El Adelantado de Segovia
Segovia, viernes 18-04-2014 h.

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Apuntes Angoleños | por Alberto Martín Huertas
foto Largo y ancho es el mundo, pequeñas e insignificantes las distancias, cuando, el destino te monta en un avión y te lleva de un rincón a otro. De Asia a África, pasando por Sudamérica... esos son los lugares donde, desde que dejé Segovia, desde entonces hasta hoy, la vida me ha ido llevando. Y ahora, desde Angola, me gustaría compartir con vosotros unos tramos de este camino que recorro, con los ojos bien atentos, los oídos bien afinados y sobretodo, y siempre, la mente bien abierta.
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martes, 18 de febrero de 2014

El mar continua escupiendo cadáveres a una orilla donde no los quieren. Allí llegaron huyendo de donde les tocó nacer. Culpables del simple hecho de haber llegado al mundo en una orilla y no en la otra. En un costado están ellos, los que embargan su todo en la desesperada procura de un futuro. Ponen sus vidas en manos de desalmados que, usureros de las miserias, reciben los miles de euros exigidos para transportarles de un lado a otro. Y en el otro costado estamos nosotros, los que hace un rato nos creíamos potencia y ahora lloramos la mentira, el no fue verdad, el nunca fuimos lo que pensábamos y nos creímos lo que nos contaron. Y en el medio, entre unos y otros, colocamos vallas con cuchillas y ordenamos disparar a los que se acercan.

Buscar solución a la inmigración ilegal exige entender, o al menos intentar, el origen del problema. La frontera que separa España, en particular su ciudades autónomas Ceuta y Melilla, de África es la segunda más desigual del planeta, solo por detrás de la que delimita las dos Coreas. Está división separa dos mundos que en grandes generalidades se entienden por el mísero sur y el rico norte. Lograr un mínimo equilibrio entre ambos extremos conlleva el desarrollo de un sur que, siendo realistas, se antoja utópico y a muy largo plazo. Son muchos los esfuerzos por mejorar la vida de los que mañana podrían lanzarse, desesperados, a la corrientes del mar, o a las terribles cuchillas. Proyectos sostenibles, programas de desarrollo, políticas de cooperación inundan países del sur en búsqueda de oportunidades para sus poblaciones. Analizar los logros y progresos de estas actuaciones es fuente de un debate infinito. Lo que no parece muy discutible es afirmar que las personas que dejan atrás sus familias y hogares lo hacen obligados por el contexto que los rodea. Basta con echar un vistazo a nuestra España. Como miles de jóvenes hacen las maletas buscando fuera lo que no encuentran dentro. Emigran a Alemania, a Inglaterra a Francia... a aquellos lugares donde puedan trabajar, o investigar, hacer al fin y al cabo lo que desde hace un tiempo aquí ya no encuentran. Pero ellos lo hacen en vuelos de bajo coste y con su D.N.I en la mano. Al llegar al departamento de inmigración muestran sus documentos y cruzan la frontera a la espera de su equipaje. Nadie les empuja, persigue o dispara. El amigo Schengen les avala en los primeros pasos de su nueva vida. Disponen de todo el tiempo que sus ahorros puedan comprar para estudiar el idioma, realizar las primeras entrevistas, comenzar un periodo de prácticas y hasta lograr un buen trabajo con un buen sueldo. La gente no los señalará por la calle, no se echarán la mano al bolso a su paso ni les miraran con rareza al entrar en un bar o restaurante. Si caen enfermos se les atenderá. Las circunstancias son las mismas pero las realidades muy diferentes, pero muchos, aún viendo como ahora son los nuestros quienes se ven obligados a salir, no aceptan a los quieren entrar. No se trata de abrir fronteras y pase usted caballero, bienvenida señorita. Se trata de otorgar un mínimo de dignidad a quienes, literalmente, se juegan una vida que parece valer tan poco.

Recuerdo a un compañero que, en Angola, comentaba como a todos aquellos que, incluso negando ser racistas, inundan sus discursos con frases tan patéticas como ¨la mitad solo viene a robar¨, ¨no quieren trabajar¨, ¨lo que les pasa es que son unos vagos¨... el estado debería pagarles viaje y estancia en alguno de los barrios o aldeas donde vive esta gente. Quizá ese dinero estaría mejor invertido que cualquier programa de ayuda oficial al desarrollo.

Murieron quince personas. El Director de la Guardia Civil nos dice una cosa y el Ministro del Interior nos dice otra. Y Bruselas pide explicaciones. Y nosotros también. Pero nadie nos las da. Nos cuentan que se siguieron los procedimientos, el protocolo de actuación, y se utilizaron métodos anti disturbios ante unos disturbios inexistentes. Tan peligrosos se les considera que luchando por salir a flote en un mar que los arrastra se les debe disparar, con un margen de 25 metros, eso sí, faltaría más. Qué no somos desalmados. Vamos a misa los domingos.

De todo lo sucedido se pueden sacar mil y una conclusiones... siendo la más cierta y triste la que muestra que, de ser blancos y con D.N.I los quince muertos, estaríamos ante un conflicto internacional, los que han mentido en la calle y los que no aclaran lo sucedido sentados ante un tribunal... lo que viene a ser lo que todos ya sabemos... que la vida de unos vale mucho más que la de otros...

 

 

 

 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Narra un anuncio de una cadena Sudafricana que en África se encuentran los paisajes más impresionantes de la tierra, la mujer más bella del universo (Miss Universo 2011 es Angolana) y la persona más admirada del planeta. Dicho así en frío podría resultar egocéntrico y hasta exagerado. Las dos primeras afirmaciones pueden llevar a debate, aquellos que viajaron por distintos rincones del mundo estarían en disposición de rebatir la cuestión de los paisajes, los gustos personales de cada uno haría imposible confirmar quién es la más bella, sin embargo, en la tercera de ellas, la más arriesgada de todas, nadie osaría a poner un pero. Adquirir el rango de persona más admirada del planeta es un concepto que escapa a razonamientos terrenales. Tanto se ha escrito sobre Mandela que todos, algunos más y otro menos pero todos, conocen lo básico de su historia. Aquella escrita entre injusticias, luchas, vejaciones, perdones y reconciliaciones. Crónicas de vida y epitafios de muerte copan periódicos de cualquier rincón del planeta. Los más sentidos son escritos aquí, en África.

Mandela fue un símbolo para el mundo y un padre para África. Consiguió lo que nadie se atrevió a intentar. Ejemplificó lo que nadie se ha propuesto copiar. Mientras el mundo llora su muerte Sudáfrica teme sus consecuencias. No es posible creer que la muerte del mito, del hombre que forjó el milagro, quedará en funerales multitudinarios. Una vez desaparecido el símbolo el país debe comenzar a caminar por sí solo. La gran pregunta es hacía donde. Sin la mirada del que les mostró la ruta algunos comienzan a pisar su legado exigiendo la venganza que nunca les fue concedida. Otros consideran que la quimera no resultó, que los tiempos pasados fueron mejores y la realidad ha mostrado que la igualdad pregonada solo sirvió para otorgar derechos a quienes no los merecen.

Cualquiera que visitara Sudáfrica en los últimos años pudo observar que entrar en un restaurante y encontrar negros y blancos en una misma mesa exigía varios vistazos. Las personas que limpian las calles, atienden en los supermercados, controlan los parkings, sirven en los bares, todos ellos son negros. Los dueños de los establecimientos, por su parte, son todos blancos. Dicen que el camino es largo y el pasado reciente. La igualdad comienza por el respeto y en un país donde hace veinte escasos años ni los baños eran compartidos aceptar la convivencia puede considerarse el inicio de una nueva página. Es ahora, sin la mirada del mito, cuando todos deben honrar el legado que afirman admirar. Lo que consiguió Mandela solo puede ser entendido como un milagro y en las manos de todos los sudafricanos está que con el tiempo sea recordado como el comienzo del viaje.... y no como una lejana leyenda.

martes, 10 de diciembre de 2013

El té no estaba tan caliente como a él más le gustaba, pero aún así, comenzó a beber pequeños sorbos mientras abría una nueva carta de las muchas que cubrían su escritorio. La mayoría tenían por remitente jefes de estado, gente poderosa a quienes sus eficaces ayudantes habían recordado que un día como aquél, hace ya 93 años en una pequeña aldea de apenas 300 habitantes nacía Rolihlahla Mandela, después llamado Nelson por los ingleses, en honor a su famoso almirante, y más tarde Madiba, en tono cariñoso por su amado pueblo.

A la insistencia de su ayudante en dejar en sus manos la ardua tarea de contestar personalmente todas y cada una de las cientos de cartas que había recibido, Mr Mandela contestaba con una amplía sonrisa mientras abría un nuevo sobre... el que se encontraba en ese momento es sus manos no era como el resto, no tenía escudo oficial ni sello de embajada, en su interior una única hoja, una única frase escrita a mano con imprecisa caligrafía; Estimado Sr Madiba; ¿valió la pena?... Mr Mandela dejó su pluma sobre la mesa, se quitó las gafas que desde hacía ya tiempo necesitaba para trabajar y reclinó su cansado cuerpo sobre la cómoda butaca, y entonces, tras unos segundos de dudas, cerró los ojos y comenzó a recordar, comenzó a repasar los días vividos como si el tiempo volviera a pasar de nuevo antes sus ojos, sus primeros años en su pueblo natal, Mvezo, en su pequeña choza sin camas ni mesas compartida con sus dos hermanas y su trabajadora madre, la cual, cuarta esposa de un marido con sangre real, ante la falta de pan para todos envió a su único hijo lejos, a Qunu, lugar donde podría estudiar y aspirar a una vida mejor, los recuerdos se solapaban y Mr Mandela trataba de poner orden , su primera esposa, a la que luego seguirían una segunda y una tercera, sus seis hijos, en especial Thembi, el mayor de todos, al que no pudo dar su último adiós cuando el gobierno le prohibió asistir a su entierro, sus estudios sobre leyes en la universidad, la firma de abogados que creó (la primera en el país fundada por negros), sus primeros años de militancia política, largas tardes de debates imaginando un mundo mejor en el que blanco o negro son solo colores y no distinción entre quiénes tienen derechos y quiénes solo obligaciones... los años en la clandestinidad, viajes en la sombra...y la cárcel, primero unos meses, luego unos años y la última más de dos décadas, 27 años, 18 en aquella isla de nombre Robben, en su diminuta celda con el número 46664 impreso en el pecho... Mr Mandela pegó otro sorbo de té mientras sus pensamientos le devolvían a las duras tardes de invierno picando las piedras cuyo polvo tanto daño haría a su ya cansada vista, a las tardes de verano unido a sus compañeros buscando fuerzas para mantenerse en pie ante torturas y vejaciones, a las mañanas escribiendo cartas que nunca serían enviadas... a tantos y tantos días esperando, esperando que aquél sueño que siempre pareció tan lejano algún día fuera una nueva realidad... realidad que pareció llegar cuando pudo caminar libre, expresar sus ideas libre, ganar unas elecciones libres, ... pero aún tan lejos, tantas veces pensaba, cuando todo eran trabas, tantos los problemas, tan inabarcables los desafíos... 16 años después de ser elegido presidente, ya en la vejez, allí, sentado en su cómoda butaca, Mr Mandela volvió a coger su pluma, una hoja en blanco y escribió, con letra clara y pulso firme, Estimado amigo, sin duda, sin duda que valió la pena.

(Artículo publicado en este blog el 22 de agosto de 2011)

sábado, 16 de noviembre de 2013

El día 11 de Julio 2010 España logró aquello que mi padre siempre dijo que nunca alcanzaría a ver, ganamos el Mundial de Fútbol. La copa de campeones otorga, además de una alegría para el pueblo, un estatus que vía marketing bien puede ser aprovechado para hacer sus buenos negocios... y así, sacando brillo a la recién adquirida estrella, nuestra federación comenzó a pasear a los campeones allá donde a mejor tajada olía. No importa el nivel del rival, si los jugadores de la selección escogida resaltan en grandes ligas o tienen un oficio complementario. A modo grobetrotter (versión llavero y un tanto descoloridos) la selección se dedica (o eso nos dicen unos mientras otros asienten) a repartir ilusión a los afortunados lugareños de las tierras visitadas, elegidos, de entre todos los países por escoger, para saborear a Iniesta and cia. Esta vez los agraciados son nuestros antiguos hermanos guineanos, quienes por unos días pueden olvidar su desdichado presente y dejarse llevar por la pasión de tener en sus tierras a semejantes celebridades... y todo ello a modo altruista.. más que un equipo de fútbol, la selección comienza a parecer un frasco de valium.

Resulta que a aquellos que quieren vender (expresión literal) a la selección como un papá noel sin renos y con balones, les ha estallado el asunto en plenas manos, y claro, como siempre ocurre en estos casos, unas voces se levantan a modo queja y otras gritan para quejarse de los que se quejan. No sorprende, a mí al menos, oír el tan empleado por qué ahora sí que dicen y allí no dijeron a modo de defensa de tan mal escogida visita. Curioso argumento el que reconoce que algo está mal, pero como es comparable a otros algos igual de malos que fueron hechos en el pasado, ya no hay motivo para no hacerlo, de hecho es absurdo intentar cambiarlo, porque si no se cambió antes para que se va a cambiar ahora. Será que en los países donde se denigra a sus habitantes actúan a modo números enteros, y si permites organizar a uno de ellos un evento deportivo al resto tienes la obligación de también permitirlo, y entonces, dos negativos... suman un positivo... claro que siempre ha habido clases, y la tierra de Teodoro Obian se sitúa como un país top en cualquier índice de vergüenzas. Siendo el país africano con mayor renta per cápita sus estadísticas de miseria no entienden de reparto de riqueza ni derechos adquiridos, allí el amigo Obian y sus secuaces, incluyendo a sus miserables parientes, expolian las riquezas del país para un beneficio propio que hace ya un tiempo alcanzó lo indecente. Y allí, en medio de la indecencia, enviamos al orgullo patrio a repartir sonrisas, mientras otros, justo detrás de las cámaras que graban, con chaqueta y corbata, blancos y negros, brindan por el éxito conseguido mientras sujetan fuertemente el cazo... comenzando a recoger lo que por allí ya va cayendo...

martes, 11 de junio de 2013

Hoy, día 12 de Junio se celebra el Día contra el Trabajo Infantil como el 20 de Marzo se festejó el Día del Agua o el 8 del mismo mes el Día de la Mujer. Hubo una época no tan lejana donde el santoral marcaba en el calendario el nombre del día correspondiente, en algunas agendas, en letra bien pequeña bajo el número indicado, puede aún encontrarse el alias del santo o patrón conmemorado. Preguntando a los abuelos por el origen de nombres que ahora suenan inconcebibles te encuentras con la respuesta de que el nombre en cuestión no fue escogido por gusto o parentesco sino porque el día que la persona aterrizó en este mundo coincidió con el del santo tal y la patrona cual. Por suerte para muchos niños y sus años escolares la elección del nombre pasó a realizarse por consenso parental, evitando futuras tragedias. Recomiendo consultar, por curiosidad el menos, cual sería su nombre de pila en función de la fecha de cumpleaños, el mío cayó en San Baudilio, bendito el progreso de las costumbres.

Si en estos días alguien decidiera continuar con la legítima tradición otorgaría a sus descendientes nombres como paz, felicidad o agua, menos originales y rimbombantes pero con un significado de enorme dignidad. A mí, personalmente, de entre todos ellos el que más me atrae es el de agua, no por su sonido al pronunciarse ni la repetición de una misma vocal al inicio y al final, sino por su significado. En Junio de 2010 las Naciones Unidas declararon el acceso a agua limpia y saneamiento como un derecho humano. Llama la atención lo tardío en el reconocimiento de algo tan básico, imprescindible y fundamental como un derecho y no un mero privilegio. Vivir con un mínimo de dignidad, en términos acuáticos, significa poder consumir entre 50 y 100 litros diarios, que suenan a muchos, pero haciendo un balance de la vinculación de cualquier acción cotidiana con el preciado líquido apreciamos que, de vivir una simple semana sin agua, la pila de platos en el fregadero comenzaría a preocupar, la cisterna del baño seca sería sinónimo de malos olores y peores apariencias, las legañas en los rostros sacarían los colores a los más pulcros y las ventas del agua embotellada duplicaría su precio sin miramientos. Cada persona europea viene a consumir entre 200 y 300 litros de agua por día, para los 884 millones de personas en el mundo que viven a más de 1 kilómetro de una fuente de agua, el uso es normalmente inferior a 5 litros al día de un agua insalubre. Plantear semejante drama suena a ciencia ficción en nuestra tierra, pero, oh las crueles estadísticas!!, nos enseñan de nuevo las vergüenzas del presente situando la cifra de personas sin acceso a saneamiento en 2.6 mil millones y, como ya ha sido resaltado, en 884 millones aquellas que no tienen acceso a agua potable. La cifra, por descomunal, resulta inabarcable para aquellos que giramos el grifo cada mañana y recibos respuesta inmediata... en España al menos... aquí en Luanda los baños a base de cubo y regadera son el buenos días de cada mañana... aquellos privilegiados, la eterna minoría que asume por norma lo aún excepción, no comprende que los otros, los desdichados culpables de haber nacido en un lugar y no otro, si quieren unas gotas de un agua medianamente digna deben caminar kilómetros de ida trasportando sus vacíos cubos, bidones o baldes para una vez colmados emprender los mismos kilómetros de regreso cargando los pesados recipientes. Esta ardua labor, como casi la totalidad de las labores, es desempeñada en su mayoría por mujeres. En el África Subsahariana el 71% de la responsabilidad de la colecta de agua recaé en mujeres y niñas. Aplicando un simple enlace de factores y consecuencias observamos como si las mujeres deben caminar unos cuantos kilómetros (una media de 6 km según Naciones Unidas ) para recoger el agua, esperar su turno para proceder, desandar lo ya caminado, cocinar, limpiar y distribuir el agua recién llegado... las horas del día se escapan sin un segundo para desempeñar otras funciones como estudiar o trabajar en otros asuntos que seguramente desearían pero siempre les fueron negados. Estas mujeres, en cada viaje al pozo o cisterna, cargan con sus bebés envueltos en paños balanceándose al paso firme mientras esquivan charcos y latas. Estos bebés, aún en su inocencia, pueden observar con detalle la ruta recorrida, mismo trayecto que les aguarda en un futuro no muy lejano para proceder con las mismas labores que ahora desempeña sus madres... algunos días al menos, otros muchos no podrán siquiera ejercer estas nuevas responsabilidades debido a alguna de las numerosas enfermedades causadas por unos deficientes servicios de agua y saneamiento. De la mano, bien juntitos, el agua sucia y un saneamiento deficiente son la segunda mayor causa de muerte infantil en el mundo. Se calcula que se pierden 443 millones de días escolares al año debido a enfermedades relacionadas con el agua.

"El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna"... dignidad, esa gran palabra tan fácil de pronunciar y difícil de aplicar... aquella que encuadra en suficiente, saludable, aceptable y físicamente accesible el agua que debe ser consumida. Si alguien tiene la fortuna de combinar todos estos coeficientes, enhorabuena!, usted puede considerarse una persona con una vida humana digna en lo que el acceso al agua se refiere.

Son cosas tan básicas aquellas que más indignan, esas que hacen negar con la cabeza al ser escuchadas. Indignémonos pues!!, o un mínimo de agradecimiento al menos, por el hecho de pertenecer al grupo de los privilegiados siendo el único mérito reconocido el haber nacido en un  lado del mundo ... y no en el otro.

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