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Paseando comentarios | por Juan Carlos  Manrique Arribas
foto En este blog pretendo acercar al público mis reflexiones y opiniones acerca de cuestiones ligadas a la actividad física,tanto desde el punto de vista de su organización como desde su puesta en práctica. En especial haré referencia al aspecto didáctico, puesto que una correcta enseñanza ayudará a conseguir mejores deportistas y mejores personas. Por supuesto, sin olvidarme de analizar la actualidad del deporte en Segovia, de sus clubes, deportistas e instutuciones que lo rigen. Y como de un paseo se trata, espero encontrarme a muchos paseantes que se paren un rato a hablar de estos temas conmigo.
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sábado, 28 de mayo de 2016

Está en boca de la sociedad, especialmente entre los profesionales de la enseñanza, los estudiantes y los propios padres el tema de la idoneidad o no de poner deberes escolares para realizarlos en casa. Seguro que hay razones y argumentos que indican que es necesario que los niños afiancen lo aprendido en clase con tareas de refuerzo. Este trabajo extraescolar, muy relacionado con el proceso de enseñanza-aprendizaje formal, trata de crear en el joven estudiante el hábito de trabajo. Sin duda, ser constante y responsable de sus acciones es uno de los valores que se deben conseguir desde temprana edad.

                El problema estriba cuando estas actividades “extra” son excesivas o no consiguen aumentar lo aprendido durante la clase previamente recibida. En estos casos los padres, por ser los más cercanos al niño, tienen el deber de acompañar y supervisar este trabajo. Pero también, pueden estimar que estos deberes absorben demasiado tiempo tanto a los hijos como a los progenitores, creándose muchas situaciones de tensión en la familia y un consecuente rechazo a la institución escolar.

                Este escenario consigue reclamar demasiado la atención de los niños y las niñas, que a estas edades deben consolidar su personalidad realizando otras tareas. Jugar, compartir con otros compañeros, participar en actividades extraescolares o disfrutar de la familia son momentos tan necesarios como completar esos trabajos escolares. Si los niños ya pasan demasiado tiempo en clase sentados, se desplazan en automóvil y vuelven a sentarse para realizar los deberes y otras actividades intelectuales como las clases de inglés o aprender a tocar un instrumento, estamos contribuyendo así a lo que ya es una auténtica plaga: el sobrepeso y la obesidad en la población infantil.

                Por esta razón, es necesario concienciar a la comunidad educativa para que, si tanto valora el hacer un trabajo extra para consolidar los aprendizajes teóricos, también potencie las actividades físico-deportivas. Hay que obligar al niño a hacer esa media hora de ejercicio diario, entre moderado y vigoroso, que la OMS reclama para conseguir un buen estado de salud y que es tan importante como leer todos los días. También es conveniente aplicar experiencias de éxito ya puestas en marcha en otros lugares para conseguir aumentar el tiempo de práctica física durante el período lectivo, véase por ejemplo “La milla diaria” o “las cuñas motrices”. Todo, lo intelectual y lo físico, contribuye a formar a la persona, pero siempre en su justa medida.

martes, 17 de mayo de 2016

La melancolía dicen que es el recurso del que no quiere mirar el futuro, aferrándose y dando excesivo valor a lo que se ha vivido. Es cierto que ya se han cumplido 29 años del histórico ascenso del equipo Jesuitinas a la primera división del baloncesto español. Los que tuvimos la suerte de vivir y compartir con aquellas jugadoras esos momentos, y los siguientes, todavía lo tenemos grabado en nuestra memoria como un acontecimiento que hizo vibrar a los segovianos, con un recibimiento en el ayuntamiento apoteósico.

Tras aquellos iniciales momentos de gloria y de disfrutar en las temporadas siguientes de baloncesto femenino de élite, el club Unami cogió el relevo y también consiguió llenar las gradas del pabellón durante varios años. Quizás la falta de planificación o la ausencia de recursos económicos llevaron al club a no figurar en las competiciones nacionales. Pero ha tenido que ser otra vez la determinación y la voluntad de trabajo de una persona la que vuelva a tirar del carro para intentar llevar este deporte a cotas más elevadas. Al igual que en su momento Felíx Gómez Monja propuso un plan que parecía descabellado, poniéndose el límite en la división de honor, ahora Esther Muñiz también ha creído que es posible jugar en Liga Femenina 2.

Prácticamente de la nada, casi sin jugadoras, el curso pasado asentó el equipo en la primera Nacional. Pero ha sido este, con una buena gestión de los recursos, en el que se está consiguiendo el salto de calidad. Ganar en La Coruña al equipo anfitrión y conseguir así poder disputar la fase de ascenso es un éxito que vuelve a crear muchas expectativas.

Ahora es el momento en el que Suchi haga valer su muñeca, de que Elena no desmaye en su incisivo juego, de que Ali ponga su toque personal mezcla de fuerza y sutileza, de que Sara aporte sus recursos en el tiro, Cris demuestre su capacidad defensiva, Blanca y Bárbara aporten minutos de calidad, Nerea emplee con efectividad su picardía y rapidez y Laura dé el toque de serenidad y fortaleza mental. Todo ello dirigido por un equipo técnico con la propia Esther al frente, pero con el apoyo de Toño, Kiko y Miguel. Quizás no se llega como favoritas, pero es aquí, sin responsabilidades, como mejor se puede rendir. Mucho ánimo, y enhorabuena de antemano, al proyecto liderado por el presidente Paco Andray y el coordinador Victor Alcalde.

Bien, esto es lo que escribí antes de saber que se consiguió la segunda plaza en esta fase de ascenso. Sólo el último minuto del primer partido contra el equipo local, a la postre primer clasificado, evitó el pleno de victorias.

Probablemente haya posibilidades de ascender ante las renuncias de equipos que no pueden hacer frente una categoría como la Liga Femenina 2. Sin embargo, esta ocasión para Segovia y el baloncesto provincial no se puede dejar escapar. Es el momento de sentarse los responsables políticos y considerar como se debe el poder contar deporte femenino de élite. Sin duda el esfuerzo por salir en esta competición va a ser muy elevado, pero bien vale una buen negociación y cerrar un presupuesto que permita ver baloncesto de calidad. También seguro que hay empresas que pueden colaborar participando con sus recursos. Sin duda la visibilidad ya va a ser en todo el territorio nacional, lo que hará que su negocio pueda tener una mayor profundidad de mercado.

En definitiva, que esta gran alegría que nos han bridado estas jugadoras, con su équipo técnico a la cabeza y sus directivos en busca de recursos han hecho realidad un proyecto que parecía el año pasado descabellado. Ahora lo tenemos en las manos, es el momento de las negociaciones y de dar pasos adelante en las gestiones. El baloncesto femenino ha cumplido con sus promesas, ahora otros tienen que apoyarlas. Y no nos vale que haya que distinguir categorías a la hora de repartir el dinero de todos. Chicos y chicas son iguales, así como tanto el fútbol, fútbol sala, voleibol, rugby o el mismo baloncesto deben tener las mismas oportunidades a la hora de recibir partidas y subvenciones económicas presupuestarias, siguiendo sólo los criterios deportivos.

lunes, 2 de mayo de 2016

Ya son muchos los comentarios vertidos desde este mismo espacio por columnistas que, como yo, anhelamos un mayor nivel deportivo en Segovia. Son muy pocos los clubes y deportistas locales que han alcanzado las máximas cotas en sus respectivas especialidades. Las razones, ya las hemos comentado y no voy a volver a insistir sobre ellas. Sin embargo, esta situación que nos parece a la mayoría una necesidad también puede tener sus contrapartidas.

                El deporte de élite o la actividad física realizada con la máxima intensidad, y de manera muy frecuente, puede conllevar efectos perversos, tanto desde el ámbito físico como mental o social. El practicante que consigue llegar a lo más alto no es por casualidad. Ha tenido un largo recorrido desde edades tempranas en las que ha estado sometido a correr muchos kilómetros, a golpear con la raqueta millones de veces a la pelota, a chutar al balón o lanzar a canasta en innumerables ocasiones o a dar multitud de paladas en aguas frías y bravas; por poner algunos ejemplo de diferentes especialidades. Su cuerpo se ha ido acomodando a las exigencias propias de la especialidad deportiva, pero la reincidencia en el esfuerzo también daña su organismo y suelen ser frecuentes las lesiones, las sobrecargas y los cambios metabólicos de su cuerpo. Llevar una vida ordenada, tener control del peso o cumplir con las horas de sueño necesarias son algunos requisitos básicos para rendir todos los días, sin excepción.

                Entrenar con esta dedicación también supone relegar otras actividades a su mínima existencia. Los estudios a veces son difíciles de compaginar, aunque con mucho esfuerzo se pueden emplear horas extra a ellos. Las amistades se ven reducidas por la dedicación a los entrenamientos y a la competición. El ocio propio de los jóvenes se ve reducido para no alterar la dinámica de trabajo. A veces, los que consiguen alcanzar algún campeonato de relevancia no les permite llevar una vida económicamente desahogada, y los que la alcanzan se olvidan de que es una situación pasajera que se puede acabar cuando finaliza su vida profesional.

                En fin, no pretendo ser fatalista y ver todo negro en el deporte de élite. Pero sí que me atrevo a advertir a aquellos que luchan por entrar entre los privilegiados, y a sus familias, que no todo es fácil cuando se alcanza la élite por la que tanto a veces se lucha. Hay que sopesar bien los pros y los contras que esta situación genera.

sábado, 16 de abril de 2016

Llegan los mejores meses para las competiciones deportivas. Abril y mayo se convierten en los meses decisivos para decidir posiciones clasificatorias, para confirmar el grado de cumplimiento de los objetivos planteados al principio de la temporada o simplemente para cumplir un ciclo deportivo que acaba ahora pero que comenzará de nuevo allá por agosto o septiembre.

                Muchos equipos segovianos, de diferentes especialidades, están sumidos en este proceso de conseguir un buen puesto en lo que se denomina liga regular. Sin embargo, después de cumplir con un sistema de competición basado en partidos a doble vuelta, todos contra todos, lo importante está por venir. Para comprobar quién es el campeón hay que ir sorteando diferentes eliminatorias, que en muchos casos se producen con el mismo equipo en diferentes partidos disputados tanto en campo propio como en el del contrario. En fin, un sistema de competición llamado de playoff, que trata de ir eliminando equipos hasta dejar a los dos últimos que se juegan el campeonato.

                El playoff, entendido como una fase final eliminatoria, tan de moda en algunas competiciones, trata de alargar la temporada competitiva y conseguir dar una mayor emoción e incertidumbre al resultado final. Sin embargo, lo que inicialmente se pretende con este sistema de eliminación directa para resolver supuestos empates se convierte en muchas ocasiones en un procedimiento perverso. Equipos que durante más de veinte o treinta partidos han conseguido quedar campeones de la fase regular por diferentes cuestiones físicas, anímicas o de otra índole puede que llegue a este final de temporada en malas condiciones para afrontar la eliminatoria. Al contrario, puede ocurrir que equipos clasificados en posiciones más retrasadas lleguen a este momento decisivo en mejor disposición que otro mejor colocado.

                Lo que en un principio se ideó para dar más espectáculo en las ligas profesionales y muy comercializadas norteamericanas como la NFL o la NBA, ahora se ha impuesto en casi todos los deportes y categorías del resto de países.  De este modo, y volviendo al planteamiento inicial local, tenemos, entre otros, al Segovia Futsal, al Unami femenino de fútbol sala y de baloncesto, al Rac Lobos masculino o a la Sego que se disponen en las próximas semanas a afrontar estos retos. La mentalidad con la que se afronten estos partidos decisivos es más importante que el nivel alcanzado durante los meses previos. A todos los que se ven inmersos en estos playoff, mucha suerte, serenidad y convinción.

lunes, 4 de abril de 2016

Llevamos más de una semana escuchando numerosas loas acerca del legado que Cruyff como entrenador dejó entre los aficionados y estudiosos del fútbol. Una manera de entenderlo que parecía nueva. Mucho toque, utilización eficiente de los espacios, desplazamientos cortos del balón, intercambios de jugadores en las diferentes zonas, rapidez en las decisiones tácticas y muchos otros planteamientos que definieron un estilo reconocible. Cuestiones casi todas relacionadas con una interpretación del juego basada en la lógica interna del propio fútbol, jugar en equipo.

                Johan Cruyff tuvo la suerte de aplicar sus conocimientos e intuiciones en un club de la máxima categoría, con unos objetivos basados en conseguir ligas y campeonatos internacionales. Sin embargo, si sus enseñanzas las hubiera aplicado a un equipo de segunda división o en algún equipo de formación, todo lo que se ha dicho de él quizás hubiera pasado desapercibido. El contexto en el que se realiza el deporte de la máxima categoría sirve de altavoz de todo lo que se hace, valorándose en muchas ocasiones tanto los éxitos como los fracasos de manera excesiva.

                La realidad es que el ámbito en el que trabajan la mayoría de los entrenadores se circunscribe a entornos mediáticos mucho más reducidos. Así que aquéllos que se desenvuelven por las categorías inferiores su reconocimiento se centra en la aprobación de sus jugadores, de la directiva y de las decenas o cientos de aficionados que siguen al equipo. No es habitual que los técnicos surgidos de equipos de colegio o de clubes aficionados escalen los peldaños necesarios hasta llegar a la élite. Y más si el lugar donde entrena no tiene equipos de referencia en la máxima categoría o se encuentra en zonas alejadas de los grandes núcleos urbanos.

                Esta situación nos lleva a considerar que hay muchos buenos entrenadores anónimos que pudieran haber tenido el mismo concepto de juego que tenía Cruyff o cualquier otro de los distinguidos como innovadores. Por esta razón, es muy importante que quien reciba los nuevos planteamientos técnicos y tácticos tenga la capacidad de asimilarlos y aplicarlos. En caso contrario, todo habrá quedado en proyectos frikis.

                Después de todo lo dicho, quiero dar la enhorabuena a Álvaro Senovilla, por su oferta del Balonmano Aranda de la liga Asobal. Todo un reconocimiento al buen trabajo realizado en el C.B. Nava, un equipo en el que sus jugadores han entendido y han sabido aplicar perfectamente sus planteamientos y filosofía de juego.

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