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El siglo XXI vino con la alarma del ‘efecto 2000’ cuyos primeros augurios estimaban que el mundo iba a volver a la época de las cavernas por el caos informático originado por el cambio de centuria. Tras comprobar que la alarma era infundada, comenzó a avanzar despacio trayendo novedades e incertidumbres propias de una nueva época que desde ayer cumple su particular mayoría de edad al alcanzar el año 18.

Como en todas las capitales del universo mundo, Segovia se entregó a la fiesta para recibir el nuevo año desafiando a las bajas temperaturas y a la lluvia para dar rienda suelta a los mejores deseos para los próximos 364 días en todas y cada una de las fiestas que ayer se celebraron con este lúdico motivo.

El frío marcó una larga velada nocturna que comenzó bastante tarde, tónica que comienza a ser habitual en las Nocheviejas, ya que el público parece optar por prolongar la velada familiar o con los amigos tras la cena para después hacer el obligado recorrido en los distintos bares y salas de fiesta que abren sus puertas a la primera gran fiesta del año.

Así, pasadas la 1,30 horas, el Azoguejo registraba aún poco movimiento de público, y el espacio ganado para el peatón en la Plaza de la Artillería se llenaba lentamente con los primeros grupos de ‘quedada’ bajo los arcos del Acueducto.

El tráfico por las principales arterias de la ciudad era significativamente mayor que a esas horas, donde los coches dejaban a sus pasajeros cerca de los lugares de cita, y tanto el ‘buho’ que cada hora circunvala la ciudad a través del transporte público como el servicio de taxi circulaban sin descanso con un fin similar.

En las principales zonas de ocio de la capital, los locales comenzaban a llenarse con una cadencia que fue de menos a más a medida que avanzaba la noche. Los ‘bonocopas’ y otras ofertas consiguieron atraer a decenas de segovianos que en su mayoría optaron por los bares para festejar la llegada del nuevo año.

También hubo lugar para celebraciones espontáneas, y la Hontanilla fue el lugar elegido por muchos jóvenes para comenzar la fiesta con el ‘botellón’ que abarata costes y fomenta la cultura del pago común para hacer más asequible la velada.

Con temperaturas bajo cero y un ambiente gélido, los jóvenes no se arredraron y lucieron pajaritas, lentejuelas y tupés mientras sacaban de las bolsas de los grandes supermercados enormes cargamentos de bebidas alcohólicas  -e incluso una espectacular cachimba en algún caso- para conjurar los mejores deseos para el año venidero.

La apuesta de los más mayores fue, un año más, el ‘cotillón’ y la cena de Nochevieja que ofrecen los hoteles y restaurantes de la capital; una alternativa que se impone haciendo un esfuerzo económico frente a la comodidad de tener “todo hecho” y no tener que recoger después de la cena.

Atractivos menús y una no menos atractiva propuesta de ocio con música en directo o ‘enlatada’ conformaron la oferta de los segovianos que se sujetan al canon del cotillón y las uvas de la suerte.

De este modo, la Nochevieja segoviana estuvo marcada por la tranquilidad, salpicada eso sí por algunos pequeños incidentes que se saldaron sin problemas especialmente reseñables.

El Centro de Emergencias Castilla y León 112 atendió un total de cinco incidencias significativas, motivadas por un caso de agresión, dos peleas callejeras y un incidente en la vía pública provocado por una persona en estado de ebriedad, a lo que hubo que sumar dos llamadas por molestias originadas por el ruido en alguna fiesta.

En Castilla y León, la Nochevieja dejó un total de 1.321 llamadas atendidas, y se gestionaron un total de 705 incidentes. Entre ellos, cabe destacar 20 accidentes de tráfico, 25 agresiones y 18 peleas; así como 91 asistencias sanitarias en domicilio y otras 70 en la vía pública.

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