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En este blog pretendo acercar al público mis reflexiones y opiniones acerca de cuestiones ligadas a la actividad física,tanto desde el punto de vista de su organización como desde su puesta en práctica. En especial haré referencia al aspecto didáctico, puesto que una correcta enseñanza ayudará a conseguir mejores deportistas y mejores personas. Por supuesto, sin olvidarme de analizar la actualidad del deporte en Segovia, de sus clubes, deportistas e instutuciones que lo rigen. Y como de un paseo se trata, espero encontrarme a muchos paseantes que se paren un rato a hablar de estos temas conmigo. |
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Durante la semana pasada se han celebrado varios acontecimientos que han dado la oportunidad de conocer el estado actual del baloncesto provincial. Por un lado, el 1 de mayo se disputaron las finales provinciales en las diferentes categorías alevín, infantil, cadete y juvenil, tanto femenina como masculina. Competición organizada magníficamente por la Delegación Provincial, con su Delegado, Mauro Martín, al frente, que ha conseguido movilizar a más de 400 baloncestistas. La mañana fue de lo más entretenida: rivalidad, incertidumbre y una gran afluencia de público en el pabellón Pedro Delgado.
Por otro, el sábado 4 de mayo, en el pabellón de los HH. Maristas, se clausuró la IX edición de la liga de baloncesto “Avispa Calixta”, que organiza el C.D. Base. De esta Liga ya hemos hablado la gran repercusión que tiene, tanto deportiva como social, entre la población segoviana. Sus objetivos centrados en ofrecer una práctica deportiva integradora, en la que jugar y divertirse está por encima del resultado competitivo cosechado, ha calado profundamente entre los jugadores y los padres, que habitualmente pueblan los sábados las gradas del frontón Segovia. Más de doscientos jóvenes baloncestistas participaron en esta actividad.
Sin duda, podemos decir que cantera de jugadores de baloncesto tenemos. Se ha conseguido que este deporte se establezca en los centros escolares como una referencia deportiva. Los entrenadores y monitores están de cada vez más preparados, saben conjugar lo educativo con el conocimiento del juego. Muchos de los jugadores que actualmente juegan en competiciones autonómicas pasaron por alguna de estas competiciones que hemos mencionado. Todo parece muy bonito. Sin embargo, todavía nos faltan cosas por alcanzar.
En palabras del Presidente de la Federación de Baloncesto de Castilla y León, Carlos Sainz, que estuvo presente en la entrega de trofeos de las finales provinciales, Segovia ahora necesita un equipo referente que esté en la élite. Lo que realmente está pidiendo es que se canalicen todos los esfuerzos que se están haciendo de promoción para convergerlos en un proyecto común. La base de la pirámide la tenemos con esta masa de jóvenes. Ahora, un club, llámese como se quiera, debe recibir a los mejores jugadores y entrenadores de Segovia para que puedan competir con garantías en la región. Y si luego se sigue trabajando bien, conseguir un equipo sénior, que con la financiación suficiente pueda afrontar retos superiores y competir en ligas nacionales. Es un deseo realizable, ojalá se cumpla, sólo hace falta buena disposición por las diferentes partes.
El pasado fin de semana se produjo una noticia en el deporte segoviano que a muchos ciudadanos de esta provincia, por lo menos a mí, les enorgulleció. Javi Guerra se proclamó campeón de España de Maratón tras su primera participación en una prueba de estas características. Toda la preparación de meses tuvo su recompensa, no sólo por el puesto conseguido sino por la marca tan meritoria conseguida. Este atleta, que sigue la estela de los éxitos de su padre, también prolonga la buena trayectoria de fondistas que han aparecido por estas tierras castellanas.
Entre estos corredores segovianos de largas distancias, nuestro gran representante hasta ahora ha sido Antonio Prieto. Sus logros deportivos a lo largo de su actividad en el atletismo de primer nivel son numerosos: campeón de España individual de campo a través, 2 veces campeón de 5.000 metros en pista, otras cinco en 10.000 metros, tres presencias en los Juegos Olímpicos, etc. En este extracto de lo más significativo de sus triunfos como deportista de élite no se incluyen los valores humanos que también posee.
En diversas entrevistas ofrecidas a diferentes medios de comunicación nacionales, los periodistas siempre han destacado su carácter introvertido, incluso tímido, que nunca hace alarde de las conquistas conseguidas como atleta. Siempre ha mantenido una actitud callada, con una gran capacidad de observación y siempre dispuesto a prestar su ayuda a quien se la ha pedido. Sus conocimientos sobre el deporte de élite le han llevado a ocupar un cargo en el Consejo Superior de Deportes, lo cual fue aprovechado en su momento para ofrecer su visión sobre la posible implantación de algún centro de tecnificación y especialización en Segovia, durante las jornadas que se organizaron desde el Foro por el Deporte en la provincia.
Actualmente, ya no se le ve correr en las muchas pruebas que se organizan casi cada fin de semana por la geografía segoviana. La competición ya no es su prioridad, aunque sí que sigue haciendo kilómetros por los caminos, que ya conocen sus muchas zancadas dadas. En numerosas ocasiones estos paseos los comparte con su hija, futura promesa del atletismo español. Sin embargo, sí que se deja ver en muchas competiciones, aunque no sea corriendo. Siempre se presta a organizar encuentros en la pista de atletismo que lleva su nombre, a servir incluso de juez, a ayudar a borrar las señales de la arena de los fosos de saltos; en definitiva, a colaborar y apoyar a quien le pide ayuda. Esta es la otra faceta de Antonio Prieto que no se conoce, pero que es la que mejor define quién es.
En los deportes colectivos, en los que la fuerza, la estrategia y la táctica de un grupo se oponen a las de otro, todos los participantes son elementos básicos para la progresión tanto del propio jugador como de todo el grupo. La sinergia entre todos sus miembros debe ser lo más precisa posible para que, de manera conjunta, se muevan todas las piezas sabiendo qué se está haciendo en cada momento y para qué.
Sin duda, la figura que aglutina todas las fuerzas, la que dispone y organiza a sus deportistas es el entrenador. Su papel en este engranaje es de vital importancia. Saber conjugar los intereses particulares y convertirlos en la fuerza que hace avanzar al grupo es una de sus principales misiones dentro del equipo, aparte de saber planificar, escuchar, comunicar, gestionar, rectificar, animar, asumir las equivocaciones y relativizar los éxitos y fracasos competitivos.
Pero sin duda, un entrenador nunca podrá conseguir los objetivos que se ha marcado, que por cierto deberían ser negociados antes con su entorno técnico y directivo, si los jugadores no están involucrados en el proyecto. Fundamentalmente, los actores principales son los que salen al terreno de juego, los que meten los goles, las canastas, defienden las acciones ofensivas contrarias y los que, en última instancia, ejecutan las decisiones del entrenador a lo largo de semanas de trabajo.
En el deporte segoviano tenemos casos en los que el trabajo de la temporada viene marcado por la excelente puesta en escena en la competición. El Balonmano Nava, con un entrenador que pronto se irá a la Liga Asobal; el CD La Granja y la G. Segoviana, con aspiraciones de meterse en puestos para jugar la fase de ascenso. En otros, como el del CF Cuéllar, el CP Unami o el RAC Lobos de rugby, luchan por eludir el descenso de categoría, que sería interpretable si es un fracaso o no.
En unos y otros entornos deportivos, los jugadores son los que al final tienen que dar la cara, los que ganan o pierden los partidos. Su convencimiento respecto a la capacidad de superar obstáculos, deportivos y extradeportivos, es la garantía de que se lograrán los objetivos marcados. El entrenador, en estos casos, lo que debe hacer es ayudar a sus jugadores, que son los auténticos protagonistas del éxito. Sería un fracaso para él si la sensación que tienen los deportistas, después de cumplir las expectativas iniciales, es que se cumplieron la metas “a pesar de”.
Sin duda, el problema del que voy a hablar hoy en esta columna ya ha tenido mucho eco tanto desde este mismo espacio que nos ofrece el Periódico a los diferentes columnistas como en otros foros sociales. La situación económica asfixia a los clubes segovianos, que está imposibilitando el normal desarrollo de sus actividades e incluso va a provocar, en algún caso, su desaparición.
No voy a descubrir nada nuevo con esta afirmación. Cada club o entidad deportiva se las está ingeniando para dar salida a sus diferentes equipos, proporcionándoles los requisitos básicos para poder mantenerse en la competición correspondiente. Pero todos estos esfuerzos parece que no son suficientes.
Esta semana hemos leído la noticia de la rueda de prensa de los jugadores del equipo de 3ª División del Fútbol de la Sego, en la que anunciaban la situación de impago en la que se encontraban y hacían un llamamiento a la ciudadanía para que les ayude a su resolución.
Sin embargo, al hilo de esta situación tan sombría también apareció en la edición de ayer jueves otra noticia esperanzadora: un aficionado dona de forma anónima cien euros al club, para intentar paliar parte del problema. Evidentemente, con su aportación no creo que mejore mucho la situación, pero es un síntoma.
Se me ocurre, y es solo una idea peregrina, pero ante situaciones desesperadas también hay que ofrecer soluciones alternativas, promover un día del deporte segoviano. Establecer una cuestación a favor de todos los clubes deportivos de Segovia. Canalizar las posibles aportaciones anónimas de una manera más oficial según la especialidad. Se instalarían mesas petitorias a la entrada de los campos de juego, en las que los representantes de los diferentes clubes, jugadores y directivos, reciben los donativos de los más solidarios a cambio de ofrecerles información específica sobre las actividades que desarrolla la entidad, más la entrega de pegatinas, pines o globos promocionales.
Probablemente sea una insensatez, pero tampoco es de recibo que los clubes se queden quietos, esperando el maná de las subvenciones o al patrocinador salvador. Vamos a bajarnos al ruedo, plantarnos delante del toro y afrontar el reto de sacar adelante el deporte segoviano. Hacer llamamientos a la ciudadanía de manera genérica está visto que no sirve. Vamos a mirar frente a frente a quien realmente puede ayudar, al aficionado, al que quiere seguir viendo el deporte que más le gusta. Con pequeñas aportaciones se puede llegar a hacer grandes cosas. Con una campaña de movilización seguro que se sumarán esfuerzos para lograr que los diferentes clubes cumplan sus objetivos. Ya llegarán mejores momentos para buscar al rico benefactor.Sin duda, el problema del que voy a hablar hoy en esta columna ya ha tenido mucho eco tanto desde este mismo espacio que nos ofrece el Periódico a los diferentes columnistas como en otros foros sociales. La situación económica asfixia a los clubes segovianos, que está imposibilitando el normal desarrollo de sus actividades e incluso va a provocar, en algún caso, su desaparición.
No voy a descubrir nada nuevo con esta afirmación. Cada club o entidad deportiva se las está ingeniando para dar salida a sus diferentes equipos, proporcionándoles los requisitos básicos para poder mantenerse en la competición correspondiente. Pero todos estos esfuerzos parece que no son suficientes.
Esta semana hemos leído la noticia de la rueda de prensa de los jugadores del equipo de 3ª División del Fútbol de la Sego, en la que anunciaban la situación de impago en la que se encontraban y hacían un llamamiento a la ciudadanía para que les ayude a su resolución.
Sin embargo, al hilo de esta situación tan sombría también apareció en la edición de ayer jueves otra noticia esperanzadora: un aficionado dona de forma anónima cien euros al club, para intentar paliar parte del problema. Evidentemente, con su aportación no creo que mejore mucho la situación, pero es un síntoma.
Se me ocurre, y es solo una idea peregrina, pero ante situaciones desesperadas también hay que ofrecer soluciones alternativas, promover un día del deporte segoviano. Establecer una cuestación a favor de todos los clubes deportivos de Segovia. Canalizar las posibles aportaciones anónimas de una manera más oficial según la especialidad. Se instalarían mesas petitorias a la entrada de los campos de juego, en las que los representantes de los diferentes clubes, jugadores y directivos, reciben los donativos de los más solidarios a cambio de ofrecerles información específica sobre las actividades que desarrolla la entidad, más la entrega de pegatinas, pines o globos promocionales.
Probablemente sea una insensatez, pero tampoco es de recibo que los clubes se queden quietos, esperando el maná de las subvenciones o al patrocinador salvador. Vamos a bajarnos al ruedo, plantarnos delante del toro y afrontar el reto de sacar adelante el deporte segoviano. Hacer llamamientos a la ciudadanía de manera genérica está visto que no sirve. Vamos a mirar frente a frente a quien realmente puede ayudar, al aficionado, al que quiere seguir viendo el deporte que más le gusta. Con pequeñas aportaciones se puede llegar a hacer grandes cosas. Con una campaña de movilización seguro que se sumarán esfuerzos para lograr que los diferentes clubes cumplan sus objetivos. Ya llegarán mejores momentos para buscar al rico benefactor.
Todo aquel que ha realizado alguna actividad deportiva suele medir el grado de satisfacción por el resultado final que ha conseguido. Obtener una buena clasificación, derrotar a rivales inicialmente más fuertes, avanzar posiciones con respecto a resultados alcanzados en temporadas anteriores, obtener logros personales, sentirte reconocido socialmente, mejorar tu contrato o ganar al rival tradicional son algunas de las varas de medir el resultado final de una temporada.
En cierta medida, y siempre según evaluadores externos, estos datos objetivos y medibles cuantifican el nivel alcanzado al finalizar la temporada o calculan la progresión o regresión con respecto a la anterior. Sin embargo, hay otras variables y condicionantes que no se llegan a valorar. Para conocerlas es necesario asistir a los entrenamientos y palpar el ambiente que se respira tanto en el vestuario como en las reuniones informales en las que participan los jugadores y, excepcionalmente, el entrenador. Valorar es juzgar. Y para juzgar con criterio se debe hacer un esfuerzo de introspección, en el caso de jugadores y entrenadores, así como realizar una exhaustiva recogida de datos por parte de los que no siguen el día a día del equipo, para determinar si ha habido éxito o fracaso.
Cuando los resultados son positivos, y se alcanzan posiciones altas en la clasificación, se sobreentiende que se ha trabajado bien en los entrenamientos, que ha habido un buen ambiente grupal y que las relaciones entre los miembros del equipo son amistosas y cordiales. Por el contrario, una racha de partidos perdidos pueden dar a entender un pobre trabajo diario, que pueden mermar la confianza de los deportistas y provocar dudas sobre sus capacidades físicas, técnicas y tácticas; así como modificar su relación con el cuerpo técnico.
Es en este caso cuando más hace falta esa introspección de la que hablábamos antes. Conocerse, saber tus límites, apreciar el trabajo realizado, valorar el esfuerzo que supone seguir mejorando y calcular si eres capaz de medirte ante rivales de tu misma categoría son premisas necesarias para elevar tu ánimo y ambición. Lo contrario nos hará caer en la desesperanza, como preámbulo de la dejadez y de la incapacidad asumida. Siempre hay que pensar que tenemos margen de mejora, que podemos hacerlo un poco mejor la próxima vez. Para ello, es necesario que cuando se entrene o se juegue un partido de competición sólo se piense en ese momento, sin dar excesiva importancia a lo realizado anteriormente, a los resultados cosechados, ni tampoco estar demasiado angustiados o sobrexcitados por lo que está por venir. Vivir el día a día, esforzarse y estar a gusto con tu trabajo son claves para valorar el resultado conseguido.