La Feria de Cerámica y Alfarería clausuró con «balance moderado»

El Colectivo de Ceramistas Segovianos clausuró anoche la vigésima edición de la Feria Nacional de Cerámica y Alfarería de Segovia (ARCE) en la que participaron 30 artesanos.

El Colectivo de Ceramistas Segovianos, COCERSE, realizó un balance “positivo, aunque moderado” del resultado de la XX Feria Cerámica y Alfarería (ARCE), que se clausuró ayer por la noche, tras cuatro días presente en la avenida Fernández Ladreda, en la que 30 artesanos españoles ofrecieron sus productos hechos a mano.

El frío del fin de semana no pareció ser un handicap para las visitas o las compras, según expresaron los organizadores. Ayer lunes, el tiempo mejoró y con ello el ánimo de los visitantes, que tuvieron la oportunidad de recorrer con menos premura los puestos, animando las ventas, al calor de los rayos de sol de diciembre.

“No podemos decir que haya sido mucho mejor que años anteriores, dista mucho de ser como las ferias de antaño, pero sí se ha notado más alegría”, explicó uno de los miembros de COCERSE y de la organización de la Feria, José María Gil.

Esta cita con la artesanía regresa a la ciudad cada puente de la Constitución y la Inmaculada, por ello, el colectivo, integrado en el Gremio Artesanal Segoviano escogió una simbólica golondrina de cerámica para ilustrar el cartel de la misma y el lema ‘20 años volviendo por Segovia’. Una frase con la que recordaron que a pesar del frío, la nieve o la lluvia, fenómenos a los que suelen enfrentarse, ellos siguen fieles a su cita, como las golondrinas del poema de Gustavo Adolfo Bécquer.

Sin embargo, la feria este año vio reducido el número de participantes, pasando de los cuarenta habituales a los treinta puestos. Entre los lastres para la continuidad de la actividad artesanal, los organizadores destacaban la necesidad de que los expositores cuenten con el pago actualizado de las cotizaciones como autónomos, como requisito para asistencia a ferias.

Al mismo tiempo, Gil, comentó que “solo en gastos fijos, cualquier artesano se enfrenta a una media de 700 euros en una cita como esta, entre el coste del stand y los gastos de su estancia”. En este sentido, el precio por cada espacio es de 310 euros, que la organización destina, casi en su totalidad, al alquiler de las carpas y la seguridad. Además, el Colectivo, cada año deja un remanente para el pago del seguro de responsabilidad civil de la próxima edición y la fianza que deben depositar. “De no ser por las aportaciones del Ayuntamiento, la Diputación y Caja Rural, esto sería imposible”, señaló el ceramista.

De esta forma, la Feria de Cerámica y Alfarería se convierte casi en un acto de fe, en el deseo de los artesanos de dar a conocer su trabajo y trasmitir el respeto por una profesión ancestral.

Entre los puestos, cinco ofrecían cerámica tradicional, y el resto presentaron productos más modernos, con objetos destinados a la decoración. Para muchos, estos días también sirven como forma de presentación, les ayudan a entrar en contacto con posibles clientes y reciben algún encargo, “que les pueda tener ocupados un tiempo”.

A medida que caía la tarde y la afluencia de público disminuía, los artesanos comenzaron a recoger sus productos, embalando las piezas y preparando las cajas de regreso a sus talleres en Madrid, La Rioja, Andalucía (a localidades como Bailén y Jerez de la Frontera), Asturias y otras provincias de Castilla y León.

Con respecto a las nuevas formas de venta a través de internet, los ceramistas y alfareros reconocen que para determinados productos “es una posibilidad, pero muchas de las piezas necesitan ser vistas, tocadas y apreciadas en vivo”, apuntó Gil.

FuenteBárbara Carvajal 
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