La Muestra de Teatro Especial cerró el telón con emociones contenidas

Los organizadores presentan un balance “muy satisfactorio”

La última jornada matinal de la 35ª Real Muestra de Teatro Especial contó con la presencia de los grupos “La Algarabía” de Villacarrillo (Jaén), con la obra “Casa Pío” (dirigida magistralmente por Joaquín de la Hoz; y “Los cascantes” de Santander (perteneciente a la Obra San Martín) con su espectáculo “Bichos raros”. Cada una en su estilo, ambas representaciones fueron capaces de enganchar al auditorio. Por parte del grupo andaluz cabe destacar su sobriedad interpretativa. Nada queda a la improvisación bajo la férrea batuta de su director artístico. Respecto a los cántabros, se percibe un concepto más relajado de montaje y unos objetivos diferentes que lograr. Todo en función de las peculiaridades de los componentes del elenco. En ambos grupos se detecta un dulce sabor en sus montajes.

Y en la sesión vespertina llegó la esperada clausura. Una doble sesión teatral. Inició la sesión de la tarde el Grupo “Alonso de Madrigal” de Ávila. Un colectivo compuesto por alumnado de educación secundaria y bachillerato, magníficamente dirigido por la polifacética Pilar Rodríguez. Sobre el escenario la obra “Una pelea amurallada”. Es una versión adaptada de la obra de Alonso de Santos “Es la guerra”. Una colosal interpretación basada en el dinamismo de la acción, en la variopinta escenografía y en las connotaciones musicales. Es un canto a la “no violencia” en todos los órdenes de la vida. Aunque la guerra sea una cosa muy seria, la obra lo afronta de modo jocoso. Está concebida como una fiesta teatral para jóvenes.

Y el colofón definitivo y la guinda al pastel lo pusieron los componentes del grupo “El Valle” de La Bañeza (León). Tiernamente dirigidos por Luci y Antonio, este colectivo compuesto por siete personas con severas y profundas carencias hizo vibrar a los espectadores que abarrotaban la sala. Y todo, gracias a la espectacularidad de su montaje con luz negra, gracias a todos y cada uno de los personajes que encarnaban y sobre todo, ayudados por sus deseos arduos de lograr sus objetivos individuales y colectivos a través de la terapia teatral. Su obra respondía al título “La rana que no quería ser princesa”. Una versión muy particular realizada por el propio grupo en torno al célebre cuento tradicional.

En el acto institucional de entrega de galardones a todos los grupos participantes, estuvieron presentes representantes de las entidades patrocinadoras y colaboradoras de la Real Muestra Teatral. Cabe resaltar, entre otros, a la Fundación Caja Cega (Francisco Encinas), Diputación (Área de Cultura), Ayuntamiento de Fuentepelayo (Daniel López), Junta (Susana Maroto), Cajaviva (Juan Cruz Serrano), Taller Cultural de Fuentepelayo (Teresa Puente). También se contó con la asistencia de representantes de la Federación Empresarial de Segovia, Down España, Correos y de Fundación Personas.

Después de cuatro días de intensa actividad teatral, con la presencia de 14 grupos sobre el escenario, tan solo resta recapitular y hacer una valoración global de este singular acontecimiento en favor de la normalización de las personas con capacidades diferentes. El resultado de la evaluación final no puede ser otro que la matrícula de honor. Un año más se ha logrado añadir un eslabón más a la difícil cadena de la plena integración de todas las personas. La sociedad tiene más razones para responder a la diversidad de las personas.

FuenteEl Adelantado 
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