Visto para sentencia el juicio contra la presunta asesina de su recién nacido

La fiscal mantiene la petición de 18 de prisión, mientras el abogado solicita la libre absolución aunque califica el delito de abandono de un menor con peligro para su vida

Ayer quedó visto para sentencia el juicio que se ha celebrado desde el lunes en la Audiencia Provincial con un jurado popular que ahora tendrá que decidir sobre la responsabilidad de una mujer polaca que en octubre de 2011 abandonó a su hijo recién nacido en un pinar situado entre las localidades de Mudrián y Chatún, donde fue encontrado sin vida seis días después.

La magistrada que preside este tribunal del jurado, María Felisa Herrero Pinilla, de la Audiencia de Segovia, entregará esta mañana el denominado objeto del veredicto, un cuestionario que los integrantes del jurado, en este caso siete hombres y dos mujeres (más dos suplentes varones) tendrán que responder y que ayuda a decidir sobre los hechos juzgados, si se han probado o no y sobre la culpabilidad o inocencia de la acusada.

La fiscal del caso, Pilar Lajo, y el abogado que ejerce la defensa de la acusada, César Fraile, dieron a conocer ayer sus informes finales en la última sesión de la vista oral.

La primera modificó parcialmente su escrito de calificación inicial de los hechos, aunque mantuvo que la mujer, Magda (cuyas iniciales son M. K. Ch.) es culpable de un delito de asesinato, por el que solicita una pena de 18 años de prisión. Añadió un agravante, el parentesco que la unía con el bebé fallecido, del que era la madre, y una atenuante, el reconocimiento del abandono y la confesión del mismo antes de ser detenida.

Por su parte, el letrado considera ahora que se trata de un delito de abandono de un menor con riesgo para su vida, aunque mantiene las tres eximentes por las que pide su puesta en libertad: enajenación mental transitoria, estado de necesidad y miedo insuperable.

La representante del ministerio público no ahorró duros calificativos para la acusada durante una larga intervención —más de una hora—. Al presentar su informe, antes que la defensa, insistió varias veces en que Magda abandonó “de forma consciente y deliberada a un niño en un sitio y en unas condiciones en las que era imposible que pudiera sobrevivir”.

A su juicio la joven obró de una manera “inhumana y deleznable”, ya que el recién nacido alcanzó la muerte “de manos de su propia madre”.

La fiscal añadió que las circunstancias personales y de trabajo de esta madre —extranjera, que no conoce el idioma, con tres hijas en Polonia a las que enviaba dinero— “para nada justifican lo que hizo”.

En cuanto al agravante de parentesco, llamó la atención sobre que no es lo mismo matar a un tercero “que al propio hijo”, que “la persona que le da la vida, y tenía que cuidarle, le abocó a la muerte”, indicando que la ley establece mayor pena para casos como este.

Admitió un atenuante, porque la joven reconoció el abandono y ha explicado cómo ocurrió, en lugar de negarse a declarar o contar algo distinto, pero sostiene que confesó cuando estaba “acorralada y no le quedaba otra”, no lo hizo de manera espontánea.

Pilar Lajo habló de la “sangre fría” que tuvo Magda para, cuando se puso de parto, coger unas tijeras y unas camisetas y cortar ella misma el cordón umbilical, aunque advirtió que no lo anudó, por lo que piensa que no le preocupaba si el niño podía morir desangrado. En otro momento llegó a decir que ni siquiera quiso saber si era niño o niña.

“Es que lo tiró, se deshizo de él”, sostuvo la fiscal, quien mantuvo que la madre “cosificó” a su propio hijo: “una cosa que envolvió y dejó tirada en el monte. Un recién nacido no es un paquete postal al que dejar abandonado en mitad de la noche en un bosque, donde hay animales y donde, desde luego, nadie va a ir a buscar setas a oscuras porque no se ve nada”.

Una de las diferencias entre Fiscalía y defensa es que la primera aprecia alevosía en el comportamiento de la presunta infanticida. Reiteró, como ya hizo el primer día, que cuando se mata a un niño siempre hay alevosía, porque la víctima no puede defenderse, “es alevosía por aprovechamiento”.

Entiende la fiscal que, aunque Magda “dice que le envolvió para que no pasara frío, una camiseta y una prenda de lana, a la intemperie, un 30 de octubre en la zona de Cuéllar, yo creo que no es suficiente abrigo”, al tiempo que sostiene que “tampoco podemos descartar que lo hiciera para evitar dejar restos de sangre en el vehículo en el que transportó al niño hasta otro lugar.

“¿Como se puede pensar que puede sobrevivir abandonándole a las diez de la noche en mitad del monte?”, preguntó, para detallar después “el abanico de posibilidades” que en su opinión tenía la madre antes de dejar allí al recién nacido, como darle en adopción. Además, recalcó que “tenía a su lado a dos personas que la hubieran ayudado incondicionalmente, su novio y su jefa y amiga”, a quienes ocultó tanto el embarazo como el nacimiento del niño.

Para Lajo, la intención de matar queda demostrada tanto en ese engaño previo como en el modo de proceder desde que siente las contracciones del parto, así como en el comportamiento posterior hasta que es hallado el cadáver. “Es que no dice nada, sigue su vida normal, tan tranquila, sin ningún tipo de remordimiento”, afirmó.

La fiscal utilizó un símil y dijo que cuando abandonó al niño en las circunstancias relatadas es como cuando alguien pone una bomba en un edificio, “sabe que pueden morir otras personas”.

En cuanto a las circunstancias que la defensa argumenta para eximir a Magda de la responsabilidad penal, Lajo rechazó todas ellas. Se refirió a los informes de los forenses que indican que no existe un trastorno mental y “fueron contundentes y demoledores” al negar el estado de shock, porque señalan que la acusada contó de forma espontánea y con detalles el relato, “tenía capacidad y sabía lo que hacía”.

FuenteGONZALO AYUSO 
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