La Castilla ancestral de Lope Tablada

El edificio del antiguo Registro alberga ya el Museo Tablada de Diego sobre su relación con Sepúlveda

Sepúlveda inauguró el viernes el Museo Lope Tablada de Diego, ubicado en el edificio del antiguo Registro. La inauguración en sí tuvo dos partes diferenciadas. La primera, en el salón de actos municipal, donde la familia del insigne pintor firmó la cesión de la colección que a partir de ahora se expondrá en la villa de las siete puertas. En representación de la familia del artista intervino Francisco Javier Mosácula, quien expresó la “inmensa gratitud” de los más cercanos a Tablada de Diego, tanto al Ayuntamiento como a la Junta, por haber conseguido hacer realidad este viejo anhelo. Mosácula aprovechó la ocasión para hablar, brevemente, de la obra de Tablada de Diego, especialmente de su pintura de paisaje, donde mostró “la Castilla ancestral, pero no la Castilla pobre y quejumbrosa”. A continuación, y ante un salón de plenos abarrotado de público, intervino el concejal de Cultura, Miguel Ángel Alonso, quien repasó la vida de Tablada de Diego y su relación con Sepúlveda.

Después de la simbólica cesión de la colección, los asistentes se desplazaron al Museo Tablada de Diego. En la comitiva figuraban, entre otros, el alcalde de Cuéllar, Jesús García; la de Carbonero el Mayor, María Ángeles García; o la de San Pedro de Gaíllos, Ascensión Llorente. Muchos representantes del mundo de la cultura asistieron a la cita, como Rafael Ruiz, de la Fundación Caja Segovia o el pintor José Luis López Saura. Del mundo empresarial se pudo ver al mesonero Cándido López, al espinariego Antonio Yagüe y a Martín López, de Tirotateiro. Pablo Pastor ejerció como representante el mundo de los toros, que tanto gustaban a Tablada de Diego. Ya en el Museo, el público pudo contemplar las cerca de 30 obras cedidas por la familia de Tablada de Diego, la mayoría de ellas paisajes de Sepúlveda y su entorno, retratos, bodegones y costumbres de la tierra. Mosácula aseguró que “sus restos —que reposan en Sepúlveda— seguramente estén henchidos de gozo y agradecimiento, y queremos imaginar que quizá en su rostro se esté dibujando esa sonrisa de niño pillastre y picarón que siempre tuvo”.

FuenteE.A. 
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