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El presidente de Italia, Sergio Mattarella, ha disuelto este jueves el Parlamento y ha dado pie a la convocatoria de nuevas elecciones el 4 de marzo de 2018, después de una legislatura convulsa que al menos ha concluido de forma “ordenada”, en palabras del primer ministro, Paolo Gentiloni.

Gentiloni acudió al Quirinale a las 15 horas y, tras el encuentro, Mattarella ha convocado a los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado para proceder a la disolución de ambos órganos. La Presidencia ha informado en un comunicado de que, tras estos encuentros, el Parlamento ha quedado disuelto.

El Consejo de Ministros ha aprobado también que los próximos comicios tengan lugar el próximo día 4 de marzo, la fecha que ya se había venido barajando, por lo que la primera sesión del nuevo Parlamento se celebraría el día 23 de ese mismo mes, según ‘La Repubblica’.

legislatura turbulenta El primer ministro ha acudido a su cita con Mattarella tras comparecer ante los medios y hacer balance de una legislatura que ha descrito como “turbulenta” pero “fructífera”. Así, Gentiloni, el tercer primer ministro de la actual legislatura, ha defendido los empleos creados, la contención del riesgo bancario y la aprobación de las uniones civiles como parte del aval de los últimos años.

El jefe del Gobierno ha destacado también que el actual periodo legislativo haya podido concluir de forma “ordenada”, algo que solicitó expresamente Mattarella y que pareció difícil en algunos momentos, entre otras razones por las discrepancias internas en el seno del Partido Democrático.

Gentiloni abogó por emprender ahora una campaña electoral en la que no se juegue con el miedo y las ilusiones de los italianos y ha evitado entrar a valorar los posibles pasos, en la medida en que corresponde al presidente “marcar los tiempos” que desembocarán en unos nuevos comicios. Hasta entonces, no obstante, ha prometido que “el Gobierno gobernará”, aunque sea en funciones.

El Movimiento Cinco Estrellas encabeza las encuestas con el 28 por ciento de intención de voto, seguido del Partido Democrático, que ronda el 23 por ciento. Sin embargo, los sondeos vaticinan que la mayoría de los escaños irán a parar a la alianza conservadora que conforman Forza Italia –el partido de Silvio Berlusconi–, la Liga Norte y Hermanos de Italia.

Reforma electoral

Será la primera vez en que se aplique la reforma electoral aprobada contrarreloj y que obliga a los partidos a pactar para gobernar, en aras de conformar unas mayorías que se han resistido históricamente en Italia.

El Movimiento Cinco Estrellas se siente el principal perjudicado de estos cambios, que con el panorama actual favorecen al bloque conservador.

La reforma estipula que en torno al 36% de los legisladores serán elegidos a partir de circunscripciones uninominales, mientras que el resto de escaños serán repartidos de forma proporcional entre las listas presentadas por los distintos partidos. Al contrario de lo que ocurría hasta ahora, ninguna formación o bloque obtendrá la mayoría automática si obtiene más del 40% de los sufragios.

FuenteEuropa Press
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