Publicidad

A sus 84 años, Valeriano García experimentó ayer por primera vez la emoción de jurar bandera y cumplió así una de sus ilusiones, truncada en su tiempo por la imposibilidad de poder hacer el servicio militar obligatorio, del que quedó exento por tener que atender a sus padres.
Fue precisamente él quien tuvo el pequeño privilegio de abrir el paso de los 106 ciudadanos que ayer participaron en la jura de bandera civil celebrada en la Plaza Mayor en el marco del acto castrense con el que la Academia de Artillería celebró ayer la festividad de su patrona Santa Bárbara, que volvió a dejar patente el estrecho vínculo entre Segovia y los artilleros que comenzó hace 253 años con la llegada a la ciudad del Real Colegio de Artillería.

El frío ya invernal pese a estar en otoño no fue obstáculo para que centenares de segovianos se dieran cita en la Plaza Mayor para asistir a este acto, que contó también con la presencia de las principales autoridades locales y provinciales. El general director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación Amador Enseñat y Berea presidió el acto castrense, en el que formaron los alumnos de enseñanza superior y básica del centro.

La coincidencia de la celebración de Santa Bárbara con un día laborable restó participación a la jura de bandera civil, que fue sensiblemente menor que la del pasado año, pero los participantes compensaron con emoción y entusiasmo este leve descenso entregándose de lleno a vivir un acto en el que llegaron personas desde lugares como Granada o Murcia para participar.

Coordinados con eficacia por los servicios de protocolo de la Academia, los jurandos se concentraron frente al Teatro Juan Bravo y allí recibieron las explicaciones sobre el acto, para después pasar uno por uno ante el estandarte de la Academia de Artillería una vez que el coronel director del centro les tomó juramento o promesa conforme a lo establecido en la norma que regula esta ceremonia. Entre los participantes, el delegado territorial de la Junta Javier López Escobar y los concejales del PP José Luis Huertas y Juan Antonio Miranda se sumaron a esta iniciativa.

Más allá del carácter protocolario del acto castrense, tanto el coronel director José María Martínez Ferrer como la alcaldesa de Segovia Clara Luquero aprovecharon sus intervenciones para reiterar el compromiso común de la defensa de los valores que unen a todos los españoles con la Constitución como garante. Así, la alcaldesa se refirió a la jura de bandera como el ejemplo de la voluntaria asunción del “derecho y el deber de defender a España, tal y como recoge el artículo 30 de nuestra Constitución”.

Además, señaló que la Carta Magna “consigna nuestros derechos y libertades, fruto del consenso y de la voluntad de definir un mínimo común ético, político y jurídico para la paz social, un marco normativo en el que cabemos todos”. Sobre este último aspecto, Luquero añadió que en el siglo XXI “no tiene sentido crear nuevas fronteras que nos dividan y nos hagan más débiles”, y aseguró que “en la defensa de nuestros valores comunes reside nuestra fortaleza”; para concluir parafraseando una de las estrofas del himno de Artillería y señalar “españoles, marchemos siempre unidos”.

Martínez Ferrer: “Hoy más que nunca España necesita ciudadanos comprometidos con la libertad y el respeto a los valores democráticos y sociales”.

Por su parte, el coronel Martínez Ferrer felicitó a los ciudadanos que juraron bandera y aseguró que España “hoy más que nunca necesita ciudadanos comprometidos con la libertad, la convivencia, la tolerancia, la solidaridad desinteresada, el trabajo duro, la primacía del deber cívico sobre el propio interés y el respeto y la lealtad a todos los valores democráticos y sociales que hacen que España sea un país en el que vale la pena vivir por el que valdría la pena morir si fuera necesario”. Además, señaló que la afirmación pública de este compromioso “nos alienta a quienes vestimos el uniforme y hacemos del servicio a la Patria nuestra razón de ser”.

El acto castrense sirvió también como marco para la entrega de condecoraciones a varios oficiales y suboficiales de la Academia, así como para el título de “Artillero de honor” a la Hermandad de la Soledad Dolorosa de la parroquia de Santa Eulalia, que recibió su Hermano Mayor Javier Robledo, y a su párroco Lucas Aragón por la colaboración y el apoyo recibido durante años en las distintas celebraciones religiosas y devocionales de la Semana Santa. También fueron distinguidos como artilleros de honor el subteniente Santiago Gómez, el bibliotecario de la Biblioteca de Ciencia y Artillería Carlos Arroyo y el ingeniero Francisco González, delegado industrial de Defensa de la OTAN.

Compartir