El mundo se para sin las mujeres

Entidades, organizaciones e instituciones llevan a cabo un paro de empleo, cuidados y consumo para poner en valor la labor de las mujeres

En más de cincuenta países de todos los continentes se convocaron ayer paros a las doce del mediodía para ensalzar el poder femenino en el Día Internacional de la Mujer. A las 12.00 en punto, no sólo las mujeres, sino también sus compañeros, dejaron sus puestos de trabajo y se concentraron para exigir una igualdad real, el fin de la violencia de género, del acoso laboral por cuestión de sexo… y otras muchas cuestiones que deberían estar superadas en pleno siglo XXI.

En Segovia capital y provincia muchas entidades, instituciones y empresas se unieron a este paro. Por ejemplo, en el Real Sitio de San Ildefonso se cerraron todas las instalaciones municipales durante media hora y los vecinos se concentraron en la plaza de los Dolores, donde se leyó un comunicado.

Desde la Unión de Campesinos de Segovia e ISMUR también se unieron al ‘paro de empleo, cuidados y consumo’ para poner de manifiesto “la importancia del trabajo sobre la concienciación de los micromachismos y la violencia de género en zonas rurales, donde este problema está más silenciado y precisamente son estos factores los que contribuyen a una mayor dificultad en la detección y en la erradicación”.

De igual forma, hacen una llamada de atención “a las administraciones y organismos públicos, para que no escatimen en recursos ni económicos ni humanos contra la violencia de género, atendiendo no sólo a las mujeres víctimas de esta lacra, sino también a los huérfanos de las mujeres asesinadas que se encuentran en una situación de total desprotección”.

También en este sentido, desde la Federación de la Mujer Rural (Femur), lanzan un comunicado para mostrar su “preocupación” porque, en el mundo rural, “la igualdad por la que desde hace tantas décadas venimos luchando no acaba de ser real. Se produce un gran aumento de denuncias y muertes por violencia de género, están rozando límites desmesurados y alarmantes para una sociedad tan avanzada y eso demuestra que los medios que se ponen no están siendo eficaces”.

Por ello, dicen desde Femur que “es importante destacar el aislamiento a la mujer rural, provocado por la situación de desprotección por parte de las instituciones al tener cada vez menos servicios, y la despoblación. Es necesario poner a su disposición medidas que permitan acercar las instituciones a la mujer rural y no a la inversa, puesto que al tratarse de cuestiones tan personales las mujeres no se atreven a desplazarse a los grandes núcleos de población”.

Conciliación Desde el Sindicato de Enfermería Satse, la petición era más concreta y en su comunicado exige a la Junta de Castilla y León “una apuesta real con medidas concretas que hagan efectiva la igualdad de las mujeres y los hombres en sectores como el sanitario y que permitan un mayor desarrollo profesional de las enfermeras, así como que la conciliación de la vida laboral y familiar sea real”.

Y es que en estas cuestiones, al menos en la teoría, hasta los partidos políticos de ideas opuestas están de acuerdo. Así, desde el Partido Popular manifiestan que “la defensa de la igualdad debe superar las diferencias partidistas. Solo desde la unidad política contribuiremos a la igualdad real y efectiva de derechos entre hombres y mujeres”. Añaden que “debemos compartir, desde la unidad política, que la igualdad real de derechos entre hombres y mujeres debe resolverse eliminando las barreras que lo impiden a través de un acuerdo político transversal”.

Asimismo, desde Podemos recuerdan que “la igualdad es un valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, consagrado en la Constitución”, pero, continúan, “casi 40 años después de la promulgación de la Carta Magna, la mitad de la población experimenta, por razón de su sexo, discriminaciones y exclusiones en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana”.

Lamentan que las mujeres tienen una mayor tasa de paro y menores salarios por el mismo trabajo. “Esta situación responde, en gran parte, a un reparto desigual de las labores de cuidados. Es de las mujeres de quienes se espera que se encarguen de toda una serie de tareas, desde cuidar a los hijos o familiares dependientes, hasta hacer, para toda la familia, la comida, la compra, limpiar la casa, etcétera, por lo que les queda menos tiempo (a veces, ninguno) para el empleo remunerado”.

Hay cosas que cuesta mucho cambiar, ideas que están establecidas en el ideario cultural y educativo, que se transmiten incluso sin ser conscientes, y lo único que dejan patente es que si la mujer se para, el mundo se para.

FuenteV. Labrador 
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