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Los vecinos de esta localidad, una de las más pequeñas de la provincia de Segovia, han visto cómo se cumple un sueño largamente acariciado por todos ellos. Monseñor César Augusto Franco, obispo de Segovia, se desplazó el pasado domingo 10 de diciembre a Miguel Ibáñez para oficiar una misa con motivo de la finalización de las obras de restauración del retablo mayor de su iglesia parroquial dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Le acompañaba Miguel Ángel Barbado, de Patrimonio Cultural, y Edwin Anaya, párroco de Miguel Ibáñez.

Han tenido que confluir varios factores para ver la restauración del retablo materializada. En primer lugar, se ha dado a conocer, se ha puesto en valor y se ha reconocido el rico patrimonio cultural que la iglesia conserva, concretado en la numerosa imaginaría barroca y en las nueve pinturas sobre tabla del siglo XVI, seis de ellas insertadas en las calles laterales del magnífico retablo eucarístico del XVII (1687), de estilo churrigueresco, obra de Juan de Ferreras y Martín de Mendizábal, así como tres tablas más enmarcadas, (el conjunto era de 14 tablas provenientes de un retablo anterior fechado entre 1565 y 1580, 5 han desaparecido). Destaca en segundo lugar la disposición de los vecinos en la defensa, cuidado y limpieza de la iglesia y de su patrimonio, así como la desinteresada colaboración en el mantenimiento de su arquitectura y de su entorno. En definitiva, si reunimos el destacado patrimonio cultural del pueblo, la decidida colaboración de sus vecinos, su generosidad y la tenacidad hasta conseguir las ayudas necesarias, ha hecho posible culminar los trabajos de consolidación, limpieza y restauración llevados a cabo con excelentes resultados por Miguel Ángel García de Santos y José Ángel Revuelta, de la empresa ‘Proyecto Arte’ de Segovia.

La limpieza ha dejado al descubierto un llamativo dorado de tonalidad rojiza a modo de veladura (corla) aplicado en los fondos de los relieves del retablo, sin duda para obtener un efecto plástico, decorativo y efectista, potenciador de los volúmenes propios del barroco de Ferreras.

La financiación de los trabajos de restauración de las seis tablas, así como de la imaginería del retablo, que incluye la excelente talla principal de “La Asunción”, también de Ferreras (1698), un Crucificado de buena calidad próximo a la escuela andaluza, dos tallas barrocas de la Virgen del Carmen y de San José, ajenas al retablo, y varios ángeles, se ha cubierto mediante una línea de ayuda con Fondos Europeos, a través de la Junta de Castilla y León; mientras que la restauración del armazón portante de la estructura, los relieves y decoración de madera y el dorado que forman el conjunto del retablo se ha sufragado con aportaciones del Obispado de Segovia, del Ayuntamiento de Santa María la Real de Nieva y, sobre todo, con los donativos de vecinos y asociaciones de la localidad.

Por la iniciativa privada también se ha restaurado “La Crucifixión”, uno de los cuadros enmarcados, así como dos pequeñas tallas renacentistas de san Andrés y san Lorenzo. Mientras que dos tablas renacentistas de “La Visitación” y “Los Pretendientes de María”, y un óleo sobre lienzo de la Virgen de la Fuencisla, de excelente calidad, serán sufragados por familias vinculadas con el pueblo y sensibilizadas en la conservación de su patrimonio.

Aun hay más. Existe en la iglesia un segundo retablo de dimensiones parecidas al principal dedicado a la Virgen del Rosario e instalado en una capilla lateral datada en 1725. Este retablo, perteneciente a la última etapa del barroco, ostenta una exuberante decoración floral propia de la etapa estipital que, aunque su conjunto de relieves y de marmolizados está muy bien conservado, necesita un tratamiento de limpieza para mostrar su esplendor inicial. “El resultado de la restauración sería espectacular”, aseguran los profesionales.

A título anecdótico son dignas de destacar las pinturas murales que adornaban la bóveda, actualmente ocultas por una capa de cal, casualmente se han descubierto con motivo de los trabajos marginales de restauración del retablo, se podrá acometer su descubrimiento completo en actuaciones posteriores cuando las circunstancias económicas permitan su recuperación; actualmente pueden verse en dos pequeñas catas.

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