El triunfo de la Segovia Cofrade

Una multitudinaria procesión de Los Pasos puso el culmen a la Semana Santa segoviana

A las 20.32 horas, el primer redoble de los tambores de la banda “Félix Martín ‘El Botas’” de San Lorenzo marcaba ayer con gran puntualidad el inicio de la salida de las diez cofradías, hermandades y feligresías de Segovia para participar en la ‘Procesión de los pasos’ que desde hace 110 años signa el culmen de las actividades devocionales de la Semana Santa segoviana. Sin temor de caer en el exceso, el Viernes Santo de 2017 entrará en la historia de la ciudad como la fecha del triunfo de la Segovia cofrade, arropada ayer por los millares de personas que se congregaron a lo largo del trayecto para disfrutar la emoción de la religiosidad y sentir la belleza del arte.

El buen tiempo quiso contribuir a que la primera procesión con la declaración de fiesta de Interés Turístico Nacional contara con una masiva asistencia de público; con temperaturas que a primera hora de la tarde superaban los 21 grados y que hacían más soportable la espera para las personas que decidieron guardar sitio preferente para ver la procesión. Por la mañana, las cofradías de San Marcos y de la Venerable Esclavitud del Cristo de los Gascones servían como aperitivo para el público que llenaba las calles en el traslado procesional de sus imágenes desde sus respectivas parroquias hasta la Catedral.

El trascoro, la puerta de San Geroteo y la entrada a la capilla del Santísimo Sacramento volvieron a ser un año más los lugares elegidos para colocar provisionalmente los 14 pasos que procesionan en Viernes Santo, que pudieron ser visitados durante todo el día en una impresionante e improvisada exposición de arte sacro que permite comprobar ‘in situ’ la belleza de la imaginería religiosa segoviana. Dentro del templo, cofrades y penitentes ultimaban los detalles de su participación en la procesión poniendo a punto túnicas y capirotes, mientras que las mujeres ataviadas con la mantilla española llegaban al templo con sus mejores galas dispuestas para la procesión. Menos expuestos al público, los penitentes custodiaban sus pesadas cruces con gesto serio, quizá concentrados en ofrecer su esfuerzo en la procesión para convertirlo en oración por sus intenciones. Pese a que hace algunos años la Junta de Cofradías estableció unos criterios comunes sobre el peso y las dimensiones de las cruces, el grosor y el tamaño de los leños de algunas de ellas excedían notablemente estas recomendaciones.

Minutos antes de arrancar la procesión, los presidentes de las cofradías mantuvieron la tradicional reunión previa para unificar criterios, y todos juntos se trasladaron hasta la puerta de San Frutos para realizar entre todos la apertura como señal de unidad entre los cofrades segovianos.

La procesión discurrió de forma brillante por el recorrido oficial, con los pasos separados por una distancia suficiente que no rompía el ritmo de las cofradías. En este sentido, la colaboración de los radioaficionados segovianos fue fundamental para coordinar la cadencia de paso de las cofradías. La música ocupó como siempre una parte fundamental, donde las bandas dieron lo mejor de su repertorio para acompañar a las imágenes hasta el Azoguejo.

Bajo los arcos del Acueducto, las cofradías iniciaron su traslado hasta sus parroquias de origen, donde regresaron más o menos al filo de la medianoche para poner fin a una jornada difícilmente olvidable para la historia cofrade segoviana.

FuenteM.Galindo 
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