La calma vuelve a la villa con un encierro limpio y tranquilo en el ecuador del ciclo

El traslado por el campo fue lento, permitiendo disfrutar a los caballistas, con las paradas de rigor y sobre la hora prevista, lo que permitió que en el recorrido urbano las carreras fueran las mejores de estos tres días

Cuéllar vivió ayer uno de sus encierros como tal, de los que les hacen enorgullecerse y dejan buen sabor de boca. Así rompieron con la mala racha, pues el del domingo no fue del todo vistoso, y el del lunes fue calificado de “catástrofe”. El martes de toros dejó en la villa “un encierro de libro”, como explicó el concejal Marcos Rodríguez a su conclusión.

“Hoy estamos muy contentos”, comentó el edil, satisfecho al completo por el trabajo realizado de todos los implicados en el encierro. La salida de los corrales del río Cega fue de esas espectaculares que les gusta a los cuellaranos. La manada se arropó por los cabestros, se integraron rápidamente y todo transcurrió de manera tranquila después. Se pudo parar a las reses a 200 metros desde la salida, y los novillos fueron andando en casi todo el trayecto.

El paso por Las Máquinas fue “precioso”, como apuntaron los concejales y muchos de los espectadores que allí acuden con sus vehículos. Fue en este punto donde la jornada anterior hubo muchos problemas que no permitieron ver a la manada y los caballos como gusta, pero ayer sí, se disfrutó de las vistas en esta zona de pinar tan bella. Los caballos de acompañamiento avanzaron para pasar estos puntos conflictivos, como el puente, donde la organización es clave ante el volumen de caballistas que hay.

Siguió el paso tranquilo y tras cruzar la SG-205 se hizo otra párada para que las reses pudieran emprender la marcha con fuerza. Las vistas, de nuevo, espectaculares para las decenas de personas que se agolpan en las lomas de alrededor. Contemplar la manada rodeada de caballos es uno de los mayores atractivos del encierro de Cuéllar y ayer fue uno de esos días en que quedaron instantáneas para el recuerdo de todos.

homenaje Uno de los momentos más emotivos vividos en los encierros de hace años llegó ayer en El Embudo. La tranquilidad y el control de los caballistas permitió realizar un gesto que a todos conmovió, en recuerdo de Mayte García, fotógrafa que Cuéllar ha perdido este año y del que destaca su gran profesionalidad y las instantáneas que dejó de los encierros. Una de ellas, de las más bellas que se conservan, fue premiada en el concurso de fotografía que el Ayuntamiento organiza cada año. En ella se contempla a los toros rodeados de caballos en forma de “v”, algo

que solo días como ayer es posible realizar.

Así, todos los caballistas se pusieron de acuerdo para rodear a la manada y lograr reproducir esa imagen, en recuerdo de Mayte. Muchos fueron los aplausos en El Embudo, y la emoción a flor de piel. Sin embargo, algunos que no conocían estas intenciones, pitarona los caballistas por su lentitud.

Además, el concejal Rodríguez explicó que se trata del producto de la incultura, pues en Cuéllar, lo tradicional siempre ha sido que las reses, en este caso de ayer, novillos, bajen esta ladera andando y después los caballos se abran para que empiecen las carreras de los toros; sin picar, naturalmente, es a mitad de esta pendiente cuando empiezan a correr y se adentran en el tramo urbano.

En las calles, las carreras por fin se dejaron ver; bonitas, lucidas y con corredores satisfechos, La Resina y Las Parras fueron las zonas más concurridas, como es costumbre.

Comparación Respecto a la comparativa entre el encierro del lunes y el del martes, nefasto el primero y brillante el segundo, las palabras del teniente de alcalde Javier Hernanz sirvieron para justificar los resultados dispares y comprenderlos. La noche del domingo al lunes, la tormenta eléctrica puso nerviosas a las reses, de gran bravura.

Sin embargo, del lunes al martes no hubo inclemencias meteorológicas, más que lluvia, lo que tranquiliza y amansa a los novillos. Esa disparidad y lo impredecible de los animales hacen de estos encierros lo que son: adrenalina e incertidumbre a partes iguales, para espectadores, vecinos, caballistas y corredores.

Hoy afrontan los cuellaranos el cuarto y penúltimo de sus encierros, esperando que la emoción vuelva de forma controlada a todos los tramos de este espectáculo taurino y popular que ya va tocando a su fin.

FuenteChantal Nuñez 
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