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En el ecuador del mes de noviembre, llega la hora de hacer balance de la vendimia en la provincia. Y es aquí donde se comprueba la veracidad de la vieja frase “cada uno habla de la feria según le va en ella”, pues pocos años ha habido en Segovia una vendimia tan dispar como éste. A bote pronto, la primera impresión puede ser que la cosecha ha sido mala, por la escasa uva recogida en las dos más importantes denominaciones de origen existentes en Segovia —Ribera del Duero y Rueda—, pero ese hecho no puede encubrir, como Valtiendas, la vendimia ha sido “francamente buena”.

En una comarca tan emblemática para el vino como Ribera del Duero, este año ha habido una noche fatídica, la del 27 al 28 de abril, con más de siete horas con temperaturas por debajo de 0º y picos negativos de hasta -6º. Jesús Pérez Veros, de Bodega Aldekoa, asegura que aquella noche fue “un desastre” para Ribera del Duero. Sin embargo, su pueblo, Aldehorno —al igual que Montejo de la Vega de la Serrezuela—, por estar a una altitud superior a la Ribera del Duero, sufrió en menor medida aquella helada, lo que a la postre ha resultado crucial para la temporada 2017. Con los precios de la uva muy altos, Pérez Veros estima que los bodegueros no se dedicarán a elaborar vinos jóvenes sino que preferirán su crianza en barrica.

Rueda padeció más aquella helada que Ribera del Duero. Lo dice José María Herrero, de Bodegas Herrero, en Nieva, quien reconoce que su empresa se ha quedado en un 40% de la producción habitual. “A nivel general, en Rueda se ha recogido un 35% menos que un año normal; pero en Segovia ha sido todavía más complicado, pues la cosecha ha sido un 60% menor”, explica. La situación contrasta con la del anterior ejercicio, en el que en la denominación de origen se recogió entre un 30 y un 35% más que en un año normal, siendo en Segovia ese porcentaje todavía más alto. En ese sentido, Herrero considera que la baja producción de 2017 se compensará con la alta de 2016. En cuanto a la calidad de la uva, Herrero no tiene duda, “muy buena”, y, además, “muy sana”, explicando este hecho en que cuando no hay exceso de agua en el campo “no se producen problemas fúngicos”.

El hostelero José María Ruiz, con intereses tanto en Ribera del Duero como en Rueda, ha confesado a esta Redacción que su cosecha ha sido “muy cortita” en ambas denominaciones de origen —especialmente en Rueda— si bien sus vinos serán de “excelente calidad”. En el caso de Rueda, ya avanzó que la mayor parte de la producción irá destinada a elaborar crianzas.

Por lo que respecta al área de producción de Valtiendas, la cosecha se puede calificar como buena. ¿Los motivos? Se libró de la ya citada helada, y los pedriscos tampoco han golpeado este verano a la comarca. Así las cosas, Valtiendas se presenta al final de la vendimia con alta cantidad y calidad de uva, por lo que se ha convertido en objeto del deseo de su vecino Ribera del Duero.

Llegado este punto aparece un tema prácticamente tabú, el de la venta de uva segoviana a Ribera del Duero, una práctica perseguida por esa D.O. pero que, al parecer, continúa realizándose, sobre todo en años como el actual, en que la cosecha de las principales empresas ha sido baja. Esta Redacción ha contactado con diversos viticultores segovianos para preguntarlos si habían vendido su cosecha a Ribera del Duero, confesándolo solamente uno de ellos, no adscrito a ninguna denominación de origen. En cualquier caso, tal declaración, amparada en el anonimato, demuestra que la práctica sigue vigente.

Por lo que respecta a los viticultores ‘independientes’ segovianos, como en la viña del Señor de la que habla la Biblia, hay de todo. En Bodegas Agejas, localizada en término de Cabañas de Polendos, no se ha vendimiado. Nada de nada. Julián Herrero justificaba ayer tal decisión señalando que, con las heladas y la sequía “no merecía la pena coger la uva que teníamos, pues al final íbamos a tener más gastos que ingresos”. Así las cosas, el esfuerzo invertido en las 30 hectáreas de cultivo de Bodegas Agejas ha sido baldío. “Solo nos queda esperar que el año que viene el tiempo sea mejor”, concluía Herrero.

Mucho mejor han sido las cosas en Cuéllar para ‘Malaparte’. Por la altitud de sus viñas, las cepas brotan a finales de mayo. Y, para esa época ya habían pasado las heladas. “Por fortuna, nosotros no hemos sufrido como Ribera del Duero o Rueda; nuestra vendimia ha sido temprana y de bastante calidad. Ah! y sin merma de kilos con respecto a otros años”, señala Rubén Salamanca.

Este año, ‘Malaparte’ ha declarado haber recogido cerca de 20.000 kilos de uva. Con el consumo local en Cuéllar prácticamente estabilizado, la empresa, a pesar de su pequeñez, está apostando por la exportación y, según dice Salamanca, “nos va bien”. Por si era poco, ‘Malaparte’ continúa con otro proyecto, de micromecenazgo, denominado ‘Uvas Nómadas’, consistente en comprar la uva en otra zona de producción, proceder a su traslado a Cuéllar y realizar allí el resto del proceso, remitiendo finalmente botellas a los mecenas. Este año han elegido uva rufete producida en la Sierra de Francia, en Salamanca.

FuenteGuillermo Herrero  SEGOVIA
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