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La tarde/noche del 31 de diciembre suele ser (cambios climáticos aparte) fría, muy fría, por más que el brillo en los ojos de los niños, y las sonrisas de los mayores al cruzarse por la calle con sus conocidos, o al brindar por el año que llega, intenten calentar el ambiente. Si a ello se le une la lluvia, tan necesaria siempre, pero tan inoportuna en la tarde del domingo, se reúnen buena parte de los ingredientes para que la jornada de San Silvestre sea más tristona que alegre.

El pasado domingo fue uno de esos días de fin de año en los que el sofá te llama más que la calle, y más aún si, en lugar de abrigo, bufanda y paraguas, lo que te pones es el traje de deportista. Pero la San Silvestre primero, y la Carrera de Fin de Año después, han adquirido un arraigo popular en la ciudad que ‘obliga’ a los segovianos a salir a la calle para disfrutar de una última prueba antes de comerse las uvas.

Lluvia para regalar

No se puede decir que la climatología lo pusiera especialmente fácil, porque a la hora en la que comenzaron las carreras de menores en el Azoguejo, una manta de agua cubría el centro de la ciudad, obligando a la organización de la Carrera Fin de Año a hacer un sobreesfuerzo que estuviera acorde con el que hacían los jóvenes participantes para afrontar las diferentes pruebas, y los voluntarios con mantas cubrían a los vencedores de las distintas categorías para que no se quedaran congelados mientras esperaban a recoger sus bien ganados premios.

Poco a poco el agua fue dejando de caer, favoreciendo la normalización de las carreras, aunque con el comienzo de la Marcha Solidaria en favor de los enfermos de Alzheimer que enlazaba el Azoguejo con la plaza Mayor como centros de operaciones de la Carrera Fin de Año, los cielos se volvieron a cerrar, y durante cerca de veinte minutos llovió de manera continua, tanto que por momentos se temió que el agua consiguiera deslucir la prueba grande tanto como había intentado hacer con las pequeñas.

Afortunadamente, a las siete y diez la luna casi llena presidía la Vía Roma, y los atletas pudieron tomar la salida en la prueba, sin tomar excesivos riesgos, puesto que la calzada se encontraba muy mojada, y alguna caída podía ser peligrosa.

Los favoritos cumplen

Sin Javi Guerra ni Pedro Luis Gómez, ambos en la San Silvestre Vallecana, desde el principio tomaron el mando los atletas que se presentaban como los favoritos para hacerse con la victoria, con Santiago Llorente bien colocado dejando hacer en el primer paso por la plaza Mayor, para posteriormente tomar el mando en el ascenso a la calle José Zorrilla. Por detrás, Mohamed Aloumat y Mario Calvo intentaban seguir la estela del ganador de la edición de 2016, pero Santiago volvió a subir el ritmo en la calle de San Juan, siempre decisiva, para terminar llegando a la meta en la primera plaza, revalidando así el triunfo conseguido en el año anterior. Aloumat acabó segundo, y Mario Calvo se hizo con el tercer puesto.

En la categoría femenina una neumonía impidió a Idaira Prieto tomar parte en la carrera tratando de revalidad su título, por lo que todas las apuestas señalaban a Águeda Muñoz Marqués como la principal candidata a la victoria. No defraudó la atleta segoviana que actualmente vive en Estados Unidos, porque con su fácil estilo de carrera dominó la prueba con mucha claridad, superando en la meta a todas sus rivales, comenzando por Marta Vírseda, que fue segunda, y Rebeca Gil, que ocupó la tercera plaza del podio.

Santiago Llorente triunfa por segundo año consecutivo, y Águeda Muñoz logra por primera vez la victoria en la prueba

Ellos fueron los protagonistas deportivos de una Carrera Fin de Año que contó con otros dos millares de protagonistas más, lo que dieron color a una prueba popular en la que no faltó el buen humor, los disfraces más o menos originales, y las dedicatorias para aquellos a los que se echa en falta siempre, pero mucho más en estas fechas. El hecho de que la línea de meta se tuviera que adelantar varios metros, porque su habitual ubicación estaba ocupada por el Nacimiento iluminado, contribuyó a hacer más grande el recinto donde los atletas recibieron el avituallamiento final, aunque las ansias de algunos por mejorar su tiempo, y el firme mojado les llevó a dar con sus huesos en el suelo, aunque afortunadamente sin graves consecuencias.

Adelantando la entrega

La novedad más importante de la prueba llegó en la entrega de premios, ya que la organización apostó por hacer la entrega solamente a los primeros clasificados de la general tanto en la categoría masculina como en féminas, lo que sin duda agilizó en gran medida un acto protocolario que tradicionalmente se prolongaba hasta el exceso, quedando emplazados el resto de ganadores para mediados de enero, cuando se les entregarán sus premios en un acto público. De esta manera, poco antes de las ocho de la tarde y con la aparición de los miembros de la Peña El Cocido cerrando la entrada de atletas, se pudo poner el punto y final a una Carrera Fin de Año a la que la lluvia quiso poner a prueba, pero que salió adelante gracias a la voluntad de los segovianos de continuar con la tradición de despedir el año corriendo, y a la buena disposición de un equipo organizativo que año tras año se esfuerza por mejorar en su trabajo.

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