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Sin lugar a duda, 2017 ha sido un annus horribilis para agricultores y ganaderos segovianos. Lo constató ayer el presidente de la Unión de Campesinos de Segovia – UCCL, Juan Manuel Palomares, al presentar balance del ejercicio que ahora acaba. Para los agricultores, “muy malo”, y para los ganaderos “complicado”. “Los precios que recibimos por nuestros productos no cubren, en muchos casos, los costes de producción”, denunció el nuevo presidente de la Unión de Campesinos de Segovia, quien advirtió que 2017 ha venido marcado por la sequía.

Detallando la producción de cada cultivo, Palomares habló de que los cereales han registrado “una caída brutal”, cercana al 70%, y que los viñedos —sobre todo los de Rueda— han acusado sobremanera la meteorología. Los productos hortícolas, para colmo, se han vendido a bajos precios. “En el caso del puerro, hemos constatado importaciones desde Bélgica; y para las patatas ha sido un año desastroso”, prosiguió Palomares.

Las cosas no han ido mucho mejor para los ganaderos. El cochinillo y el vacuno de carne han registrado un leve repunte al final de año; por el contrario, el ovino prosigue con sus problemas, entre los que está la entrada de lechazos extranjeros y el abandono del sector por muchos ganaderos. “La cunicultura sigue sumida en la miseria”, defendió el presidente de la Unión de Campesinos de Segovia, para el que esta situación es similar a la de los productores de leche de vaca.

Hablando ya de otros temas, Palomares resumió, en primer lugar, la labor realizada por su organización para informar de las novedades de la PAC, habiendo ofrecido este año cerca de 30 charlas en la provincia. En lo relativo a la PAC, criticó la “compleja tramitación de los expedientes”, algo a su juicio “fuera de lugar”, y demandó mayores beneficios para aquellos que desarrollan esta labor a título principal. De los planes para incorporar a jóvenes a la agricultura y la ganadería, se limitó a decir que “salen en la prensa”, pero “sin que haya una apuesta clara por parte de la Administración”.

Para Palomares, la principal mala noticia de 2017 ha sido la sequía, un suceso ante el cual “la Administración ha planteado insuficientes medidas para paliar los efectos”. Ahondando en este tema, criticó punto por punto la actuación del Estado. Negó que se hayan adelantado los préstamos (“hemos cobrado en la misma fecha que otros años”, dijo), y calificó de “irresponsabilidad brutal” el haber encomendado la gestión de este problema a la banca, cuyo interés principal es, a su entender, “ganar dinero, no resolver problemas”.

Después de referirse, brevemente, al 8º Congreso de la Unión de Campesinos de Segovia, en el que Palomares ha tomado el relevo del recientemente fallecido Eduardo Herguedas, pasó a referirse a los próximos retos, entre los que citó la consulta electoral convocada para el próximo 11 de febrero. A ese respecto, denunció la “nefasta gestión” llevada hasta la fecha, pues los propios agricultores todavía no han recibido información. Fernando Palacios, miembros de la Ejecutiva de Unión de Campesinos, defendió que, en su opinión, “mejor que una consulta hubieran sido unas elecciones sindicales”.

De cara a 2018, todo hace prever que se seguirá hablando de la sequía, máxime cuanto quedan numerosos flecos por resolver. “Seremos reivindicativos”, avisó Palomares, dejando abierta la puerta a convocar movilizaciones. De la futura PAC prefirió no hablar hasta no tener más información, si bien adelantó que, previsiblemente, tenga en cuenta más condicionantes relacionados con el cambio climático.

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