Imagen de una cultivo de Castilla y León donde se aprecian los destrozos por la sequía que sufre la región
Imagen de una cultivo de Castilla y León donde se aprecian los destrozos por la sequía que sufre la región. / E. P.
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La sequía ha provocado el desplome de la agricultura y la energía en el tercer trimestre del año, lo que ha supuesto que el crecimiento del PIB se haya mantenido en el 2,3%, por debajo de la media de España que registró un incremento del 3,1% y de la UE con aumentos del 2,5%, según se extrae de los datos de la Contabilidad Trimestral presentados este lunes por la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo.

A pesar de estos datos la consejera confía en poder cerrar el año con el crecimiento del 2,5% del PIB previsto, ya que, como insistió, el freno en el crecimiento ha derivado del “año hidraúlico nefasto y de su repercusión en el sector agrario y energético”. Así, reseñó que la variación intertrimestral pasó de un crecimiento del 0,7% en el segundo trimestre al 0,3% en este periodo.

La consejera detalló que desde la perspectiva de la oferta, durante el tercer trimestre de 2017 se produjo una ligera desaceleración del sector servicios y de la construcción, mientras que descendió en menor medida el de la industria y el del sector primario. El sector primario de Castilla y León registró en el tercer trimestre de 2017 una variación interanual del -11,3% (-11,5% en el periodo anterior), con un importante decrecimiento de la producción agrícola y un mayor aumento de la ganadera.

En concreto, el último avance disponible de producción de cultivos de la campaña 2016-2017 refleja un decrecimiento muy significativo de la producción agrícola, frente al incremento de la campaña anterior. No obstante, el sector ganadero anotó un aumento de la producción superior al del trimestre precedente. Por su parte la industria experimentó un descenso del 0,2 por ciento en el tercer trimestre del año, inferior al observado en el periodo anterior (-0,4%), como consecuencia de un mejor comportamiento de las ramas manufactureras. Sin embargo las ramas energéticas decrecieron un 13% interanual (-10,4% en el trimestre precedente), con una mayor caída del suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado y un incremento de las ramas extractivas (frente al descenso observado en el periodo precedente).

Las ramas manufactureras presentaron una variación anual del 1,5 por ciento en este trimestre, superior a la reflejada en el anterior (1%), con un mejor comportamiento de las ramas de madera y corcho, caucho y plásticos, industria química y farmacéutica y material de transporte. Las ramas alimentarias descendieron en mayor medida que en el trimestre precedente.

Desaceleración

El sector de la construcción se desaceleró en el tercer trimestre del año, pasando del 3,2 por ciento al 3 por ciento, debido a la menor actividad de la edificación no residencial.

Por último, el sector servicios reflejó en este tercer trimestre un menor aumento respecto del anterior periodo (3,5 por ciento y 3,6 por ciento, respectivamente), debido a la desaceleración del componente de mercado compensada parcialmente por el mejor comportamiento de los servicios no de mercado.

En los servicios de mercado la variación anual fue del 4,1 por ciento (4,8 por ciento en el trimestre precedente), por su parte, los servicios no de mercado creció el 1,5 por ciento (-0,4 por ciento en el periodo anterior).

Según el análisis realizado por Del Olmo desde el punto de vista de la demanda, en el tercer trimestre de 2017 se redujo moderadamente la aportación de la demanda interna al crecimiento del PIB respecto del anterior periodo, de 2,5 a 2,4 puntos porcentuales. La contribución del sector exterior continuó siendo negativa en este trimestre.

El gasto en consumo final se incrementó el 2,4% en este tercer trimestre, una décima menos que en el segundo trimestre de 2017 (2,5%), como consecuencia de un menor crecimiento del gasto del consumo final de los hogares (2,4% en este periodo frente al 2,6% del anterior).

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