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Isidoro Macías, el ‘Padre Pateras’, participó en las jornadas organizadas por la Plataforma del Voluntariado de Segovia. / E. A.
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Para hablar con propiedad sobre cualquier asunto hay que conocerlo de primera mano, no vale escudarse en un cargo de poder o un puesto elevado para creer que se es experto en algo, porque las cosas desde los despachos se ven de forma distinta. Por ello uno entiende realmente lo que supone la inmigración para miles de personas cuando escucha hablar de ello al ‘Padre Patera’.

Isidoro Macías, hermano de la Cruz Blanca, comenzó hace ya demasiados años a ayudar a los ‘ilegales’ que llegaban a España en patera, atravesando el Estrecho, jugándose la vida, con la única esperanza de encontrar una vida mejor. A día de hoy, lejos de mejorar la situación, son miles los inmigrantes que siguen llegando a nuestras costas, pero el número de voluntarios no aumenta, lamenta el ‘Padre Pateras’, y la situación no tiene visos de mejorar.

«Los que tienen el poder para hacer una Ley de Extranjería ¿por qué no se van a ese Estrecho, a Tarifa, y ven venir a los inmigrantes?»

“Me da pena que sigan viniendo tantas personas, personas como nosotros. Y los que tienen el poder, Señor mío, para hacer una Ley de Extranjería, ¿por qué no se van a ese Estrecho, a Tarifa, y los ven venir? O las ven venir, porque da mucha pena ver llegar a una mujer embarazada o a un niño pequeño que solo trae el pañal. Yo la primera vez que lo vi no tenía corazón, me entró una impotencia…”, asegura con la voz entrecortada.

Siguiendo con el tema de la inmigración —y sin entrar en la actual crisis de refugiados, que califica de “verdadera vergüenza”—, Macías explica que “yo siempre he dicho que los que mandan tenían que invertir en esos países de donde vienen [los inmigrantes]. ¿Por qué no lo hacen? ¿Se tienen miedo unos a otros?”.

Es más, se pregunta “¿para qué están las Naciones Unidas? Si a mí me invitaran a las Naciones Unidas cuando se reúnen todos yo les diría eso, que inviertan en esos países; o que uno de las Naciones Unidas se vaya a Tarifa y vea cómo viene esta gente. ¿Ellos se meten en el pellejo de los inmigrantes?”.

UNA IMPORTANTE LABOR Pero no hace falta irse al Estrecho a ayudar a los inmigrantes para convertirse en un voluntario, pues hace falta ayuda en todas partes. “La exclusiva no la tenemos los frailes, la tenemos todos, ayudando a esas personas que no tienen nada. Y para que haya más voluntarios, que no nos quedemos en diez y que siempre seamos los mismos, Dios nos da la inteligencia para que ayudemos a esas personas que viven a nuestro lado”.

Cualquier labor de voluntariado es muy importante, señala el ‘Padre Pateras’, quien recuerda que “Dios se sirve de las oenegés para mover el corazón un poquito; porque muchas veces uno quiere ser voluntario y no va por el qué dirán, porque no sabe qué hará allí… Pero Señor mío, lánzate. Esto es como cuando uno va a la playa, hay que bañarse. Pues lo mismo aquí en Segovia, hay muchas instituciones que tienen muchos voluntarios, pero se necesitan muchos más”.

“Por ejemplo, el Banco de Alimentos hace una labor buenísima y todo se mueve a través de voluntarios, pero casi siempre son los mismos. ¿Por qué en Segovia, que es generosa, no hay más gente que emplea su tiempo, aunque solo sea una hora?”, se pregunta.

Macías espera, con sus historias basadas en la experiencia, conseguir animar a los segovianos a ayudar por el simple placer de hacerlo, porque “el voluntario nunca verá que se le agradece nada, pero no tiene que serlo para que se le agradezca. El voluntario tiene que ser generoso, escuchar a las personas que está atendiendo… y al final la recompensa será el cielo”, concluye.

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