Un momento de la actuación en el José Rodao.
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Pocas veces se ha completado el auditorio del centro cultural José Rodao. El percusionista Alfonso Matesanz Vírseda lo hizo el pasado fin de semana en una memorable actuación, que tuvo que repetir debido a que más de un centenar de personas se quedó en la puerta en la primera actuación. Su intervención ponía fin al XIV ciclo de conciertos Ciudad de Cantalejo, organizado por la Asociación Cultural Alborada Musical.

El joven músico, que ha dirigido de forma interina la banda Alborada Musical este verano, demostró sus dotes artísticas y su enorme talla como percusionista.
Las 346 localidades del centro se completaron. De este modo fue preciso habilitar la zona de detrás del escenario, perteneciente a la Escuela de Música, para que pudieran entrar otras 50 personas. Pero aún así fue insuficiente y él se brindó a repetir la actuación al día siguiente, 31 de diciembre para atender la demanda.

Emocionante, novedoso y muy completo resultó el concierto, que se prolongó durante hora y media. El público salió más que satisfecho y aplaudió cada una de sus actuaciones, donde el autor, además de ofrecer un sentido didáctivo demostró sus cualidades artísticas.

El joven, nacido en Puebla de Pedraza, cursa actualmente un máster de interpretación solista de percusión en la ‘Hochschule für Musik-Detmold’ bajo la cátedra del profesor Peter Prommel, donde participó en 2015 como estudiante Erasmus. Ha sido alumno de algunos de los profesores más reconocidos a nivel mundial como Gratiniano Murcia, Lorenzo Ferrándiz o Nick Woud, y ha ejercido de profesor en cursos de percusión como Percucyl en 2017, y en la Escuela de Música de Cantalejo.

Alfonso Matesanz dedicó sus canciones a su familia, amigos y compañeros, en un día además triste por el fallecimiento de su abuela paterna, que impidió que parte de sus seres más próximos pudieran acompañarle en esta memorable actuación.

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