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Los jugadores de la Segoviana celebran el gol de Agus Alonso con los aficionados que se acercaron hasta el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada para apoyar al equipo azulgrana. / JUAN MARTÍN-GIMNÁSTICA SEGOVIANA
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En una temporada donde las alegrías para la Segoviana se están viendo superadas con amplitud por los disgustos, el conjunto azulgrana se dio el gustazo de empatar en el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada frente al líder del grupo primero de la Segunda División B, dejándole sin argumentos ofensivos en un segundo tiempo muy bueno por parte del conjunto gimnástico, y consiguiendo el tanto del empate a pocos minutos para el final del choque, para desesperación de un Fuenla que se refugió en su sistema defensivo intentando hacer valer el gol que logró superada la primera media hora de encuentro.

El equipo azulgrana controla en la primera parte, y en la segunda domina totalmente al líder de la categoría

Después de otra semana de entrenamientos de lo más atípica, ejercitándose en el municipal de Nava de la Asunción, uno de los pocos campos a los que la nieve no llegó a afectar, la Segoviana se plantó en Fuenlabrada sin complejos, pero consciente del potencial de un equipo, el entrenado por Antonio Calderón, que cuenta con muchos recursos para sacar sus partidos adelante. La consigna era clara, hacerse fuertes con el balón, para lo que Abraham pobló el centro del campo aún a riesgo de dejar algo desasistido a Agus Alonso y, a través de la posesión, controlar a un rival que trataba de apretar en la presión, pero sin sumar robos en zonas complicadas para la Segoviana.

Eran las incorporaciones de los laterales madrileños las que ponían en un cierto riesgo la integridad del área de Facundo, que retornaba a la titularidad, y que en el minuto 19 de partido tuvo la suerte de cara, cuando un lanzamiento dentro del área de Cristóbal se estrelló en el palo en el primer remate con verdadero peligro de los locales, ya que uno anterior, desde bastante más lejos, había salido demasiado centrado.

MEDIA OCASIÓN, UN GOL

La oportunidad del Fuenla no vino a deshacer el sistema de juego azulgrana (ayer de rojo) porque ni Abraham quería que el equipo se echase hacia atrás, ni los jugadores gimnásticos estaban dispuestos a correr detrás de la pelota más de lo necesario. Además, el viento que sopló de lo lindo en el municipal fuenlabreño, ‘obligaba’ a rasear el esférico para poder controlarlo, y aunque los de casa eran firmes en su presión, sobre todo con un Randy que se imponía a los jugadores segovianos, en ataque se veían bien controlados. Arruabarrena pasó absolutamente desapercibido, extraordinariamente marcado tanto por Javi Marcos como por Anel, y tan sólo Quero parecía inquietar más de la cuenta.

Sin embargo, el líder de la liga demostró tener una pegada soberbia, ya que un balón en largo que no pudo ser despejado, y en el que hubo mano previa, terminó con Dani Hernández controlando la pelota y superando con su remate a Facundo, que no estuvo lejos de poder enviarlo fuera de su portería. Reaccionó la Segoviana forzando un par de saques de esquina, pero la realidad fue que el tanto local hizo daño a los visitantes, porque el rival no había hecho tantos méritos como para marcharse al descanso por delante en el marcador.

La Segoviana que salió tras el descanso hizo muchas cosas bien, más incluso que las que había hecho en el primer tiempo. La primera de ellas fue la de no caer en la tentación de aprovechar el viento que ahora soplaba a su favor, intentando en todo momento trenzar las acciones ofensivas desde la defensa, aún a riesgo de que la presión local (que se fue haciendo menor con el paso de los minutos) propiciara alguna contra que complicara mucho el partido.

APRETAR HASTA EL FINAL

Además, la línea defensiva gimnástica adelantó metros, en parte por la propia ambición de buscar el empate, pero también porque el Fuenlabrada quería buscar los espacios a la espalda de la defensa. Sólo los encontró una vez, en una acción rápida que acabó con un intento de vaselina de Cristóbal sobre Facundo, que el guardameta detuvo con solvencia. El resto del segundo tiempo por parte del equipo de Antonio Calderón fue defensa, defensa y más defensa, impidiendo a la Segoviana acercarse con un peligro evidente sobre el marco de Codina, que no estuvo nada seguro en las dos acciones en las que tuvo que intervenir. La primera de ellas, en un remate cruzado de Rubén que no supo blocar, y la segunda en un envío al área en el que tampoco estuvo seguro con las manos. En las dos acciones se encontró con la cercanía de Agus Alonso, que no logró ‘cazar’ ninguna de ellas, como tampoco lo hizo en un centro de Dani Arribas que Armando no llegó a despejar.

Con el líder sin pasar apenas del centro del campo, pero cerrando muy bien los espacios por dentro a la Segoviana, los minutos pasaban con pocas cosas que contar. Abraham quiso reforzar la banda derecha con la entrada de Guille Duque y Kike, buscando percutir por la zona de Fran García, pero sin más éxito que un par de saques de esquina. Mientras, en el centro del campo Leira y Manu cogían galones sacando el balón con calidad, Fernán no encontraba la forma de superar a su marcador, y así la jugada, que nacía limpia desde la defensa, se ensuciaba a cada metro que se ganaba sobre la portería local.

EL GOLAZO

Entrando en el último minuto de partido Agus Alonso recibió la falta del central del Fuenla, a un metro del área grande. En una falta anterior, algo más lejana, Asier había mandado la pelota a las nubes, pero en esta ocasión fue el delantero azulgrana quien tomó la responsabilidad de batir a Codina, algo que logró colocando su lanzamiento en la escuadra. Un golazo para regalar un merecido empate a la Segoviana, que continúa rebelándose contra los elementos, y buscando una suerte que hasta ahora le está siendo normalmente esquiva.

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