El encierro más rápido

Una multitud acudió al anual espectáculo, que resultó muy veloz y dejó dos heridos de carácter leve

En una mañana fresca, impropia de un 9 de septiembre —la fecha en que, invariablemente, se celebra el encierro de Pedraza de la Sierra— ayer se vivió en la villa un espectáculo ultrarrápido, visto y no visto, si bien el hecho de que uno de los novillos de la ganadería El Retamar se retrasara del grueso de la manada lo prolongó un rato largo, hasta los tres cuartos de hora.

Como estaba previsto, las reses salieron de los corrales de la Dehesa a las diez en punto. Descendían como una bala, arropadas por una docena de caballistas. Pronto surgió el primer problema, cuando un novillo se descolgó del grupo, regresando finalmente a los corrales. El resto continuó a un ritmo alto, y otro de los seis animales quedó un poco detrás. Se pasó por el puente y se llegó a la pradera, escenario visible para la multitud que esperaba desde la muralla la llegada de los astados.

En la empinada cuesta de los Poyales, donde el ganado siempre ralentiza la marcha, los novillos apenas se detuvieron un instante, el suficiente para coger aire y afrontar la entrada a la villa y el recorrido urbano. Pocos corredores, como es habitual en Pedraza.

A las 10.10, el ganado ya estaba en la plaza, repleta de público. El novillo que quedaba por entrar se resistió durante un buen rato a pisar asfalto, pues cada vez que sus pezuñas lo notaban se daba la vuelta. Unos cuantos se arriesgaron a citar al animal. El sepulvedano David Pazos, mozo de espadas del malogrado Víctor Barrio durante su etapa de novillero, demostró su valentía, pero se llevó un buen varetazo en la pierna derecha. No fue el único herido del día. En uno de sus derrotes, la res metió un cuerno por una talanquera y, sorpresivamente, propinó un puntazo en el pie, de unos cinco centímetros, a un hombre adulto, residente en Segovia, que fue atendido por los servicios médicos en la plaza.

Los mansos acabaron cumpliendo su labor y llevaron al animal a la plaza, entrando en los toriles a las 10.45.

Luego, la suelta de vaquillas. En las gradas no cabía un alma más. Ayer se iban a lidiar cuatro novillos y hoy (18.30) las otros tres.

FuenteGuillermo Herrero 
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