Navas de San Antonio celebra su festejo taurino con dos hechos luctuosos connotados con el ambiente

Por la mañana era enterrado un hermano del alcalde y por la tarde moría en una plaza francesa Iván Fandiño, a quien acompañaba en el cartel Juan del Álamo, cuyo sobrino Jaramillo toreaba en Navas

Densos titulares para detallar aspectos que se produjeron la tarde del pasado sábado en Navas de San Antonio, efemérides que quedará en el recuerdo como causa triste que aconteció durante la jornada. Por la mañana era enterrado un hermano del alcalde de la villa Luís Miguel Pérez; y por la tarde, coincidente con el horario, fallecía en la plaza francesa de Aire-Sur-L’Adou el diestro vizcaíno de Orduña, Iván Fandiño como consecuencia de una cornada infringida por un toro de Baltasar Ibán, segundo de su lote. Le acompañaban en el cartel Thomas Dubu y Juan del Álamo.

Iván Fandiño contaba con 36 años de edad. Llevaba una buena temporada con diez corridas toreadas, dos en San Isidro, y tenía por delante otras 25 al menos, Pamplona, Belmonte y Guadalajara las más cercanas. La pasada temporada sumó 31 corridas con corte de 34 orejas y 3 rabos.

El festejo taurino Conceptuado como Clase Práctica del Toreo. La plaza registró tres cuartos de aforo. Presidió Nicolás Muñoz, teniente alcalde de la villa. Preámbulo con cortejo formado por las ‘manolas’ y los quintos en desfile alegre y vistoso. Se lidiaron cuatro ejemplares de la ganadería de Hermanos Herranz López, de Villacastín, que ofrecieron un juego desigual. Mansote el primero, con algunas dificultades el segundo, bueno el tercero y excelente al que cerraba plaza.

Borja de Pablo De la escuela taurina de Salamanca. Poco bagaje con el capote y con la flámula pases sueltos alguno con cierta calidad. Rebrincado el novillo y con tendencia a las tablas, dificultó la labor del espada que tuvo arrestos para volver una y otra vez a la cara de su antagonista, el cual le permitió pocas cosas. Bajonazo y palmas.

Arévalo de Pablos El segoviano, que pertenece a la escuela taurina de Colmenar Viejo, tiene maneras y compostura, pero le falta acople y adquirir la debida técnica. Buenos lances y media verónica que se ovacionan. Rehileteó de manera regular. Buena serie de naturales conectando con el público que le jaleó la faena. El genio del astado le puso en un compromiso, y que aunque se colocaba bien, no ligaba el muletazo en la forma ortodoxa. Hubo fases de lucimiento y en conjunto su labor tuvo sello propio y ese buen concepto apuntado. Escuchó palmas.

José Manuel Serrano De la escuela salmantina. Larga cambiada de hinojos y quite por tafalleras de Jaramillo. Bueno pero blando el novillo, dejó asentar su figura al joven torero, quién mostró una forma muy personal de torear con gusto y sentimiento. Con la espada muy mal. Palmas.

Pablo Jaramillo Repetía actuación en esta plaza tras el éxito alcanzado el pasado año. Salmantino y sobrino del torero Juan del Álamo, quién a esa hora se encontraba en la plaza de Air-Sur- L’Adour formando parte del cartel donde también figuraba Iván Fandiño.

A Jaramillo le acompañaba en Navas su abuelo y padre de Juan.

Jaramillo tiene clase, tiene prestancia y abunda en los conceptos básicos del buen toreo. Dos tandas de lances a la verónica, la segunda cerrada espléndidamente con media belmontina. Prendió dos buenos pares de banderillas. Muletazos templados en redondo. Bravo y noble el novillo y valiente y dispuesto el torero. Le faltó algo de mejor colocación al adelantar la muleta citando al natural. Retorno al pitón derecho y de nuevo fluyeron los pases de calidad, ligazón y armonía. Estocada, descabello y dos orejas con salida de la plaza en hombros.

FuentePablo Pastor 
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