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La revista científica ‘PLOS Pathogens‘, una de las más prestigiosas del ramo, acaba de seleccionar una investigación sobre el papel del topillo campesino (‘Microtus arvalis’) en la expansión de la tularemia como portada del mes de noviembre. El trabajo, encabezado por el investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Valladolid en el Campus de Palencia el doctor Juan José Luque-Larena, detalla, en cinco apartados, los hallazgos evidenciados hasta la fecha en torno al por qué de las extremas fluctuaciones que se producen periódicamente en las poblaciones de topillos y su relación con la epidemiología de la tularemia.

El equipo empezó a trabajar en esta línea hace ocho años, con la obtención de un proyecto europeo para estudiar la ecología y la fluctuación en las poblaciones de roedores silvestres en el continente, denominado ECOCYCLES. En el caso del topillo campesino, es un estudio no solo de interés científico, sino también a nivel socioeconómico y de salud pública.

A nivel científico, explica a DiCYT Luque-Larena, el objetivo es profundizar “en las dinámicas extremas en las poblaciones de estos roedores, que no se observan en otro tipo de animales similares, para conocer qué parámetros explican estos cambios demográficos tan rápidos”. Por otra parte, agrega, cuando las poblaciones de topillos se disparan en el medio agrario “producen importantes daños en los cultivos”. Y existe otra dimensión “que es quizás la más importante, y es que hay una sincronía entre la epidemia de tularemia en humanos y las plagas de topillos”.

“Muchos de estos roedores son portadores de estos patógenos y lo que hacen es amplificar la población de bacterias en el medio ambiente y por tanto las probabilidades de infección por parte de al quien que esté en él o interactuando con elementos del mismo”, subraya.

Los investigadores tratan de saber por qué en los periodos intermedios entre los episodios de plagas, en los que las poblaciones de topillo son muy escasas y no están infectadas, pervive la bacteria. ¿Qué sucede en esos momentos con la bacteria? ¿dónde permanece? “Es lo que estamos tratando de averiguar ahora mismo. Estamos muestreando todos los elementos del hábitat de los topillos: el agua, los sedimentos, los insectos, los parásitos, las liebres… Todos los elementos donde podría estar la bacteria. Esa es la clave. Y estamos obteniendo resultados sorprendentes que publicaremos más adelante”, avanza Luque-Larena.

Se trata así de obtener una visión más integrada del problema, frente a lo propuesto en trabajos previos. “En otros trabajos no se tiene en cuenta la dinámica ni las interacciones entre los organismos y los elementos que interactúan donde se produce esta enfermedad. Nosotros creemos que la explicación debe ser mucho más global, que se debe tener una perspectiva ecológica integrada del sistema natural donde está pasando todo”, subraya.
España es uno de los países del mundo que más casos de tularemia reporta y en concreto, en Castilla y León, se han producido brotes en los años 1997-1998, 2007-2008 y en 2014, coincidiendo con picos poblacionales de topillo extremadamente altos.

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