El adelantado de Segovia

jueves, 02 de septiembre de 2010

Local - 23/03/2009

Patrimonio 

La provincia clama por la devolución al Monasterio del Parral de su sillería del coro

Afinidad. La clase política y el mundo de la cultura coinciden en reclamar la vuelta de la obra de arte a su lugar de origen

Guillermo Herrero - Segovia

La presencia en Segovia, de forma temporal, de parte de la sillería del coro del Monasterio de Santa María del Parral, obra ahora dividida entre la basílica de San Francisco el Grande y el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, ha sido un acicate para que numerosos representantes de la política, la economía y la cultura local hayan comenzado a reclamar, abiertamente, la devolución de esta pieza artística al escenario para donde fue concebida y del que marchó como consecuencia de la llamada Desamortización de Mendizábal, en 1836.

Primero fue el presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, quien en el acto de presentación de la exposición que acoge la sillería del coro, titulada “Mecenazgo y poder en la España del siglo XVI. Colecciones del Museo Arqueológico Nacional” (abierta hasta el 31 de mayo, en el Torreón de Lozoya), afirmó que la entidad que preside “está decidida a hacer lo posible y lo imposible para que la sillería vuelva a su emplazamiento”, comprometiendo a Caja Segovia para el cuidado de la pieza artística una vez reintegrada a su lugar original.

Con posterioridad, la Diputación Provincial se posicionó, en el pleno del pasado 25 de febrero, a favor del regreso de la sillería del coro a su primigenio emplazamiento. El portavoz del PSOE, Juan José Sanz Vicente, aclaró que no se reclama la propiedad, “sino que pueda instalarse en el lugar para el que se creó porque es donde mejor puede valorarse”, una apreciación compartida por los diputados provinciales del PP.

Desde esta última fecha, diversos representantes del mundo de la cultura también han respaldado el restablecimiento en Segovia de la obra, realizada en el año 1526 por un segoviano, Bartolomé Hernández Alemán, cuya trayectoria artística no ha sido suficientemente estudiada, aunque las escasas noticias publicadas acerca de él lo vinculan a la escuela de Alonso Berruguete.

En este estado de la cuestión, corresponde ahora ‘mover ficha’ a la directora del Museo Arqueológico Nacional, Rubí Sanz, quien ya anunció su disposición a transmitir la petición del presidente de Caja Segovia a sus superiores del Ministerio de Cultura, agregando que “todos los organismos implicados tendremos que meditarlo muy bien”. Al titular de esta cartera de Cultura, César Antonio Molina, también pretende dirigirse formalmente la Diputación Provincial, para realizar una solicitud que derive en el regreso de la obra artística al Monasterio del Parral.



historia de la sillería El Monasterio de Santa María del Parral, una vez acabada su construcción, se amuebló y enriqueció con donaciones de reyes y nobles. Además, las necesidades de la comunidad jerónima propiciaron que ella misma encargara algunas obras para el desarrollo de su liturgia, entre las que se encontraba la hechura de la sillería del coro.

De acuerdo con Isabel Mateo, autora del estudio “La sillería del coro del Monasterio de Santa María del Parral de Segovia”, este tipo de obras artísticas es casi siempre de planta rectangular, con cuatro lados, dejando uno abierto por el frente hacia el altar mayor y cerrado por una reja.

Al parecer, la sillería del Monasterio del Parral respondía a esas características, hasta que la Desamortización de Mendizábal causó notables daños a la obra. En 1873, la sillería se hallaba ya dividida entre la basílica de San Francisco el Grande y el Museo Arqueológico Nacional.

“Este desmembramiento debió causar daños a la estructura y relieves de la sillería, porque lo grave de la Desamortización no fue solo su proceso, sino cómo se llevó a cabo por manos inexpertas, que en muchos casos dieron lugar a que las obras se dañaran o fueran objeto de rapiña y de venta ilegal”, lamenta Mateo en su trabajo.

En los relieves de la sillería baja —habitualmente, estas obras artísticas tenían dos alturas— se cuenta la historia del Apocalipsis. Luego, en los sitiales del coro alto, en cuyo centro estaba colocada la silla del abad, aparece un programa iconográfico que aúna lo sagrado y lo profano.

Como en la mayor parte de las sillerías de coro que comenzaron a poblar los edificios religiosos a partir de finales del siglo XV, en la del Monasterio del Parral su tallador principal, Hernández Alemán, se vio en la necesidad de echar mano de otros entalladores que trabajaron bajo su dirección, de ahí que, a pesar de la relativa uniformidad estilística, se puedan apreciar diferentes manos. En este sentido, según la tesis de Mateo, Hernández Alemán contó con una familia de entalladores, los Lasen.

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