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El campus María Zambrano forma a sus alumnos para que en sus futuras profesiones contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas discapacitadas y bien desde el mundo de la empresa, la educación, el derecho, la informática, las relaciones laborales, la comunicación y la publicidad o desde el sector turístico sean agentes de integración. Con este objetivo se llevan a cabo los días 28 y 29 de noviembre las primeras Jornadas sobre Universidad e Inclusión, que a diferencia de otras actividades similares aglutina a alumnos de los tres centros y de todas las titulaciones que se imparten en el campus de Segovia de la Universidad de Valladolid.

Cerca de un centenar de universitarios siguen las conferencias y talleres de las Jornadas que, dado su éxito de participación y de organización, probablemente tengan continuidad en próximos años en Segovia, y por los pronto, se van a extender a otros campus de la UVa. Así lo anunció ayer Ignacio Pindado, presidente de la Delegación de Estudiantes del campus María Zambrano, organizadora de esta actividad, y Rafael de la Puente, responsable de atención a los estudiantes con discapacidad en la UVa y técnico del Secretariado de Asuntos Sociales, que colabora en la iniciativa.

El programa que coordina Rafael de la Puente procura facilitar la autonomía de los estudiantes con discapacidad durante el tiempo que están en la universidad, bien sea eliminado barreras físicas o gestionado y prestando los productos de apoyo que necesiten para seguir sus estudios como cualquier otro compañero.

“Cada año se incrementa el número de estudiantes de la UVa con discapacidad”, comenta como signo de integración Rafael de la Puente. “Tenemos 201 personas matriculadas en los diferentes campus con diferentes discapacidades”, comenta De la Puente, añadiendo que además de estos alumnos con certificado de discapacidad hay otros cincuenta con necesidades educativas específicas, con síndrome de Asperger, déficit de atención, dislexia, hiperactividad u otros diagnósticos similares. “Son 250 estudiantes de un distrito con 25.000 y hace cinco años teníamos en las aulas 170” añade el técnico de de Asuntos Sociales de la UVa.

Otro objetivo del programa es que el resto de estudiantes normalicen y favorezcan la participación de personas con capacidades diferentes en todos los ámbitos de la vida.

Vivir sin límites

“Siento la necesidad de decir a la sociedad que se puede vivir sin límites”, manifestaba Susana Hernández Aparicio, jefa del departamento de servicios sociales de la Delegación Territorial de la ONCE en Castilla y León, lanzando un mensaje de confianza a los universitarios para que ellos también puedan contagiar este pensamiento cuando como maestros, publicistas, abogados o empresarios trabajen con discapacitados. Susana Hernandez advirtió que “te puede llegar una discapacidad sin avisar o como en mi caso, que con el tiempo se agrave”. “Yo antes no usaba silla de ruedas, ahora sí la utilizo; antes veía más, ahora veo menos, y ante esta situación hay que anticiparse y buscar soluciones para ser feliz. Si estoy recordando como hacía antes las cosas o mis padres como vivían antes de tener una hija con discapacidad, no aprovechamos el momento actual”.

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