El adelantado de Segovia

jueves, 02 de septiembre de 2010

Local - 23/03/2009

Patrimonio 

Los jerónimos ya lograron el retorno de la librería

El Ayuntamiento de Segovia aprobó por unanimidad, en 1992, la entrega de esta obra, que se encontraba entonces en La Alhóndiga

G.H. - Segovia

Después de haber quedado en el siglo XIX “esquilmado”, según la palabra utilizada por el historiador Antonio Ruiz, el Monasterio de Nuestra Señora del Parral quiso, cuando fue restaurada la orden jerónima, en 1925, empezar a recuperar su mobiliario.

Un precedente de la actual solicitud de devolución de la sillería del coro tuvo lugar en el año 1992, cuando el prior, fray Francisco de Andrés Alonso, remitió una solicitud al Ayuntamiento de Segovia acerca de la librería original del monasterio, entonces situada en La Alhóndiga. Tras recordar en su texto los efectos que tuvo la Desamortización del siglo XIX, el prior recordaba que la orden fue restaurada en el año 1925 y que, en estos momentos (1992), la comunidad jerónima se disponía a encargar una nueva biblioteca y archivo, por lo que estimaba que “sería ocasión” de que volvieran los mencionados muebles originales, “que rinden escasos servicios en el lugar que ahora ocupan”.

Desde el Ayuntamiento se encargó entonces un informe al archivero municipal, Rafael Cantalejo. En el mismo, se señalaba que la citada librería “es un mueble de grandes proporciones construido hacia 1750” y que, a raíz de la Desamortización, fue trasladada a la capilla del antiguo “Hospital de Viejos”, para contener los fondos bibliográficos de las órdenes religiosas desamortizadas. Pero su camino no habría de concluir allí. Posteriormente, la librería albergó la biblioteca de la Universidad Popular en la iglesia de San Quirce. Y más tarde, posiblemente sobre 1948, pasó a La Alhóndiga, para uso del Archivo Municipal.

Después de señalar que la mencionada librería “es de madera de pino de calidad, estéticamente aceptable y su estado no es del todo malo”, Cantalejo concluyó señalando “no ver inconveniente en prescindir de la citada librería para uso del Archivo Municipal”.

En similares términos a los del archivero municipal se posicionó el arquitecto del Ayuntamiento, quien también emitió un informe señalando que no se contemplaba la reutilización de la librería en el proyecto de adecuación de La Alhóndiga.

En base a tales informes, el pleno del 27 de marzo de 1992 acordó, con 25 votos positivos y ninguno negativo, aprobar un dictamen en el que se señalaba no haber impedimento alguno para que la librería volviera al Monasterio , hecho que se produjo a continuación.

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