La familia cierra el curso

El Viveros Herol Nava termina la liga en la División de Honor Plata con una victoria sobre el Cajasur, y acaba una temporada que aún no ha terminado para algunos equipos de cantera

El Viveros Herol Nava puso fin a la temporada en lo que al equipo de División de Honor Plata se refiere, ya que alguno de sus conjuntos de cantera tienen todavía interesantes compromisos pendientes, y lo hizo con una victoria sobre el Cajasur Córdoba en un encuentro que tristemente para los cordobeses, y por fortuna para los naveros, no tuvo demasiadas cosas en juego, porque el Cajasur ya estaba descendido, y el Viveros Herol había firmado su permanencia. Fue un encuentro de despedidas para algunos de los integrantes de la plantilla que no continuarán en el equipo, y de homenaje para otros, como Simón García, que durante seis temporadas se han dejado las pestañas por el equipo, dando un ejemplo de compromiso como el que año tras año ofrecen los jugadores de la casa. Simón no es natural de Nava, pero ha sido un navero más en el día a día en el club.

El partido fue el resumen perfecto de lo que ha sido la temporada para el conjunto de Óscar Perales, que jugó a ráfagas, siendo un equipo absolutamente plano y anodino durante algunos momentos, pasando casi sin solución de continuidad a ser arrollador en sus acciones, recibiendo y anotando parciales que ponían el marcador tan loco que hasta la mesa se lio con el primero de los tantos marcados por el Cajasur en la segunda parte, anulado por los árbitros y que terminó subiendo al marcador en un error más formal que significativo.

Un asunto de porteros De primeras, el asunto comenzó siendo una cuestión de portería. Mientras que en la de Nava Samuel Ibáñez, que disputó los primeros veinte minutos, volvía a mostrarse más efectivo cuando había que tirar de reflejos, que acertado en los lanzamientos desde los nueve metros, en la del Cajasur Ramón Fuentes se mostraba extraordinariamente acertado en sus intervenciones, dando la posibilidad a sus compañeros de jugar ataques pausados en busca del espacio suficiente que solía crear el pivote José Manuel Jiménez, con el que Darío Ajo se las tuvo tiesas en un primer momento, y que Javi Castillo supo controlar mejor posteriormente.

El 6-10 con el que se llegó a los primeros veinte minutos reflejaba fielmente lo que sucedía sobre la pista, con el Nava muy poco fluido en ataque, defensivamente sin dar la talla, y especialmente ‘mosqueado’ con una pareja arbitral que, si en este encuentro se hubiera jugado la permanencia, habrían montado un lío increíble. Fue entonces cuando Perales dio entrada a Juan Carlos Cabada en la portería, un hecho que casi coincidió con un mejor hacer de la defensa local, y que contribuyó a que la producción ofensivo del Cajasur se viera reducida a cero durante más de diez minutos, que se dice pronto.

No marcar ni un solo gol en un tercio de la primera parte sembró de dudas al conjunto visitante. Tanto fue así que no pocos lanzamientos de los jugadores andaluces se marcharon lejos (pero lejos de verdad) del marco navero. Además, la entrada en la portería del Cajasur de Alejandro Morón tampoco ayudó en un primer momento a los de Jesús Escribano, porque el grandísimo portero cordobés, de más de dos metros de altura, pasaba por lógicos problemas a la hora de ejecutar los movimientos laterales en los lanzamientos lejanos, aunque realizó acciones de mérito en tres contragolpes en los que Darío Ajo Martín, en dos ocasiones casi consecutivas, y Alberto García se toparon con la enorme humanidad del portero en sus remates cercanos.

El 14-11 con el que se llegó al descanso, culminando un parcial de 8-1 a favor de los locales, auguraba un segundo tiempo algo más sencillo, pero aunque la distancia se estiró en dos tantos más para los de casa, llegó el momento del bajón. A la portería visitante retornó Ramón Fuentes, que volvió a leer perfectamente la mayoría de los lanzamientos de los segovianos, y poco a poco el Cajasur fue reduciendo las distancias, endosando al Viveros Herol un parcial de 0-7 que puso el 16-18 en el electrónico.

Cambio de sistema Un oportuno cambio de defensa a 5:1 (¿por qué no se habrá usado más a lo largo de la temporada si casi siempre ha dado buenos resultados?) más la entrada de Alberto Miranda a defender la portería navera significaron otro punto de inflexión en el partido. El portero navero, que demostró su calidad en los minutos decisivos del partido disputado en Gijón, volvió a erigirse como uno de los baluartes del Balonmano Nava. Llopis marcó su único gol del partido en un momento importante, Isma Juárez no falló desde los siete metros, y aunque el Cajasur hizo lo posible por aplacar las ansias de los locales, al final no pudo resistir el impulso de la ola del Viveros Herol, y del 18-20 se pasó al 23-21, con los ‘Daríos’ encontrando la forma de superar al portero visitante, Carlos Villagrán forzando las acciones hasta encontrar los espacios por el centro, y el Cajasur encontrándose con muchos problemas a la de lanzar.

Así se llegó a los últimos minutos de encuentro con el triunfo segoviano asegurado, Simón tuvo su momento agradable en el partido al conseguir el último tanto de los locales (aunque el coscorrón en la acción de ataque posterior no se lo quitó nadie) y ambos contendientes decidieron no jugar los últimos treinta segundos de partido porque ya no quedaba nada por lo que pelear. El Viveros Herol Nava pudo cantar con sus seguidores el “Sigo siendo el Rey”, porque de hecho se sigue codeando con la élite del balonmano nacional, y la temporada para el primer equipo terminó con una sonrisa de alivio. Llega el momento de los balances y los proyectos, de las despedidas y las continuidades. Pero esa, como se dijo al final de la película ‘La historia interminable’… esa será otra historia.

FuenteJ.M. 
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