Revenga recuerda su tradición gabarrera en la segunda edición de la fiesta

Antiguos y nuevos profesionales mostraron el trabajo que desarrollaban día tras día

Revenga celebra la Fiesta de los Gabarreros por segundo año consecutivo, tras la gran afluencia de público de la pasada edición, y como siempre con el objetivo de recordar la tradición, con este oficio que a tantos vecinos y familias dio sustento, así como fomentar el turismo en la localidad.
A esta fiesta asistieron los concejales del Ayuntamiento de Segovia, Paloma Maroto y Alfonso Reguera, que contemplaron con el resto de los vecinos y asistentes, cómo los gabarreros ofrecieron una exhibición de su trabajo, guiada y explicada por el alcalde pedáneo Alfonso Nevado, con intervenciones de los propios profesionales que de primera mano sabían de lo que hablaban.
Nevado comenta como desde el equipo local trabajan cada año para mejorar esta fiesta, teniendo también en cuenta las preferencias del público, añadiendo o quitando actividades. Hace ya unos años construyeron el monolito en recuerdo a la profesión de la gabarrería, en la que ahora se llama Senda de los Gabarreros, y que atraviesa las Eras de Rodrigo en dirección a la Sierra, por donde los gabarreros abandonaban Revenga. Los mismos gabarreros cuentan como tardaban unas cinco horas en llegar a Siete Picos o Cercedilla, muchas veces de día y otras de noche, hiciera el tiempo que hiciera. En ocasiones, los guardas les quitaban la mercancía, y tenían que talar pinos verdes para no volver al pueblo de vacío.
Pedro, Ciriaco o el espinariego Pablo fueron algunos de los que mostraron sus dotes gabarreras, cargando y descargando caballos y burros y recachando los troncos con las cuñas de encina. También Marco, joven vecino de la localidad, participó en la exhibición con lo que ha aprendido durante estos años de sus mayores para evitar que se pierda esta tradición.
Ya por la tarde, tras la comida de hermandad de paella, varias parejas de cortadores participaron en la gran corta, viniendo desde localidades cercanas como El Espinar, Valsaín, Cercedilla y Navacerrada, y una pareja procedente de Carreño (Asturias). Todo ello para mostrar a las nuevas generaciones la vida de muchos vecinos de estas localidades años atrás, a las que se sumaban también San Rafael y Hontoria.
Pedro Nogales, uno de los vecinos más longevos de Revenga y participante de la demostración, escribió también un breve resumen acerca de la vida de los gabarreros, calificada por el mismo como “una vida muy esclava en verano pero más en invierno”. Muchos gabarreros también morían antiguamente entre los pinos, por diversas causas, como enfermedades o accidentes en el trabajo, de los que Nogales quiso acordarse.
FuenteP. LÓPEZ RINCÓN 
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