El Adelantado de Segovia
Segovia, jueves 23-05-2013 h.

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RATórica musical y otros amigos | por Javier Vidal
foto Javier Vidal, Rat, desmenuza la realidad musical desde el punto de vista del músico que desciende a los abismos de los conciertos, las giras,los sucios camerinos, las noches sin dormir y asciende a nivel del mar para mostrar la cara artística del negocio, sus conexiones con los miedos del músico, sus inseguridades, sus pensamientos, la búsqueda de la canción perfecta y de todo aquello que es imprescindible pero todavía no sabemos para qué.
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domingo, 12 de mayo de 2013

 

Hace unos días que Bob Brozman decidió que su vida no valía la pena si no podía tocar. Ni Zoe, ni Haley, ni siquiera la posibilidad real o ficticia de convertirse en profesor a tiempo completo o compartir todo lo aprendido con aquellos diletantes de la guitarra pudieron evitar que se quitara la vida. Sus manos dictaban el ritmo de sus días y, si éstas no responden, entonces la música ya no fluye y si ésta no suena es mejor que el corazón deje de salir.

Creo que todos los que aman hacer cosas con las manos por encima de todo se han hecho la pregunta alguna vez: Y si pierdo los dedos, ¿tendría fuerzas para seguir?

El mundo está lleno de playas donde hundir los pies, de preciosas mujeres con labios del color de las cerezas que recorren las calles de la ciudad, de noches en las que el tiempo se escapa entre cerveza y amigos, de cuadros de Bacon y Hopper, de personas que pueden cambiar tu vida en un instante y mostrarte la belleza en una gota de agua, de canciones de Dylan y sinfonías de Mahler que consiguen hacernos recuperar la esperanza en ese asqueroso ser llamado humano,  la memoria y el olvido, París en Septiembre y Madrid en primavera, la posibilidad de ganar la partida con un farol, los versos de Nicanor Parra  y la posibilidad de que algún día veamos caer a todos aquellos que se apellidan Aznar, Cospedal, Paulson y Rios Montt.

A pesar de ello, a veces nuestras vidas dependen de algo que se impone por encima de todo lo demás. No hace falta que tenga la menor trascendencia para el mundo, tan sólo es suficiente con que nos valga para poder sobrellevar la tiranía de los días. Si de pronto, un accidente te lo arranca, el eje de nuestro mundo se altera hasta tal punto que si las mareas en Galicia son iguales que las del Mediterráneo, los atardeceres pierden el color que guardamos de ellos en nuestros recuerdos.

Esto no es un alegato a favor del suicidio ni mucho menos, simplemente una manera de poner de manifiesto lo importante que es vivir nuestra vida a nuestra manera, con esa sensación tan dulce que dejan los días vividos con intensidad, a nuestro ritmo y con la música de fondo que más nos conmueve sonando como un tambor a la contra.

Bob Brozman apostó por dejarse llevar por la enorme curiosidad de encontrar otras músicas en Méjico, Hawai y África y darles cobijo entre las cuerdas de sus instrumentos. El hecho de darse cuenta que la música de Britney Spears hace el mismo ruido que los tanques entrando en Bagdad es sólo una prueba de su amor por la música. En cuanto el pájaro dejó de cantar, el prefirió desplegar sus alas y despedirse de todo. Las formas no fueron las correctas pero quizás en esa forma tan terrible de decir adiós se encontraba una forma de rebelarse contra el silencio, aquel que te invade cuando ya no puedes hacer lo que amas por encima de todo. Quizás debería haber contado un par de compases más antes de dejarnos, el final hubiera sido muy distinto.

domingo, 21 de abril de 2013

 

Cuando uno se encuentra solo, echando de menos lo que fue, olvidándose de lo que es, mientras el cielo se confunde con las aceras, acuérdate de David Lee Roth. No puedes evitar sonreir.

Cuando sales del trabajo, te mezclas con aquellos que pagan el pato de los que siempre se van sin pagar o tienen línea directa con los paraísos fiscales y tienes que des –esperar  al metro mientras los poderosos  piensan por donde continuar la sangría, disfruta de Tristan e Isolda, Acto I. El mundo es un lugar maravilloso.

Cuando hayas perdido la esperanza, y hayan arrancado del parque de tu infancia esos árboles centenarios que te daban sombra en verano, recupera el Appetite for Destruction y ponlo tan alto que tu casa comience a mover las caderas como Axl. La esperanza es ese fuego que se extingue al caminar y también un pequeño punto en esa línea que, lejos, no deja de brillar.

Cuando la felicidad te embargue, y desees desde el fondo de tu corazón que nada cambie, que te quedes como estás porque así todo tiene sentido, desempolva a Chet y que te cante al oido “I fall in love to easily”. La vida tiene más sentido si no perdemos de vista que a las sonrisas siempre les siguen algunas lágrimas.

Cuando veas que no llega, que todo por lo que has estado luchando se ha ido por el retrete en un segundo y te asegures ante el espejo de que sigues respirando a pesar del peso de vivir,  ponte un disco de los Beach Boys. Tu pies se hundirán en la arena de Famara aunque estés caminando por la Gran Vía.

Cuando el miércoles 24 de Abril, te des cuenta de que lo que más te apetece es llegar a casa, abrirte una cerveza y ver el maldito fútbol porque no hay otra cosa que hacer, acuérdate de que Mister Marshall y Jacobo Serra estarán en la Sala EL Sol a las 22h30 decorando un poco el mundo. Un mundo en el que, a día de hoy, no hay nada mejor que la música para curar el alma.

viernes, 12 de abril de 2013

 

EXT. CALLE CON OLOR A PIS. DIA.

¿ Y si sigo caminando?- eso es lo que pensé el otro día cuando me encontré delante de la puerta de mi trabajo. Unos pasos más y me alejaría del ruido de terrazas de la Plaza de Santa Ana. Un poco más tarde aparecería delante del Calderón y, a las pocas horas la ciudad de Madrid sería una mancha gris en el paisaje, un recuerdo, una postal. Pasarían los días y cambiaría de provincia. En menos de un mes llegaría al estrecho de Gibraltar. Ahí podría esperar un barco pesquero, cuyo capitán, un hombre terco y arrugado por el sol me aceptaría como mano de obra barata. La recompensa: llevarme el polo Sur. Seguiríamos avanzando y ya en tierras más meridionales seguiría los pasos del explorador Amundsen. Ahí, en el vértice más alejado del norte del mundo pensaría: ¿Qué demonios hago aquí si a mí lo que me gusta son las librerías con olor a papel, las chicas como Laura Vandall y Ali Rae que se pasean por la calle como si andaran sobre las nubes y tocar la guitarra por encima de todas las cosas?

INT.ESTUDIOS BOXINBOX.NOCHE

-He pasado toda mi vida entre las ondas de la radio- dijo Joaquin Guzmán antes de que comenzara su programa www.rockolafm.es.

-Y ahí seguirás- pensé para mis adentros mientras mi mente hacía un recorrido por tu vida. Al principio se hizo la luz y “Discochenta”, seguiste andando y te juntaste con tu homónimo Luqui, hundiste tus raices y ascendiste por la selva de las radios mayoritarias. Llegada la década de los noventa lanzabas una moneda al aire. Ésta atravesaba la habitación, girando sobre si misma y colándose por la ranura de la gramola y mientras giraba, el mundo cambiaba a tu alrededor. Y supongo que pensarías en hacer otras cosas y tal vez, en alguno de esos días grises, en los que vemos nuestro propio reflejo en los charcos de la calle, tuviste la tentación de seguir andando hacia latitudes más cálidas. Pero la radio pudo siempre más y te encontraste atravesando el puente, como Nick Nolte y pensando en tu Lowenstein particular. Y ahora ahí sigues, haciendo radio porque no se te ocurre nada más bonito que hacer. Y el mundo cambia pero nosotros no y verte ahí significa solamente una cosa: que no todo está perdido en este asqueroso mundo.

EXT. CALLE CON ALMENDROS EN FLOR

¿ Y ahora qué? Si no me voy al polo sur, y nos han cerrado las puertas en este país y por lo que se ve, la primavera no viene este año porque aquí se  vive en un invierno perpetuo……

El mundo cambia cada segundo. El viento sopla y nos despeina y cuando conseguimos que nuestro peinado vuelva a su sitio somos otros. Que cada uno encuentre la respuesta en aquello que le haga sentirse vivo. Joaquín en su radio, yo en la música y Emilio en su dinero. A cada uno, su verdad.

domingo, 24 de marzo de 2013

Hacía meses que me encontraba con el mismo problema. Llego a casa, me lavo las manos con jabón del caro, me miro en el espejo furtivamente, maldigo el paso del tiempo, me aseguro de que todo esté limpio, las ventanas, la encimera y la vitro con el brillo del Cif, enciendo el ordenador, pongo a Alexandre Desplat a toda hostia y por último selecciono Finder----Word-----Archivo---- Nuevo documento en blanco y después, nada ocurría. Mi mente en blanco o más que en blanco, demasiado borrosa como para encontrar algo decente sobre lo que escribir.

Esto tiene una consecuencia: ese día es un día perdido. Y es en ese momento cuando uno se plantea realmente lo que hace. Escribir canciones, artículos, seguir estudiando música y composición, ¿ es parte de lo que hago o de lo que soy?

¿Dónde y cómo se puede establecer una separación de esos dos frentes,  mantener a raya el bloque soviético del capitalista? ¿Somos lo que hacemos o en realidad somos definidos por muchas otras cosas que nos gustan pero al mismo tiempo no nos importan?

Mi gran amigo Pablo se devana los sesos muy habitualmente con esta cuestión. Si estoy en el trabajo, soy yo mismo, me encuentro en la orilla del río que me gusta, con el sol en el horizonte y un ligero viento que sopla de las montañas más cercanas- dice mientras apura su cerveza.

Todo parece tener sentido en ese momento y el tiempo me roba horas. Sin embargo, cuando no trabajo no tengo ni la más remota idea de qué hacer para llegar a ese nivel de satisfacción personal…..

Pablo es joven, aunque no tenga buen pelo y aún le quedan cosas por descubrir. Sin embargo cuando el que habla no es él, sino un viejo de ochenta años, que monta en bicicleta cada día en búsqueda de la magia operada por la ropa de la gente en las calles de Nueva York, todo tiene un tinte más dramático.

Ese hombre es Bill Cunningham, fotógrafo de la sección de moda del New York Times que lleva toda su vida tomando instantáneas de la armadura utilizada por las personas para protegerse de la triste realidad: la moda.

Nunca conoció varón, ni tuvo una casa con cocina y baño  porque suponían  dos habitaciones más para ser limpiadas y siempre lleva chaquetas azules baratas que puedan desgastarse con el peso de su sempiterna cámara colgada alrededor de su frágil cuello. No hay tiempo para esas tonterías. Su vida fue, es y será la fotografía que le enseñe a entender el mundo. No hay tiempo para más. Él es el ejemplo de alguien que no es sino que hace, eso le define y así será recordado y más tarde 

"Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca" Oscar Wilde

viernes, 15 de marzo de 2013

 

¿Por qué el cielo es azul?¿ Por qué tenemos que levantarnos por las mañanas para ir a trabajar? ¿ Por qué a medida que pasa el tiempo uno pierde pelo y comienza a ser invadido por una sensación un tanto extraña y parecida a un perpetuo “dejá vu”?¿Por qué nadie puede hacerlo mejor que Bach y los Beatles?.....

La lista es demasiado larga y si pensamos en ello detenidamente, todas la veces que inspiramos y espiramos somos invadidos por el porqué de las cosas. A ver,        ¿cómo es posible que en Arabia Saudí se vaya a disparar y crucificar por robo armado a siete hombres y un ladrón, con patillas de bandolero y formas de matón como Bárcenas , se pasee cada mañana impunemente, hinchado como un pavo y con un enorme dedo corazón dirigido a la calle Génova 13, cuando ha publicado en El Pais su delito?

Pero no hace falta que descendamos a las cloacas de la civilización para darnos cuenta de que estamos llenos de preguntas. Ahora, mientras escribo estas lineas, un tipo en las calles bañadas por el sol de la mañana en Topo Chico está siendo abatido a tiros por una banda de sicarios y muy probablemente, a miles de kilómetros de ahí una mujer amenazada por su marido en el pasado, se desangra en la acera. Murió por amor, pero del que no se entiende.

Pero no todo son tragedias, también hay milagros. El 13.05.10, un avión se estrelló en Trípoli.103 personas perdieron la vida y Rubén, un niño de nueve años salió ileso. Llevaba el cinturón puesto.

Aquí y ahora, una nueva vida nace, una nueva ventana se abre, la luz nos ilumina y nos indica que no todo está perdido, que a pesar de la oscuridad hay un fuego que no se extingue, que cada paso que damos nos da más razones para seguir portando la llama, aquella que nos recuerda que vivir puede ser maravilloso. Pero , ¿por qué?

Acaso, después de darle vueltas durante toda la tarde, no se trata de encontrar una razón de peso a todo esto. Simplemente nos deberíamos dedicar a vivir, a aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor, el vinagre, el mosto, las corbatas caras, las vidas baratas, el azul azul cielo y el negro de las gafas de Loquillo, las multas de tráfico y el tráfico de órganos, los partidos de fútbol y los políticos, los hijos de la Gran Bretaña y los de la gran puta, la pederastia de aquellos que juraron amor incondicional al que dijo “dejad que los niños se acerquen a mí” y el beso lleno de amor de la madre que acuesta su hijo. Todo ellos conforman un mundo donde, en lugar de encontrar la respuesta, trataremos de darnos cuenta que la pregunta no existe, aunque no sepamos por qué.

“A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa” Carl Sagan

 

 

 

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