Un adiós desde la razón

La entrenadora Esther Muñiz explica las razones de su marcha del banquillo del Unami CP.

Casta. Garra. Lucha. Raza. Son algunos de los adjetivos que siempre han calificado a los equipos de Esther Muñiz y que han marcado el patrón del Unami de las últimas temporadas. La ferrolana, a principios de semana, confirmaba su marcha de la plantilla de Primera Nacional femenina, un final en Segovia que se atisba como punto y aparte en el futuro en el territorio donde la entrenadora hunde sus raíces.

Todo ciclo tiene su fin. Hay quien continúa posponiendo su límite aún sabiendo que su tiempo ya se consumió, atropellando incluso la razón; y hay quien escucha la llamada de sus sentimientos. Este es el caso de Muñiz, que asegura que las causas de su adiós son exclusivamente “personales”; y explica los motivos: “Llevo unos meses que no soy la misma y no me veo con fuerzas. Considero que no aporto y cuando sientes que tu etapa ha terminado lo mejor es reconocerlo. Han sido siete años agotadores y necesito descansar. Ahora quiero desintoxicarme un poco del baloncesto y devolver a mi hija todo el tiempo que no he podido dedicarla. De momento, aunque me duela, no iré a ver los partidos que disputen las chicas; pero cuando se recupere Nerea -Larrazábal- allí estaré”.

Es una decisión tomada desde la razón y con el corazón por medio, pues asegura: “Me siento relajada y tranquila. He dado todo por el club y siempre he luchado por sus intereses”. Por ello, la noticia de su cese voluntario en el banquillo de la entidad segoviana cayó de sorpresa en los distintos ámbitos de la ciudad. “Llevaba dos semanas sin ir a entrenar y esperé al lunes para comunicárselo a todas las jugadoras y miembros de la directiva. El presidente -Francisco Andray- se quedó un poco impresionado, ya que nadie se lo esperaba. He recibido incluso el apoyo de la concejal -Marian Rueda-, pero en esta vida nadie es imprescindible”.

Durante su estancia en el Unami, han sido muchos los momentos que recuerda y que siempre llevará en la retina. Entre ellos, destaca: “Me quedo con tres momentos: el partido frente a la Universidad de Salamanca que nos dio la liga el curso pasado, la vuelta de la eliminatoria ante el Innobasket Avilés para jugar la fase final del ascenso y el homenaje que me brindaron las chicas al terminar la campaña. Creamos un ambiente muy bueno y la ciudad se volcó con nosotras”.

En cuanto a la posibilidad de dirigir a otros equipos, sostiene: “En Segovia he cerrado mi etapa y, aunque no se puede decir ‘de este agua no beberé’, aquí no entrenaré a nadie”; y subraya: “En mi tierra, en Ferrol, seguro que vuelvo, pero de momento quiero descansar para volver con más ganas”. Con estas palabras Muñiz deja al equipo en buenas manos y emprende un nuevo camino; una senda donde la familia cobra mayor protagonismo y cuyo arcén viene marcado por el agradecimiento proporcional a su dedicación a este deporte.

EL LEGADO DE MUÑIZ Con la salida de Muñiz del Restaurante La Alhambra, Alicia Alonso pasa a tomar el testigo de la nave con plena potestad. Ya durante los últimos partidos fue la encargada de llevar el bastón de mando y, tras consumar la ausencia de la ferrolana, pasa a ser la entrenadora; además de la directora deportiva de la sección de baloncesto del Unami. “Dejo el puesto en las mejores manos posibles. Ali es la mejor entrenadora de Segovia. Hasta hace unos meses estaba jugando y tiene muy reciente los conceptos tácticos. Tiene cosas que no las ha trabajado nadie en la ciudad”, reconoce Muñiz.

Las dos trabajaron codo con codo en verano para confeccionar la plantilla de esta temporada y su legado se mantiene vivo a través de la continuidad del mismo sistema de juego. “La ilusión la puso ella desde un primer momento y me empujó a ayudarla. Luego empecé a verme sin confianza y la primera persona que supo que yo no seguiría fue ella”, comenta.

Por otro lado, los números que están cosechando las jugadoras este curso enfilan el balance de la anterior campaña y cuentan sus actuaciones por victorias -cinco-. En cuanto al rendimiento, la exentrenadora del Unami señala: “Todavía falta conjunción. El equipo está al 50% y el margen de mejora es grande por lo que pueden perfectamente dominar la competición y plantarse en la fase de ascenso con serias opciones para subir de categoría”.

FuenteAlejandro Martín  SEGOVIA
Compartir