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El Grupo Municipal Popular afirma que en la reforma de la antigua biblioteca pública, en la Calle Real, para convertirla en Casa de la Lectura ha primado “la decoración de espaldas a la accesibilidad” y, en palabras del concejal del PP Juan Antonio Miranda, el equipo de Gobierno “ha realizado unas obras en las que han estado muy pendientes del color, el diseño y se han creado espacios muy agradables pero se han olvidado un poco hacerla más accesible”.

Miranda admite que los edificios históricos, como esta antigua Cárcel Real del Siglo XVI, presentan dificultades insalvables, “son como son y los niveles no se pueden cambiar y los espacios son los que hay, y este caso no es una excepción pero creemos que se ha perdido una oportunidad”, aclaró.

Precisamente ayer, 4 de diciembre de cumplía el plazo fijado en el Real Decreto Legislativo de 2013 por el que se aprobó el Texto Refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social para cumplir condiciones básicas de accesibilidad, fecha límite para que todos los edificios públicos sean accesibles, según recalca Miranda.

El edil del Grupo Popular, acompañado de la portavoz, Raquel Fernández, detalló la semana pasada en rueda de prensa las deficiencias que ha detectado en esta hoy biblioteca municipal y centro dedicado al libro y a la lectura. Señaló que los aseos no están adaptados y, por lo tanto, presentan las personas con movilidad reducida tienen dificultades para usarlos, así como también las personas ciegas.

Mantiene Miranda que los espacios exigidos para que sean accesibles tienen que ser mayores y con unos aparatos o apoyos de determinadas características.

“El ascensor tampoco cumple, porque no reúne todas las medidas necesarias, y las rampas sí existen pero podían haberse incorporado una serie de elementos que se requieren para hacerlas más accesibles, como unos espacios en el suelo diferenciados en los inicios de la rampa que, además tiene que tener una pendiente determinada”, según explicó este concejal.

En cuanto a la escalera, señala que “siguen tiendo bocel, un elemento que sobresale en el peldaño sobre la parte vertical, cuando la normativa actual lo prohibe”. Por otra parte, solo hay pasamanos en el lado exterior de la escalera a pesar de que es bastante ancha y debería tenerlo también en el interior, según los populares.

Otra opción que no se ha tenido en cuenta en las obras de reforma es distinguir el inicio y el final de las escaleras con una zona en un color diferente al resto, para facilitar su localización a las personas con visibilidad reducida.

En definitiva, para Miranda los responsables municipales “están más pendientes de la foto que de la accesibilidad, que sigue teniendo una partida de 25.000 euros en el presupuesto municipal, siempre se mantiene la misma y no es prioritario. Hablan mucho de ciudad inclusiva pero hay que hacer ciudad de hecho no de palabra solo”.

La explicación de la concejala

La concejala de Cultura, Marifé Santiago, al presentar a los medios esta reforma el pasado octubre, destacó en materia de accesibilidad la eliminación de la escalera de entrada y una ‘señalética’ simple para facilitar a personas con distintas capacidades su movilidad por los espacios de la Casa de la Lectura.

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