decir, creer sin ver, creer sin confirmaciones fáciles de los fundamentos de la creencia. Eso es muy diferente de las técnicas usadas por el proteccionista ambiental y denunciante del cambio climático. Porque los hechos son claros. 4 de los años más calurosos de la historia (desde que se tienen registros) han tenido lugar en los últimos 15 años (desde 1998). Entonces una de dos, o es una casualidad o es que el planeta se está calentando de verdad, y además rápidamente.  

 

Lo que sucede es que el personal no se lo cree, aunque haya muestras ciertas. Y ahí es donde se recurre al “creer sin ver”, pues, como en la religión, hay ciegos de espíritu.

No ver lo que está sucediendo supone no vivir en la realidad, sino en una especie de ficción cinematográfica donde lo que más importa es la hora en la que acaba la jornada laboral (para el que tiene jornada laboral) y llega el rato de la cerveza con los colegones. Desde luego que si te miras el ombligo, no puedes ver lo que pasa ahí fuera.

 

La defensa del medio ambiente no es por tanto una religión, aunque estas, todas las grandes religiones, sí defienden el medioambiente como bien sagrado. Abundan ejemplos, incluso de nuestro querido Papa Francisco y abundan referencias en internet, por lo que me has ahorro en este espacio.

 

Hablando de religión, el Papa Francisco lleva meses trabajando en una nueva encíclica sobre la creación y el medio ambiente y posiblemente a primeros del año 2015 podría salir a la luz. Este Papa, que ya ha dado muestras de hablar claro, y de temas sensibles, bien puede convertirse en el Papa de la protección del medioambiente. Bien podría devolver, por fin, a la categoría de lo sagrado, de lo católicamente relevante, el problema medioambiental. Veremos.

 

Francisco eligió su nombre por San Francisco de Asís, a quien se le atribuye el milagro de hablar con las aves. Además en su primera homilía como Pontífice dijo textualmente: "Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la Creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de la destrucción y de muerte acompañen este mundo nuestro".

 

 

 

El día 5 de Junio de 2013, día internacional del medioambiente, Francisco se hizo las siguientes preguntas: ”¿Qué quiere decir cultivar y custodiar la tierra? ¿Estamos verdaderamente cultivando y custodiando la creación? ¿O bien la estamos explotando y descuidando?” y contestaba: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos”.

 

Así es señores, porque pobreza y medioambiente están irremediablemente ligados. El deterioro ambiental nos lleva necesariamente a la pobreza y viceversa.

 

Acaba hoy la Cumbre del clima en Lima. Los resultados nos llevan por un camino lento pero seguro hacia la cumbre de París en diciembre del 2015 donde se pretende que los países firmen un acuerdo vinculante que comprometa a reducciones de emisiones de CO2 más allá de los compromisos del Protocolo de Kioto. Esta bola proteccionista ambiental rueda ya pendiente abajo, y más le vale a España, subirse ya al carro, pues estamos a tiempo y empezar a defender con la boca grande el ambiente. 

sábado, 29 de noviembre de 2014

El lunes 1 de Diciembre empieza en Lima, Perú, la vigésima cumbre mundial sobre el Cambio climático, la llamada COP20. Durante dos semanas oiréis hablar del calentamiento global. Escucha siempre con la idea, de que tú no eres responsable, pero si puedes ser la solución.

El problema del Cambio Climático ha caído también en las garras de la politización. Parece que aquél que se cree que la tierra está sufriendo un cambio climático es o debe ser un tanto izquierdoso. Si encima uno defiende que ese cambio está provocado por la acción humana, entonces las dudas sobre el rojerío del sujeto desaparecen y su militancia comunista-ecologista se da por cierta. Pero si además alzamos la voz y decimos que todavía estamos a tiempo de revertir esa inercia destructora, entonces la sandía (rojo por dentro verde por fuera) se convierte en una sandía pelmazo.

Pues bien, querido lector, toca creérselo porque así es.  Uno: hay cambio climático (aumento gradual de las temperaturas medias y sus efectos). Dos: ese cambio está provocado por el hombre. Y Tres: aún estamos a tiempo de arreglarlo si actuamos con urgencia.  Estos son las tres claves que se desprenden del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en ingles), máximo órgano competente en la materia. Competente para los crédulos claro. Ya no hace falta que te leas el informe. De nada.

Las encuestas nos indican que cerca del 90% de los expertos ambientalistas y científicos a nivel mundial sí creen que el Cambio Climático se está produciendo. Casi la misma proporción apoya la tesis de que la causa es el hombre. Esos porcentajes se reducen dramáticamente cuando los encuestados son agricultores y otra gente normal. Solamente la mitad de ellos, el 50%, admite que existe cambio climático y de ellos únicamente un 8% cree que se debe a efectos humanos.

  • O sea que sí, que el mundo se calienta, pero no por mi culpa. Dice Tomás, en una pausa de la cosecha de patatas; sin saber que la agricultura, es uno de los sectores que más CO2 emite. Tomás no es responsable del aumento de la temperatura del planeta, pero ignora que puede solucionarlo.

De la misma manera que para no hacer el mal, simplemente basta con no querer hacerlo; para convertirse en un líder mundial de la lucha contra cambio climático basta con creérselo. Una vez asumido, creído, pronto surgirán aquellos hábitos, que por cierto eran los de nuestros abuelos. Antes no se desperdiciaba hasta el 50% de los alimentos (cifra real, no inventada, para el mundo desarrollado), antes se comía, pero no en exceso; antes se lavaba con una cantidad racional de agua, antes se calentaba el hogar, pero a la vez andaba uno abrigado. Tiempos en los que la mesura y sentido común abundaban y desde luego que no se era más infeliz que ahora. Tiempos en los que el futuro no estaba secuestrado por los hábitos humanos porque la harmonía con la naturaleza primaba frente al consumo y la producción insostenibles.

Créetelo y cuéntalo. Tenemos que cambiar nuestros hábitos de consumo. Los demás te tomarán por izquierdoso. Si lo eres fenomenal. Y si no lo eres cuélgate del retrovisor interior del coche una cinta con la bandera de España y punto, dudas despejadas.

sábado, 11 de octubre de 2014

El río Ebola, ajeno al pánico que su nombre despierta, transcurre suave, lentísimo, por tierras de la actual Republica Democrática del Congo. Un poco más al este, desde Monrovia (Liberia) me escribe Ángel, a quien conocí hace unos meses en Medjugorje (Bosnia), y me cuenta que allí el Ebola sí significa pánico. Un poco más al norte, en Madrid, la gente se organiza para salvar la vida a un perro, y un poco más acá, en Nairobi, ha dejado de llegar el turismo por miedo al contagio.

Hay unos barracones en Monrovia que forman el mal llamado hospital de Elwa. Digo mal llamado porque no hay quirófanos, ni médicos ni siquiera colchones. En Elwa, lo siento hay que contarlo, en Elwa hacinan a los infectados, familias enteras de futuros muertos, los aíslan, los separan del mundo para que se mueran entre heces y más muertos. Nadie sale de allí. Si alguien consigue escapar o lo empujan dentro o lo disparan. Les arrojan comida una vez al día.

Cuando estalló  la crisis, los primeros en irse de Liberia: Adivina!? los cooperantes y las ONGs, un poco más tarde los que tenían algo que perder es decir los empresarios extranjeros, luego las siete familias pudientes que ven ahora morir a sus compatriotas en la tele de una lujosa mansión de Miami. A los ricos no hay que aislarlos, ya se aíslan solos.

Y quien queda?: los Misioneros (me dan ganas de decir los Misioneros españoles, pero no, no son solo españoles), quedan también los pobres y también Ángel, que sin tener porque sigue allí y escribe y ayuda.

Pero en ese infierno de Elwa, donde un niño permanece aún vivo debajo de su padre muerto, también vive Dios. Ángel se llevó unos cuantos Rosarios de Medjugorje, consiguió entregar 4 a otros tantos enfermos, y esos cuatro se han curado.

Está demostrado estadísticamente que este milagro solo se lo creerá 1 de cada 10 lectores, otro se quedará pensativo mirando a las musarañas y los 8 restantes pasarán de largo. Pero yo no puedo entrar en los corazones de la gente y lo que es es.

Aquí en Nairobi, mi amigo Nida, ese negro con facciones indias, o mejor, ese indio de color negro, descendiente directo de los esclavos que construyeron la vía férrea Mombasa Nairobi, está ocioso. Es mecánico y trabaja para una agencia de viajes española que lleva turistas de safari.

  • Casi no llega nadie! tienen miedo al contagio!. Me susurra al oído y me mira de reojo con su media sonrisa puesta mientras juntos vemos la tele, la cadena internacional de TVE. En Kenia no hay ni un solo caso de Ebola. Los españoles tienen miedo de venir y el Gobierno keniano está a punto de no firmar visados a ciudadanos españoles por los casos aparecidos en Madrid. El mundo al verres vaya!.

 

Mientras los políticos se pegan, en Madrid, Teresa, la auxiliar de enfermería contagiada, recibe suero proveniente de una de las supervivientes, La hermana Felicitas, curada por el Rosario de Medjugorje.

 

En Liberia, el Gobierno se atrinchera para repartirse el botín. Empieza a llegar el ansiado apoyo internacional pero los que mandan lo tienen ya todo listo. Ya le han puesto precio de reventa a la comida, a los utensilios médicos y hasta a la sangre. Todo se revende a los que pueden pagar y todo se les niega a los que no pueden pagar para seguir viviendo. Solo lo que lleva Ángel, lo reunido por unos cuantos amigos, llega a los enfermos.

 

Mombasa, Monrovia, Madrid, Medjugorje, María; el polígono de las emes que me tiene perplejo. Como si de ese cuadro fuera a salir en cualquier momento la clave que explique los signos de los tiempos.

 

Y el río Ebola, que avanza tranquilo y ajeno, roza en uno de sus meandros la aldea de Yambuku, esa que en 1976 meció, sin saberlo, el primer caso declarado de Ebola.

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