¿Y si Arafat fue envenenado?

El fallecido líder palestino pudo ser corrompido con polonio-210, según la investigación de un laboratorio suizo, que ha encontrado ese material en las pertenencias del dirigente árabe

Desde que falleciera en París el 11 de noviembre de 2004, la muerte de Yaser Arafat ha estado rodeada de polémica. Y es que la teoría de la conspiración ha sobrevolado continuamente sobre un deceso que, oficialmente, se produjo después de que el que fuera líder palestino sufriera una infección intestinal que generó una hemorragia y una apoplejía. A lo largo de estos casi ocho años, su viuda, Suha Arafat, ha luchado por esclarecer las causas de su pérdida y en todo momento ha apuntado al envenenamiento. Ahora, un organismo suizo corrobora esa versión, al aseverar que ha encontrado la presencia de polonio-210 en las pertenencias del fundador de la OLP.

Según el Instituto de Radiofísica de Lausana, que analizó el cepillo de dientes, la ropa e, incluso, el característico pañuelo de Arafat, sus propiedades tenían «altos índices» de este compuesto.

Por este motivo, las autoridades palestinas aprobaron ayer una exhumación del cuerpo, con el fin de averiguar la verdad sobre este tema. De este modo, el presidente de la ANP, Abu Mazen, pidió que se analicen todas las informaciones vertidas desde el laboratorio helvético y que se tomen «todas las medidas necesarias».

Mientras tanto, el Gobierno israelí desechó las teorías del envenenamiento, en las que se acusa directamente al Ejecutivo hebreo como culpable, al considerar que se trata de una información «totalmente infundada». Arafat se encontraba sitiado por el Ejécito judío en su sede de Gobierno en Ramala antes de ser trasladado a París.

Tras conocer el visto bueno a la exhumación, la viuda del exlíder musulmán confesó que «tenemos la primera prueba de un crimen», al tiempo que el negociador jefe palestino, Saeb Erekat, exigió una «investigación internacional» para aclarar si, realmente, se trató de un asesinato.

The New York Times, que tuvo acceso a los registros médicos de Arafat, informó en 2005 de que no se encontraron rastros de toxinas en tres muestras de sangre. Además, tampoco tenía los riñones de un tamaño mayor al normal ni sufría daños en el hígado.

Un médico israelí que en aquel momento tuvo acceso a los documentos indicó que la enfermedad de Arafat parecía «un caso claro de intoxicación por alimentos».

FuenteAGENCIAS 
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