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Las navidades parecen ya lejanas pero tan solo ha pasado una semana desde que quedaran atrás. Es momento de propósitos nuevos pero también de balances para ciertos colectivos, como el de la Asociación Cultural de Belenistas de Cuéllar, que ha sido en este preciso periodo cuando ha mostrado el trabajo incansable de meses. Por ello, sus navidades son diferentes, expectantes y con la ilusión de recibir comentarios positivos y el reconocimiento de a su trabajo, que también es su pasión.

Y tienen motivos para estar orgullosos, pues el recuento final de visitas en las cuatro sedes que formaban la ruta de belenes de este 2017 da como resultado 23.476. El incremento ha sido más que notable; por sedes, en 2016 se rondó en torno a los 4.000 visitantes, pero en este 2017 han aumentado, y cada sede ha superado las 6.000 visitas. San Miguel, Santa Clara, el Centro Tenerías y la sala cultural Alfonsa de la Torre han sido el epicentro del belenismo estas pasadas navidades. Los visitantes, además de los propios cuellaranos, han sido de múltiples lugares, como Toledo o Getafe entre otros. Las excursiones e intercambios realizados con otras asociaciones también dan su fruto, y organizan su visita a Cuéllar para realizar la ruta completa que se oferta en Navidad.

La concejala de Cultura, miembro de la asociación y directora artística, Sonia Martín Quijada, asegura que Cuéllar “es conocido entre el mundo del belenismo”. El trabajo desarrollado ha permitido que se posicionen, pero también la campaña de promoción realizada por la propia agrupación. Han sabido moverse y relacionarse entre la Federación Nacional de Belenistas y otras asociaciones, como la de Madrid, con la que mantienen estrecho contacto. El encuentro de belenistas celebrado en verano con más de un centenar de visitantes fue clave en esta campaña de difusión y expansión de la propia asociación, pero sin duda, ser los ganadores del concurso organizado por la Diputación de Segovia también los ha elevado a lo más alto.

La principal diferencia y a la vez reclamo que posee Cuéllar, como así explicó Sonia Martín, es que la villa ofrece un plan alternativo, una ruta completa para pasar la jornada. “En Navidad, el plan que ofrecen las ciudades se basa en los centros comerciales, pero Cuéllar ha ofrecido uno diferente, una ruta con ocio y muy familiar”, comentó. Señaló también que cree que se está recuperando este arte tan tradicional, que es algo cíclico y así se está volviendo a forjar. Además, tiene una base cultural y artística, lo que lo hace aún más atractivo.

LA ASOCIACIÓN Pocos años de vida pero muchísima actividad caracterizan a la Asociación Cultural de Belenistas que estos días se reunía con su junta directiva para hacer balance. Según Martín, están “muy contentos y muy satisfechos”. Su valoración de 2017 y el proyecto que les ha dado el primer premio de Diputación, una reproducción belenística de Cuéllar con varias iglesias y el Castillo, ha sido “un reto dificilísimo”. Así, para 2018, el listón está muy alto, pero nadie duda de que lo superarán. Su intención, como siempre, será la de innovar y hacer algo diferente, pero “siempre sin perder el sentido del belenismo”. Asegura que es muy importante no perder la esencia, “que no se vea una maqueta, que sea un Belén, con sus escenas”, explicó. Comentó también que aunque el de Santa Clara de este año ha tenido características de maqueta, no ha perdido esa esencia porque contaba con su Misterio y resto de elementos clave de un Belén; “es fundamental que no perdamos el sentido, ni por premios ni por otras cosas”, indicó Martín. Pra las reproducciones de las iglesias y el Castillo, alabadas por todos los espectadores dada su calidad, se está buscando una ubicación permanente, que podría ser San Esteban.

El número de socios de la Asociación, que se encontraba en torno a los 125, sigue subiendo a falta de un recuento total, porque en Navidad aumenta siempre, según comentan sus miembros. Y eso es buena señal e inequívoca de que el belenismo continúa de moda en Cuéllar y a nivel nacional. No son solo las aportaciones económicas de sus socios, es su disposición a trabajar y a contribuir en los muchos proyectos que rodean a la asociación a lo largo del año. “Empezamos ya a trabajar”, señaló Martín. Aunque no comiencen a modelar y realizar objetos en su taller, existe una planificación del proyecto detrás, una idea a la que hay que dar forma y no se hace en pocos meses.

Por ello, los socios y los cuellaranos se muestran orgullosos de las cifras, que al final son un reflejo del nivel de satisfacción alcanzado. Aquellos que vuelven a casa por Navidad han pasado por los belenes, otros se han desplazado ex profeso para contemplarlos, y familias enteras han buscado un hueco para realizar la ruta, por lo que el objetivo está más que cumplido.

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