La Diputación valora la trayectoria de Conorsa en sus 80 años de historia

La producción diaria de adoquín que se realiza en la fábrica alcanza los 2.500 metros cuadrados, y la facturación anual supera los seis millones de euros.

El presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, ha visitado hace unos días la factoría que en Nava de la Asunción tiene Conorsa, una de las empresas más importantes de esa comarca. Dedicada al adoquín, con una producción diaria de unos 2.500 metros cuadrados, cuenta con clientes en todas las provincias españolas. Factura al año unos seis millones de euros y da empleo a 68 personas, naturales de Nava de la Asunción o de los pueblos cercanos.

En su recorrido por los más de 100.000 metros cuadrados de sus instalaciones en Nava de la Asunción, Vázquez estuvo acompañado por Primitivo García Martín, quien recogió el testigo de su padre, y por sus hijos, Antonio y Juan Manuel, ahora al frente de la industria navera. Junto a ellos el diputado de Acción Territorial, José Luis Sanz Merino; el diputado de Promoción Económica, Rafael Casado; y el alcalde de Nava de la Asunción y también diputado provincial, Santiago de la Cruz.

Fue Antonio García Barbado quien fundó la empresa hace 81 años. Albañil de profesión, montó una fábrica dedicada a hacer baldosa hidráulica y que hacía las veces de almacén de material de construcción, aunque la industria la llevaba su esposa Elisa Martín Toledano.

El actual patriarca de la saga e hijo de Antonio García Barbado, Primitivo García Martín, empezó a trabajar con solo 9 años, junto a su hermano Isaac, de solo 12. Ahora son sus hijos los que llevan la batuta: Antonio, al frente de la industria navera; Juan Manuel es el responsable de la fabricación de la factoría de Nava; y Ángel está al cargo de su otra fábrica situada en Arévalo, con otros 180.000 metros cuadrados.

Como otras empresas, Conorsa ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y en la actualidad trabaja sobre pedido. Lejos quedan los 16 millones que llegó a facturar al año en la época del boom económico. Aunque siguen siendo positivos y optimistas, “tenemos que seguir reinventandonos”, apunta Antonio García Herranz.

En aquella época del boom y de la cercana construcción del Ave entre Segovia y Valladolid, llegaron a tener también veinte camiones y trabajaban en tres turnos.

Con unas instalaciones muy modernas en las que cuentan con taller de reparación propio y dos mecánicos en plantilla para mantener en perfecto estado su flota de vehículos, continúan pensando en evolucionar y en acometer nuevas inversiones que les permitan seguir en la vanguardia de lo que el sector de la construcción demanda.

FuenteEl Adelantado 
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