Encapuchados roban y golpean a dos mujeres dueñas del mesón El Arriero

La mujer más anciana, de 82 años, estuvo varias horas en el Hospital debido a los golpes recibidos y ayer por la mañana regresó a su casa. La alarma no se activó porque los ladrones no accedieron al establecimiento, que se encuentra protegido por un sistema automático.

Cuatro personas encapuchadas asaltaron en la madrugada de ayer las instalaciones el mesón El Arriero, y golpearon a las dos mujeres propietarias las cuales residen en la planta superior del negocio.

La noticia se extendió rápidamente y creó cierta psicosis entre el vecindario, que está acostumbrado a la vida tranquila y serena de un barrio exterior y alejado de los tumultos y ajetreos del centro urbano.

El suceso ocurrió cerca de las dos de la madrugada, según informaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno, que confirmaron que se iniciaron las investigaciones nada más conocerse los hechos. Al parecer, los ladrones accedieron a la vivienda por la parte trasera, donde el mesón dispone de una terraza de verano y un pequeño aparcamiento. A través de un tejado que cubre la sala de calderas y los aseos del establecimiento, se internaron en las habitaciones. Allí sorprendieron a la dueña del establecimiento, Juana Iglesias, de 82 años; y a su hija, que dormía en otra habitación.

El restaurante cuenta con alarma, pero no la vivienda superior, de modo que el operativo de seguridad no se activó. Además los ladrones, que iban con la cara cubierta, con guantes y linternas, se ocuparon de cortar incluso las cuerdas de las persianas para evitar ser vistos desde el exterior.

Según relató Aurora, la más joven de las dos mujeres, ella se despertó exaltada al ver que dos personas se abalanzaban sobre ella para maniatarla y amordazarla. Mientras, otros dos desconocidos hacían lo mismo con su madre, a la que golpearon hasta que les dijo dónde podían encontrar joyas y algo de dinero. Aunque no ha trascendido la cantidad del botín conseguido, los propios afectados han señalado que lo más duro es el miedo y la sensación que queda después de lo ocurrido”. Así lo remarcaba Eugenio, otro hijo de ‘Juanita’. Él se lamentaba de no haber estado en ese momento, pues vive en otro lugar. Se había ido del mesón por la noche, tras finalizar el partido Manchester-Real Madrid, que, como es habitual contó con una nutrida asistencia de público. Precisamente los investigadores manejan la posibilidad de que los autores del robo supieran de la asistencia masiva de aficionados madridistas al establecimiento y por ello programaran el golpe para este día.

Tras lo sucedido el 112 envió una ambulancia al lugar en la que fue trasladada la anciana hasta el Hospital General, donde fue atendida por las magulladuras, hematomas y por el estado de ansiedad que presentaba, al igual que su hija. “Tiene la cara impresentable, con un ojo hinchado, y está muy afectada”, explicaban sus hijos una vez que la mujer pudo regresar a su domicilio, pasadas las once de la mañana. “Han sufrido mucho”, añadieron.

Durante todo el día de ayer, el mesón permaneció cerrado. Aunque tiene el jueves como día de descanso los jueves, el suceso les obligó a adelantar el cierre. Y mañana viernes abrirán, pero únicamente si se encuentran en condiciones. En todo caso los propios amigos les han aconsejado que intenten volver a la normalidad lo antes posible y tratar olvidar lo ocurrido.

El cierre repentino del mesón ayudó a que se extendiera rápidamente la noticia, pues los clientes habituales no pudieron ser atendidos. Tampoco realizaron su trabajo previsto los proveedores, y también se encontraron la puerta cerrada el cartero o el veterinario del Servicio de Sanidad que ayer acudió a realizar la inspección periódica de rigor.

El suceso era el comentario generalizado en los establecimientos próximos, como el vecino Villa Rosa o el Mesón San Pedro Abanto. El dueño de este último establecimiento reconoció que este tipo de sucesos generan una gran alarma. Dijo que sus propios clientes le informaron de lo ocurrido y que a partir de ahora incrementarán las medidas de seguridad.

Otro vecino próximo al mesón El Arriero añadió que la zona es bastante tranquila y que hacía tiempo que no se registraban robos. “En estas fincas, como son grandes, solemos tener perros; y es cierto que el mío ladraba, pero cuando me levanté, vi que estaba ya la Policía”, relataba ayer por la mañana.

FuenteF.D. 
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