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El responsable del Juzgado de lo Penal número 4 de Jaén ha condenado a un hombre a quince meses y un día de prisión por dos delitos, uno de ellos continuado, de quebrantamiento de medida cautelar de alejamiento y prohibición de comunicación, pero lo absuelve del delito de acoso del que le acusaba el fiscal y la acusación particular por considerar que su víctima, en este caso su expareja, no se ha visto obligada a cambiar “sus hábitos de vida, ni su domicilio, ni su número de teléfono”.

En la sentencia, el magistrado establece que “una cosa es el sentimiento que estas conductas puedan generar en su destinataria y otra es que realmente sean limitativos de la libertad de la persona”. En este aspecto, el magistrado señala que la denunciante “no ha cambiado sus hábitos de vida, ni su domicilio, ni su número de teléfono”.

Es precisamente, el que la víctima no haya alterado su forma de vida, lo que lleva al magistrado a señalar que “en el caso presente no se advierte la existencia de una situación de limitación de la libertad de obrar de la denunciante, quien no ha visto afectado gravemente el desarrollo de su vida cotidiana, teniendo tan sólo inquietud por que el acusado le ha preguntado alguna vez que a dónde va y con quien o haya ido a su lugar de trabajo”.

Establece la sentencia que “lo esencial” del acoso viene constituido por la autoría de “una estrategia sistemática de persecución, y no por las características de las acciones en que ésta se concreta”. El precepto exige, según sostiene el magistrado, que “la realización de la conducta típica altere gravemente el desarrollo de la vida cotidiana del sujeto pasivo”, algo que no observa en este caso y de ahí la absolución.

Insistencia

Como hechos probados, se recoge que el acusado F.J.P.A. mantuvo una relación sentimental con la denunciante con la que tiene un hijo menor de edad en común. La relación cesó en enero de 2015 y ella se trasladó de Cádiz a Jaén. Tras la separación, el acusado también trasladó su residencia de Cádiz a Jaén y alquiló una vivienda a unos 150 metros de la denunciante.

Durante varios meses, el acusado, según declaró su expareja, la sometió a llamadas y mensajes insistentes para que volviera con él, se lo encontraba en todos los lados, sobre todo al entrar y salir de su casa.

FuenteEuropa Press
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