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De toda la vida, Espirdo es tierra de pioneros. O al menos desde 1086, cuando los cristianos, en su avance hacia Segovia, establecieron allí un puesto avanzado, casi a las puertas de la ciudad, al que bautizaron con un nombre revelador de su fe. Lo llamaron Spiritu. El buen hacer de aquellos primigenios habitantes de Espirdo es constatable, pues dos años después, en 1088, las tropas del conde Raimundo de Borgoña entraban triunfantes en Segovia.

Ayer, Espirdo volvió a demostrar que continúa en vanguardia. En un hecho inédito en la provincia, y con contados precedentes a nivel nacional, su corporación eligió, como alcaldesa, a una concejala no adscrita, María Cuesta, que si bien se presentó en las elecciones de 2015 liderando la lista de ‘Ciudadanos’, recientemente abandonó la formación de Albert Rivera, tras una serie de desencuentros con los dirigentes provinciales.

La condición de Cuesta como edil no adscrita a ningún partido suscitó en los últimos días dudas sobre la posible ilegalidad de su nombramiento. Sin embargo, tales temores se evaporaron ayer, por arte de birlibirloque, o por lo menos no se manifestaron de forma pública.

Quien hubiera esperado un pleno largo y tenso, se equivocó de plano. La sesión, convocada a las 12,30 horas, duró exactamente siete minutos. Ni uno más ni uno menos. Siete minutos dieron para mucho. Pero no hubo ni un solo enfrentamiento dialéctico.

Con gran presencia de medios de comunicación y el pequeño salón de plenos lleno —unas veinte personas—, la sesión empezó con puntualidad. Estaba previsto, de inicio, la toma de posesión del nuevo concejal del PSOE, Miguel Ángel Velasco, pero éste no se presentó, así que se pasó al siguiente punto, la elección de alcalde o alcaldesa. Se constituyó la llamada ‘Mesa de Edad’, en la que estaba el edil de mayor edad, Javier Ayuso, del PP, y Soraya Martín, del PSOE, sin ningún problema. Y no se citó informe alguno, de forma que no se cuestionó ni avaló la candidatura de Cuesta. Así las cosas, se procedió a la votación, a la que se presentaron dos candidatos: la propia Cuesta y el popular Ayuso. Llegado el momento culminante, la no adscrita recibió los cuatro votos de su grupo y el de la edil del PSOE, mientras que su único oponente sumó tres, del grupo popular.

Ayuso, que hasta ese momento de la sesión había ejercido de alcalde en funciones, cedió su sillón a Cuesta, quien acto seguido juró y prometió el cargo, una fórmula infrecuente.

La elección de Cuesta vino acompañada de aplausos de muchos de los presentes, entre los que cabía distinguir dos perfiles diferentes: los políticos, que en buen número asistieron al acto, y los vecinos del pueblo.
Los políticos, a su vez, se podían dividir en tres tendencias: los socialistas —entre los que se encontraban los alcaldes de Torrecaballeros, Rubén García, y Trescasas, Borja Lavandera; además del portavoz en la Diputación, Alberto Serna, y el secretario de Organización, José Antonio Mateo—; miembros de UPyD, como los portavoces en el Ayuntamiento de Segovia y la Diputación, Cosme Aranguren y Santiago Martínez; y exafiliados a Ciudadanos que, como Cuesta, abandonaron el partido —entre ellos Juan Manuel Alcalde, concejal que fue del Ayuntamiento de Segovia, y el edil en el Espinar Tomás López—.

Cuesta quiso leer un breve discurso escrito a mano por las dos caras de un folio, en el que, para empezar, agradeció la confianza depositada por los vecinos en su candidatura en 2015 y la “enorme paciencia”que están teniendo “en una legislatura tan atípica”. De igual forma, la ya nueva regidora reconoció el apoyo del PSOE y su deseo de “buscar la gobernabilidad” del municipio.

Quiso insistir Cuesta en que no se debe olvidar que “al final, lo importante son las personas”, por lo que esperó alcanzar “un clima de diálogo, de consenso, de cohesión social” para, ante todo, “facilitar la convivencia”. Advirtió que, hasta las próximas elecciones municipales, a mediados de 2019, “hay mucho por hacer”, insistiendo a todos los concejales, independientemente de su color político, que los vecinos “nos piden sensatez, responsabilidad y trabajo”. “Estoy convencida —prosiguió— de que a pesar de tener planteamientos diferentes podemos alcanzar soluciones consensuadas”. Y concluyó pidiendo “la colaboración de todos” para un viaje que “aunque corto, será intenso”. Acto seguido, levantó la sesión.

La pregunta entonces resultaba obvia: ¿Iba el PP a recurrir la elección de Cuesta, por supuesta ilegalidad, al no estar adscrita a ningún partido?. Ayuso quiso cerrar el asunto: “No vamos a recurrir”. Así las cosas, se despeja el futuro para el nuevo equipo de Gobierno de Espirdo, que integrarán los cuatro ediles no adscritos y los dos del PSOE en virtud al acuerdo de mínimos alcanzado entre las dos formaciones y que, a tenor de las declaraciones de ayer, no ha resultado difícil de conseguir, pues la socialista Soraya Martín confesó, al finalizar el pleno, que su partido, con dos concejales, renunció desde el inicio de las conversaciones a la alcaldía, al entender que resultaba “inviable” esa opción, posición que significaba entregar la máxima responsabilidad del Ayuntamiento al grupo liderado por Cuesta.

Aunque ningún partido vaya a recurrir el nombramiento, eso no significa que el regreso de Cuesta no escociera a algunos. Sobre todo, a sus antiguos correligionarios de Ciudadanos, quienes no tardaron en emitir un comunicado de prensa criticando al PSOE por “degenerar la política segoviana” al entregar Espirdo “a manos tránsfugas”, y en el que también defienden que la decisión de los socialistas “implica el quebrantamiento del Pacto Antitransfugismo que firmaron en 2006”, lo que a su entender “demuestra su falta de principios y la degeneración ética de sus actuaciones”.

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