Pequeños investigadores

Un grupo de niños de entre 6 y 9 años visitan las dependencias de la Comisaría de Segovia para conocer el trabajo diario de los agentes de las fuerzas de seguridad

Un grupo de niños de entre 6 y 9 años visitaron ayer la Comisaría Nacional de Policía para descubrir cómo es el trabajo diario de los agentes. Esta actividad se encuentra dentro de los laboratorios de creatividad infantil del programa ‘Segovia Ciudad Educadora’.

La visita comenzó a las 10.30 horas pero desde un rato antes ya se podía ver a los niños expectantes de lo que iban a ver a continuación. Para recorrer las dependencias policiales y explicar todas las funciones de los profesionales que allí trabajan, los pequeños visitantes estuvieron acompañados en todo momento por el inspector Juan Vaquero Plaza, delegado de Participación Ciudadana. Vaquero dio la bienvenida al grupo y a continuación inició el recorrido por la Comisaría de Segovia.

El primer lugar que los niños pudieron visitar fue la Central de Seguridad donde vieron a través de las cámaras de vigilancia que custodian el edificio.

Una vez comprobado que todo estaba en orden, Vaquero condujo al grupo hasta la ODAC (Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano). Uno de los niños dirigió su mirada a un cuadro del Rey y preguntó al inspector: “Ese también es policía”, lo que provocó la risa de los que en ese momento estaban en la oficina. Un agente encargado de la sala estuvo explicando a los niños como tienen localizados continuamente los coches patrulla en el ordenador, a través del sistema AVL (Automatic Vehicle Location). Aquí empezó otra lluvia de preguntas que Vaquero fue contestando una a una, incluida la de que si los coches de policía tienen alarma.

La siguiente parada fue la galería de tiro. En ella los niños formaron una fila y fueron haciendo el circuito que hacen los agentes para entrenar simulando con las manos la forma de una pistola. El inspector les explicó las normas de seguridad de la galería de tiro y les mostró un par de chalecos antibalas que pudieron coger.

De las armas pasaron al garaje donde se guardan los coches patrullas. Luces, sonidos de sirenas y los altavoces de los vehículos cautivaron al grupo desde el primer momento.

Para terminar la visita los niños subieron hasta las dependencias de la Policía Científica, donde se les tomaron las huellas y pudieron llevárselas impresas a casa. El crimen para resolver quedó para el siguiente grupo de más edad, que acudiría más tarde, pero los pequeños disfrutaron de igual forma de toda la mañana en la Comisaría y la mayoría se fue sabiendo qué quiere ser de mayor.

FuenteCarlos Jiménez 
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