Segovia se llena de invencibles

El atleta marroquí Abderrahim El Jaazari y la rumana Cristina Giorcanu se imponen en la undécima edición del medio maratón entre más de dos millares de participantes. El segoviano Rubén Pardo termina quinto.

Un año más, y ya se contaron once, Segovia engalanó sus calles al son de una marea de corredores para celebrar su medio maratón, uno de los acontecimientos deportivos más importantes para la ciudad. Más de dos millares de participantes tomaron salida para consumir los 21 kilómetros de un entramado exigente a la par que pintoresco. El primero en trillar el lienzo dispuesto fue el marroquí Abderrahim El Jaazari que copó los títulares de la clasificación general junto con la rumana Cristina Giorcanu en disciplina femenina. La ceremonia de premios reunió a personalidades y representantes de diferentes instituciones, así como la presencia del atleta internacional Javi Guerra acogiendo con los brazos abiertos a los primeros clasificados en la misma línea de meta.

El día amaneció empañado por un cielo gris que no se correspondió con la temporada. Desde primera hora de la mañana los 20 grados rondaron el espectáculo y los encargados de descorchar el evento fueron los paracaidistas de la Bripac desde un helicóptero ‘Chinook’. La vistosidad de la exhibición terminó con un desajuste del brigada Quevedo en su aterrizaje en el que tuvo que ser atendido por los servicios médicos.

La tila a los nervios previos de los deportistas la ofreció la disco movil Play Eventos con música motivadora. Apenas quedaban un par de minutos para que se tornaran las 10.30 horas y la salida se tuvo que retrasar debido a un fugaz corte de luz que hizo que las metas volantes, situadas en la rotonda del Azoguejo, se vinieran a abajo. Solucionado el incidente, el pelotón validó su chip al unísono de la salva de cañón a cargo del grupo de artilleros ‘Gaca XII’.

La primera línea estuvo comandada por los segovianos habituales en este tipo de pruebas, el madrileño Javier Martínez -hermano de Chema Martínez y campeón de la última edición del medio maratón de Cantalejo- o los marroquíes El Jaazari o Hafid Mhamdi, entre otros. La carrera comenzó a latir a ritmo desaforado y Segovia puso su banda sonora. El replique de las campanas de las iglesias fueron pregonando el paso del primer atleta. Martínez, Mhamdi o El Jaazari tomaron las riendas y fueron el músculo de la cabeza de carrera.

A su descenso por la Alameda del Parral, les acompañaron por el río Eresma los piragüistas del club de Palazuelos de Eresma. Continuaron ganando zancadas al empedrado segoviano y la dificultad del desnivel fue entrando en un primer plano. La dureza del trayecto se contrarrestó con la animación musical, que ofrecieron los dulzaineros de San Lorenzo, el grupo de rock Los Wrayajos, un street show o el zumba del gimnasio Bekdoosan; así como con los avituallamientos habilitados.

La Fuencisla, la Casa de los Picos, la Judería, la Plaza Mayor, el Alcázar o San Andrés fueron algunos de los vértices que encauzaron el medio maratón. La disposición del público fue esencial y en numerosos puntos del circuito fueron las piernas de quien ya no podía.

En el último tramo, El Jaazari encaró la victoria abriendo brecha con sus dos rivales más ligados, Martínez y Mhamdi. No se dejó ganar la partida el integrante de La Sansi e hizo su aparición por la Avenida del Acueducto con una holgada distancia que le permitió paladear al calor de los asistentes. El atleta de Marruecos alzó los brazos para perfilarse como vencedor de la undécima edición del medio maratón ‘Ciudad de Segovia’, parando el cronómetro en 1:09.12 horas.

Segundo cruzó su compatriota Mhamdi a 2.29 minutos y a su estela entró Martínez a 2.33, como primer nacional. El primer segoviano en concluir fue Jesús Pardo, del Vino de Toro, que sus entrenos junto a Javi Guerra le llevaron a labrar un quinto puesto general con un tiempo de 1:14.45. El podio provincial le completaron los componentes del CAS Venta Magullo Alberto Vigil y Miguel Ángel Ramos, séptimo y octavo respectivamente, y tras ellos deportistas como Pedro Luis Gómez, del Deportes Sanz, o el riazano Diego Pérez.

En el marco femenino, Giurcanu, del Clínicas Menorca, se proclamó ganadora con una marca de 1:24.07. De las nacionales, Sonia López, del Club Corroredores, fue la primera y tras ella tres segovianas: Marta Vírseda, de La Blanca, la riazana Carla González y Miryam Rojo -en ese orden-.

Una vez definidos las vencedores de las categorías se procedió a la entrega de premios con la presencia de personalidades políticas como la alcaldesa Clara Luquero, Marian Rueda, Rosa Redondo, Raquel Fernández, María José García, Alfonso Reguera, Paloma Maroto o Miriam Sanz -entre otros-, y de instituciones como Alejandro Merchán de la Academia de Artillería, Pedro Palomo de la Cámara de Comercio o Beatriz Serrano de la Fundación Caja Rural.

LA VICTORIA DE LOS OTROS Tras el paseo de los más entrenados, llegó el éxito de aquellos que su mayor triunfo era atravesar el arco final del Acueducto. La preparación jugó sus pasos de forma paralela a la fortaleza mental. Las fronteras de cada kilómetro y la resta con la meta, empinaron para muchos un Everest personal. Cuando el parar azotó en su expresión máxima, el aire del público diluido en forma de bálsamo impulsó los ánimos de quien se vio superado. Ese “tío del mazo”, que se personaba con un eco feroz de abandono, se vio lapidado. En esos momentos apareció Segovia para hacer gala de su pasión por el deporte. El osado final se acercó gracias al empuje de esas personas fieles al acontecimiento, que cada año visten la ciudad de monumentalidad.

Con esos ánimos, el esqueleto de los exigentes 21 kilómetros se hicieron más voraces. El contagio entre corredores pasó a ser evidente y a lo largo de los entresijos se diluyó compañerismo por un mismo objetivo: acabar. El mayor premio fue el abrazo final, muchos de ellos con sus hijos de la mano. El broche se colgó con la medalla de “invencibles” en el cuello y con el menú del corredor, compuesto por los platos típicos de judiones y cochinillo, en varios restaurantes colaboradores.

FuenteAlejandro Martín 
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