Cinco siglos de tradición

Los vecinos de Santa María honran a la Virgen de la Soterraña con la ofrenda de cirios

Uno de los días más importantes de las fiestas del municipio es siempre el 7 de septiembre, jornada en la que los vecinos ofrecen cirios a su patrona.

Un acto declarado Manifestación Tradicional de Interés Cultural Provincial por la Diputación de Segovia, y que aúna lo profano y lo religioso, juntando a todos los vecinos de Santa María durante la tarde. En total, se ofrecen cuatro cirios a la Virgen, tras el reparto de bollos y limonada entre los presentes. El primero de ellos es el de la calle Segovia que, acompañado de música, comienza a discurrir portado por los “cirieros”, dos “pedidoras” vestidas con mantilla y peineta, y la “cantadora”. A su llegada a la iglesia, esta última comienza a entonar coplas mirando fijamente a la imagen de la Virgen, e interrumpida en varias ocasiones por los gritos de “¡viva la Soterraña!” o “¡viva la Morenita!” entonados por los vecinos. Seguidamente, los “cirieros” llevan la vela a la cripta donde, según la leyenda, fue descubierta la Virgen.

El segundo y tercero de los cirios, los de las calles Miguel Ibáñez y Mayor, siguieron el mismo procedimiento, con el reparto de bollos y limonada y terminaron dejando el cirio en la cripta. Seguidamente lo hizo también el de la calle Ochando, con procedimiento distinto a los anteriores, pues partió de Fuente Santa, el lugar donde se apareció la Virgen al pastor Pedro Amador una mañana del año 1392 para indicarle donde había una imagen suya enterrada, soterrada. En ese momento, la banda da el relevo a los dulzaineros y tamborileros, cuya música se sucede hasta que el último cirio entra en la iglesia.

Tras todo esto, comenzó la verbena en la Plaza Mayor a cargo de la orquesta Pensilvania, que, una vez aparecen las primeras luces del día, da paso al tradicional baile de las brujas.

FuenteEl Adelantado 
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