Un multitudinario atrio de pasión

Centenares de personas participaron en la procesión litúrgica de las palmas que sirvió como brillante pórtico para el inicio de los actos del Triduo Pascual en la capital

Si el tiempo acompaña – y todo parece apuntar a que así lo hará- la primera Semana Santa segoviana con declaración de fiesta de Interés Turístico Nacional está llamada a ser una de las más brillantes y multitudinarias del siglo XXI. La procesión litúrgica del Domingo de Ramos puso a prueba en la mañana de ayer la capacidad de organización de las cofradías para ofrecer un recorrido solemne y colorista en una jornada de sol casi veraniego que hizo relucir túnicas, capirotes, estandartes y palmas para acompañar la figura de “Jesús entrando en Jerusalén” que simboliza el primero de los episodios del relato evangélico de la Pasión.

Centenares de personas se concentraron a lo largo del recorrido de la procesión que partió pasadas las 13.00 horas desde la Catedral una vez finalizada la misa solemne celebrada en la Capilla del Santísimo Sacramento. La música de la banda de cornetas y tambores de la Cofradía de La Piedad del barrio de San José abrió paso al cortejo en el que los niños y niñas de las distintas hermandades y feligresías de la capital representaron a sus respectivas agrupaciones cofrades en esta procesión. Los estandartes de las cofradías identificaban a los numerosos grupos de niños y jóvenes que, con y sin palmas, caminaron ante el paso esculpido por el talento artístico de José María García Moro en el año 1964. Tras el paso, las autoridades locales y provinciales encabezadas por la alcaldesa Clara Luquero siguieron el recorrido de la procesión, en cuyo tramo final también tuvo acompañamiento musical, en este caso de la banda de la Unión Musical Segoviana.

Antes de la procesión, tuvo lugar la bendición de ramos y palmas en la vecina iglesia de San Miguel, llevada a cabo por el obispo César Franco, y desde el templo parroquial, cofrades y autoridades se trasladaron hasta la Catedral para dar inicio a la misa solemne del Domingo de Ramos.

La lectura del relato de la Pasión que marca la liturgia de esta festividad sirvió como apoyo para el obispo de Segovia a la hora de dirigirse a los fieles que llenaban la capilla del Santísimo, donde hubo que habilitar sillas en la entrada para poder dar cabida a todo el público. Así, monseñor Franco eligió tres momentos del Evangelio para asegurar que la Pasión “no es culpa de los responsables de su tiempo, porque en la Última Cena Jesús aseguró que sería entregado en manos de pecadores como nosotros, y por ello en este tiempo tenemos la oportunidad de postrarnos ante su imagen para darle gracias y pedirle perdón”.

El episodio de Pilatos ante Cristo y el juicio con Barrabás hizo reflexionar al prelado diocesano sobre la diferencia “entre el justo y el pecador”, argumentando que el Triduo Pascual debe servir para que todos “seamos conscientes de nuestra naturaleza humana por la que Cristo se entrega en cuerpo y alma”. El tercer momento elegido por el obispo fue el momento en el que Jesús muere en la cruz y es reconocido por un soldado romano como hijo de Dios, y aseguró que esta afirmación “es un maravilloso acto de fe de alguien que ve conmovido a una persona que entrega su vida por los demás”. Por todo ello, el obispo pidió que en estos días “nos pongamos de rodillas ante la imagen de Cristo y le reconozcamos como hijo de Dios”.

seguridad Los actos religiosos de ayer evidenciaron también el inicio del operativo especial de seguridad que el Ministerio del Interior está llevando a cabo en toda España para evitar cualquier agresión de tipo terrorista. Así, en las calles más céntricas de la capital pudieron verse efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Local situados en puntos estratégicos para poder impedir el paso de vehículos no autorizados, así como patrullas a pie repartidas a lo largo del centro de la ciudad.

FuenteM.Galindo 
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